determinadas onomasticas de santos, deduje no sin dificultad, una luz sobrenatural ilumina el lugar donde esta enterrado el tesoro, pero nadie del pueblo se atreve a ir en su busca. Los dones de la muchacha, tan claramente superior a su entorno, me recordaron la belleza de Tess D'Urbervilles, la noble lechera creada por Hardy. Se que no te aventuras mas alla del siglo XVIII, pero volvia leer el libro el ano pasado y te lo recomiendo como una distraccion de tus incursiones habituales. Dudo que exista ese tesoro, por cierto, porque Georgescu ya lo habria encontrado.

Tambien me explico el hecho sorprendente de que se grababa un diminuto dragon en la piel de un miembro de cada generacion de su familia. Esto, al igual que su apellido, y la historia que habia contado su padre al respecto, me ha convencido de que la joven pertenece a una rama viviente de la Orden del Dragon. Me gustaria hablar con su padre, pero cuando se lo propuse, se puso tan nerviosa que habria sido un necio de haber insistido. Se trata de una cultura extremadamente tradicional, y debo ser cauto para no manchar su reputacion. Estoy seguro de que se arriesga hasta hablando a solas conmigo, y le estoy muy agradecido por su interes y colaboracion.

Ahora me voy a pasear un rato por el bosque. Tengo tantas cosas en que pensar que antes he de aclarar mas ideas un poco.

Mi querido amigo y unico confidente:

Han pasado dos dias, y apenas se como escribirte acerca de ellos, o si ensenare esto a alguien en el futuro. Estos dos dias han significado un cambio radical en mi vida. Me han aportado por igual temor y esperanza. Creo que he cruzado el umbral de una vida nueva.

Que significara a la larga, lo ignoro. Soy el hombre mas feliz de la creacion y el mas angustiado al mismo tiempo.

Hace dos noches, despues de escribirte mis ultimas lineas, me encontre de nuevo con la joven angelical que te he descrito y esta vez nuestra conversacion condujo a un repentino cambio (un beso, de hecho), antes de que ella huyera. Estuve despierto toda la noche, y cuando llego la manana, sali de mi habitacion y vague hasta adentrarme en el bosque.

Despues pasee un rato, de vez en cuando me sentaba en una roca o un tocon, entre la delicada y cambiante hierba verde de la manana, y veia su cara entre los arboles o en la misma luz. Me pregunte muchas veces si debia abandonar el pueblo de inmediato, como si ya la hubiera ofendido.

Pase todo el dia asi, caminando de un lado a otro, y regrese al pueblo solo para comer; pues tenia miedo de encontrarmela de un momento a otro, al mismo tiempo que lo anhelaba.

Pero no vi ni rastro de ella, y por la noche volvia nuestro lugar de cita, pensando que si aparecia le diria como bien pudiera que le debia una disculpa y que no volveria a molestarla. Cuando ya estaba perdiendo la esperanza de verla, convencido de que la habia ofendido profundamente y de que debia irme del pueblo a la manana siguiente, aparecio entre los arboles. La vi un segundo con su pesada falda y el chaleco negro, la cabeza descubierta oscura como madera pulida, la trenza colgando sobre el hombro. Sus ojos tambien eran oscuros, y aterrorizados, pero la radiante inteligencia de su cara se abalanzo sobre mi.

Abri la boca para hablarle, y en aquel momento salvo la distancia que nos separaba y se arrojo en mis brazos. Ante mi estupor, dio la impresion de entregarse por completo a mi, y nuestros sentimientos no tardaron en transportarnos a una intimidad plena, tan tierna y pura como espontanea. Descubri que podiamos hablarnos con entera libertad, aunque no estoy seguro de en que idioma, y pude leer el mundo, y tal vez todo mi futuro, en la negrura de sus ojos, con las espesas pestanas y el delicado pliegue asiatico de la comisura interna.

Cuando se fue, me quede transido de emocion, intente reflexionar en lo que habia hecho, en lo que habiamos hecho, pero mi sensacion de plenitud y felicidad interferia en cada giro mental. Hoy ire a esperarla de nuevo, porque no puedo evitarlo, porque todo mi ser parece unido a otro ser tan diferente de mi, y al, mismo tiempo tan exquisitamente familiar, que apenas puedo comprender lo sucedido.

