otra mano sobre el hombro del individuo de al lado. Sus rostros, de un naranja tetrico a la luz del fuego, estaban tirantes y serios, y sus ojos centelleaban. Llevaban una especie de uniforme, chaqueta oscura sobre camisa verde y corbata negra.
– ?Que es esto? -murmure a Georgescu-. ?Que estan diciendo?
– «?Todo por la patria!» -siseo en mi oido-. Guarde silencio o somos hombres muertos.
Creo que es la Legion del Arcangel San Miguel.
– ?Que es eso?
Intente mover los labios el minimo posible. Habria sido dificil imaginar algo menos angelical que aquellos rostros petreos y los rigidos brazos extendidos. Georgescu me indico por senas que nos alejaramos, y regresamos hacia el bosque, pero antes de volvernos observa un movimiento al otro lado del claro, y ante mi creciente estupor vi a un hombre alto de hombros anchos con capa, cuyo pelo oscuro y cara enjuta ilumino un momento el resplandor del fuego. Se hallaba fuera de los circulos de hombres uniformados, con expresion risuena. De hecho, daba la impresion de que estaba riendo. Al cabo de un segundo deja de verle, y pense que se habia deslizado entre los arboles. Despues Georgescu tiro de mi para que continuara subiendo el talud.
Cuando volvimos a estar a salvo en las ruinas (cosa rara, ahora me sentia a salvo alli), Georgescu se sento al lado del fuego y encendio su pipa, como para relajarse.
– Dios santo, hombre -_susurro-. Eso podria haber sido nuestro fin.
– ?Quienes son?
Tiro la cerilla al fuego.
– Criminales -replico-. Tambien se les llama la Guardia de Hierro. Van de pueblo en pueblo por esta parte del pais, reclutan jovenes y los convierten al odio. Odian a los judios en particular, y quieren limpiar el mundo de ellos. -Dio una feroz calada a su pina-. Los gitanos sabemos que, donde los judios son asesinados, los gitanos tambien acaban siendo asesinados. Y mucha mas gente, por lo general. Describi la extrana figura que habia visto fuera del circulo.
– Oh, sin duda -mascullo Georgescu-. Atraen a todo tipo de admiradores extranos. No pasara mucho tiempo sin que todos los pastores de las montanas se unan a ellos.
Tardamos un rato en tranquilizarnos y volver a dormir, pero Georgescu me aseguro que no era probable que la Legion escalara la montana una vez iniciados sus rituales. Consegui conciliar un sueno intranquilo, y me alivio ver que el alba llegaba pronto al nido de aguilas.
Reinaba el silencio, la niebla era bastante espesa y no soplaba nada de viento. En cuanto hubo suficiente luz, me encamine con cautela hacia la capilla derruida y examine las huellas del lobo. Se veian con claridad en la tierra a un lado de la capilla, grandes y pesadas. Lo mas extrano es que solo habia pisadas en una direccion, las que se alejaban de la zona de la capilla, surgiendo de las profundidades de la cripta, pero no existia el menor indicio de que el lobo hubiera entrado antes, o tal vez fui incapaz de ver sus huellas en la maleza que crecia detras de la capilla. Reflexione sobre esta circunstancia mucho despues de haber desayunado, hice unos cuantos dibujos y nos dispusimos a bajar la montana.
Una vez mas, debo parar de momento, pero te envio fervorosos recuerdos desde una tierra muy lejana…
Rossi.
47
Querido amigo:
No puedo ni imaginar lo que pensaras de esta correspondencia extrana y unilateral cuando llegue por fin a tus manos, pero me siento impulsado a continuar, aunque solo sea para tomar notas dirigidas a mi mismo. Ayer por la tarde volvimos al pueblo situado a orillas del Arges desde el que habiamos iniciado nuestro viaje a la fortaleza de Dracula, y Georgescu partio hacia Snagov, con un cordial abrazo y un apreton en mis hombros, y el deseo de que
algun dia tal vez nos pondriamos en contacto de nuevo. Ha sido un guia de lo mas simpatico, y le echare de menos. En el ultimo momento senti una punzada de culpabilidad por no haberle contado todo lo que observe en Estambul, pero no pude decidirme a romper mi silencio. De todos modos, tampoco lo habria creido, de modo que me ahorre el trabajo de intentar convencerle. Podia imaginar demasiado bien su risa estentorea, su cientifico meneo de cabeza, su rechazo de mi imaginacion desbordada.