Mi querido amigo (si aun eres tu a quien escribo): He vivido cuatro dias en el paraiso, y mi amor por el angel que lo preside parece justo eso: amor Nunca habia sentido por una mujer lo que siento en este momento, en este lugar extrano. Con tan solo unos pocos dias mas para pensar, he estado analizando la situacion desde todos los angulos. La idea de abandonarla y no volver a verla se me antoja tan imposible como no volver a ver mi casa. Por otra parte, he estado reflexionando sobre lo que significaria llevarmela conmigo: como, en primer lugar, podria arrancarla de su casa y su familia, y que consecuencias se desencadenarian si la llevara conmigo a Oxford. Esta ultima idea es complicada era extremo, pero la crudeza de la situacion esta clara para mi: si me marchara sin ella, partiria el corazon de los dos, y eso seria un acto de cobardia y villania despues de lo que yo le he arrebatado.

He decidido convertirla en mi mujer lo antes posible. No cabe duda de que nuestras vidas seguiran un extrano sendero, pero estoy seguro de que su gracia natural y agudeza de mente la ayudaran a superar todas las pruebas. No puedo desaparecer y preguntarme toda la vida que habria podido pasar, ni puedo abandonarla en tal situacion. He decidido que esta noche le pedire que se case conmigo dentro de un mes. Creo que antes volvere a Grecia, donde puedo pedir prestado a mas colegas, o pedir que me envien por cable dinero suficiente para compensar a su padre por llevarmela. Me queda poco tiempo aqui, y no me atrevo a hacer las cosas de otra manera. Ademas, creo que debo participar en la excavacion a la que me han invitado, la tumba de un noble cerca de Knossos. Mi futuro trabajo puede depender de estos colegas, pues seria el sustento de nuestra vida futura.

Despues volvere a buscarla. ?Cuan largas seran cuatro semanas de separacion! Es mi deseo averiguar si los sacerdotes de Snagov podrian casarnos en el monasterio, para que Georgescu sea nuestro testigo. Si sus padres insisten en que nos casemos antes de abandonar el pueblo, lo haremos. Ella viajara conmigo como mi esposa, en cualquier caso.

Enviare un telegrama a mis padres desde Grecia, y despues iremos a alojarnos en su casa cuando volvamos a Inglaterra. Y tu, querido amigo, si ya estas leyendo esto, ?podrias averiguar con discrecion cuanto costaria alquilar habitaciones fuera de la universidad?

Tambien me gustaria que empezara a estudiar ingles lo antes posible. Estoy seguro de que destacara entre sus companeros. Tal vez el otono te encontrara delante de nuestra chimenea, amigo mio, y entonces tu tambien veras razon en mi locura. Hasta ese momento eres el unico en quien puedo confiar este asunto, en cuanto encuentre la manera de enviarte estas cartas, y rezo para que me juzgues con indulgencia, gracias a tu generoso corazon.

Tuyo en dicha y angustia, Rossi.

48

Esta fue la ultima carta de Rossi, probablemente la ultima que habia escrito a su amigo.

Sentado al lado de Helen en el autobus de vuelta a Budapest, doble las paginas con cuidado y torne su mano un segundo.

– Helen -dije vacilante, porque creia que uno de los dos, al menos, debia decirlo en voz alta-. Eres descendiente de Vlad Dracula.

Me miro, y despues desvio la vista hacia la ventanilla, y crei ver en su cara que ella tampoco sabia que pensar al respecto, pero se le helo la sangre en las venas.

Cuando Helen y yo bajamos del autobus en Budapest, casi habia anochecido, pero me di cuenta con sorpresa de que habiamos partido de aquella misma estacion esa manana.

Experimentaba la sensacion de haber vivido un par de anos desde aquel momento. Las cartas de Rossi descansaban a salvo en mi maletin, y su contenido llenaba mi cabeza de imagenes conmovedoras. Tambien capte un reflejo de ellas en los ojos de Helen. Me rodeaba el brazo con una mano, como si las revelaciones del dia hubieran debilitado su confianza en si misma. Tenia ganas de rodearla con el brazo, abrazarla y besarla en plena calle, decirle que nunca la abandonaria y que Rossi nunca habria debido abandonar a su madre. Me contente con apretar su mano contra mi costado, y deje que nos guiara hasta el hotel.

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