Me animo a acompanarle de vuelta hasta Targoviste, pero yo ya habia decidido quedarme unos dias mas en esta zona, con el fin de visitar algunas iglesias y monasterios cercanos, y despues, quiza, parte de la region que rodeaba la fortaleza de Vlad. Esa fue la razon que me di, y tambien a Georgescu, y el me recomendo varios lugares que Dracula debio visitar sin duda en vida. Creo que yo albergaba otro motivo, amigo mio, la sensacion de que nunca volveria a este lugar, tan remoto, tan lejos de mis investigaciones habituales, y de una belleza tan inmensa. Una vez decidido a utilizar mis ultimos dias libres aqui, en lugar de
correr a Grecia antes de tiempo, he estado relajandome un rato en la taberna, con la intencion de mejorar mis conocimientos de rumano y tratando con poco exito de hablar con los ancianos sobre las leyendas de la region. Hoy he paseado por los bosques cercanos al pueblo y me he topado con un rustico santuario que se alzaba solitario bajo un arbol. Estaba construido con piedras antiguas y techo de paja, y pense que su parte original tal vez se encontraba aqui mucho antes de que las tropas de Dracula cabalgaran por estos parajes. Las flores frescas del interior se acababan de marchitar y la cera que habia caido de la vela formaba un pequeno tumulo debajo del crucifijo.
Cuando regresaba hacia el pueblo, me tope con otra vision sorprendente: una joven de la aldea se hallaba inmovil en mitad de mi camino, vestida de campesina, como una figura historica. Como no dio senales de moverse, me detuve a hablar con ella, y ante mi asombro me entrego una moneda. Era muy antigua (medieval) y tenia en una cara la figura de un dragon. Aunque sin pruebas, me quede convencido de que habia sido acunada para la Orden del Dragon. La chica solo hablaba rumano, por supuesto, pero consegui averiguar
que la moneda se la habia dado una anciana que bajo a su pueblo en algun momento desde los riscos cercanos al castillo de Vlad. La muchacha tambien me dijo que su apellido era Getzi, aunque parecia no tener ni idea de su significado. Ya puedes imaginar mi nerviosismo: con toda probabilidad, me encontraba cara a cara con una descendiente de Vlad Dracula. La idea era asombrosa y desconcertante al mismo tiempo (si bien la pureza del rostro y el comportamiento delicado de la joven estaban muy lejos de insinuar algo monstruoso o cruel). Cuando intente devolverle la moneda, parecio insistir en que me la quedara, cosa que he hecho de momento, aunque intentare que vuelva a su duena.
Quedamos en seguir hablando manana, y debo desistir ahora de hacer un dibujo de la moneda y de examinar mi diccionario con la esperanza de poder preguntarle acerca de su familia y sus origenes.
Querido amigo:
Anoche consegui hablar un poco mas con la joven de la que te he hablado. Se apellida en verdad Getzi, y me lo deletreo con la misma ortografia que Georgescu me dio para mis notas. Me dejo atonito la celeridad de su comprension cuando intentamos conversar, y descubri que, ademas de sus grandes dones naturales de percepcion, sabe leer y escribir, y fue capaz de ayudarme a buscar palabras en mi diccionario. Me gustaba ver su cara vivaz y
alegre, los ojos oscuros que se abrian de placer con cada nueva informacion. Nunca ha aprendido otro idioma, por supuesto, pero no me cabe duda de que podria hacerlo con facilidad si recibiera la instruccion adecuada.
Se me antojo un fenomeno considerable descubrir tal inteligencia en este lugar remoto y sencillo. Tal vez sea una prueba mas de que desciende de gente noble, culta e inteligente.
La familia de su padre llego a este pueblo hace tanto tiempo que ya nadie se acuerda, pero algunos eran hungaros, por lo que pude deducir. Dice que su padre se cree heredero del principe del castillo de Arges y que hay un tesoro enterrado alli, creencia compartida por todos los demas campesinos de la zona. Creen que en
