habria compensado mil veces todo su pasado, el hecho de haber perdido su brillante futuro. Habria compensado lo de Glory.

Paso unos minutos mas peleandose con las fichas, consciente de que tendria que rehacer todo el trabajo, incapaz de pensar en algo que no fuera Santos. Volvio a mirarlo de reojo y aparto la vista rapidamente.

Se dio cuenta de que tenia mal aspecto. Estaba demacrado y cansado. Algo en su expresion hacia que pareciera un nino perdido. Tal y como debio ser tantos anos atras, despues del asesinato de su madre, cuando no tenia a nadie.

Acababa de perder a Lily, y ahora habia perdido el trabajo. Trago saliva, incomoda. En cierto modo, Santos se encontraba de nuevo en la misma situacion. No tenia nada ni a nadie.

Le encantaba el trabajo de policia, y era muy bueno. Uno de los mejores. No podia hacerle dano en algo asi, por mucho dano que el le hubiera hecho a ella. Era algo odioso.

Y, a la larga, era probable que a ella le hiciera mas dano que a el.

Se puso en pie y se paso las manos por la falda, nerviosa. El hecho de que Hope Saint Germaine y Chop Robichaux estuvieran hablando podria ser una coincidencia que no tuviera nada que ver con Santos. Probablemente era asi. Pero al menos asi limpiaria su conciencia.

Respiro profundamente y camino hacia la mesa. Los dos hombres la miraron. Apreto las manos fuertemente.

– Hola, Santos.

– Hola.

Parecia estar sufriendo. Liz se dio cuenta de que se sentia culpable por haberle hecho dano. No lo habia hecho a proposito. El dolor de sus ojos era verdadero.

– Si quieres que me vaya -dijo Santos en voz muy baja.

– No, es que… -respiro profundamente-. Tengo que hablar con vosotros -miro a Jackson-. Con los dos. ?Puedo sentarme?

Los dos asintieron. Liz tomo asiento y, sin mas preambulos, les conto lo que sabia. Unos minutos despues, Jackson se echo hacia atras en la silla y silbo.

– Vaya, vaya.

Santos sacudio la cabeza, anonadado.

– Me convenci de que no podia estar implicada. A pesar de que el instinto me decia lo contrario, a pesar de que todo la apuntaba a ella una y otra vez, a pesar de que recordaba el veneno que habia en su voz y en sus ojos la ultima vez que la vi. Pero pense que era una tonteria. Me dije que no era posible.

– Pero ?Chop Robichaux? No se puede caer mucho mas bajo que el, asi que ?como…?

– ?Como se pondria en contacto con el? -Santos se echo hacia delante-. No se pueden abrir las paginas amarillas y buscar sacos de estiercol.

– Y Robichaux no lo arriesgaria todo por cualquiera.

– Lo haria por la cantidad de dinero adecuada. Lo conozco bien. Haria cualquier cosa por dinero.

– Pero ?cuanto podria tener que pagar por hacer algo asi? No me parece que le haya salido muy rentable. ?Que piensas tu? ?Adonde nos lleva esto?

– Necesitamos pruebas, algo que demuestre la relacion que hay entre ellos. Tenemos que averiguar que habia en ese sobre.

Liz se quedo mirandolos y escuchando. Tenia la impresion de que sobraba, como una nina a la que no hubieran invitado a jugar. Ya no formaba parte del equipo. Ya no la necesitaban ni contaban con ella.

Se esforzo por no llorar. Se aclaro la garganta y se puso en pie.

– Bueno, os dejo que hableis. Solo queria…

Dejo de hablar, haciendo un esfuerzo para no ponerse en ridiculo echandose a llorar.

Santos tambien se levanto.

– No se como darte las gracias, Liz. No se que habria hecho si…

– Olvidalo -se volvio a pasar las manos por la falda-. De verdad.

– No quiero olvidarlo. Estoy en deuda contigo. No sabes el favor que me has hecho.

Liz se cruzo de brazos y nego con la cabeza.

– No, Santos. No te he hecho ningun favor. No lo he hecho porque te haya perdonado. No lo hecho porque te ame -se aclaro la garganta-. Lo he hecho porque era mi deber. Porque eres un buen policia, y porque no podria haber vivido conmigo misma si te lo hubiera ocultado.

Santos tomo su mano y la apreto con carino.

– Sean cuales sean tus motivos, muchas gracias. Acabas de salvarme la vida.

Capitulo 63

– Bueno, senor Michaels -dijo Glory, cerrando la puerta de su despacho y dirigiendose a los sofas-. ?Que opina?

El hombre sonrio, camino hasta un sofa y tomo asiento.

– Tuteeme, por favor.

Glory se sento delante de el.

– Solo si tu haces lo mismo.

– De acuerdo -volvio a sonreir-. Es una propiedad preciosa. La tienes muy bien cuidada.

– Gracias -se puso las manos en el regazo-. Me encanta el Saint Charles. Ha pertenecido a mi familia durante mucho tiempo. De hecho, para mi es como un pariente.

Dudo, incomoda por lo que estaba haciendo. En parte tenia la impresion de que el mero hecho de hablar con un inversor como Jonathan Michaels constituia una traicion hacia su padre, pero por otro lado sabia que los tiempos cambiaban, y que el Saint Charles y ella tenian que adaptarse a los cambios.

– Estoy segura -continuo, mirandolo de nuevo- que eso es una tonteria para un hombre de negocios pragmatico como tu.

– Desde luego que no -se apoyo las manos en las rodillas y se inclino hacia ella-. Cuando mi agente se puso en contacto contigo no pense que tuvieramos ninguna posibilidad. A fin de cuentas, ya lo habiamos intentado antes. ?Como es que ahora te interesa vender?

– No me interesa vender -corrigio rapidamente-. Pero, como le he explicado a tu empleado, estoy considerando la posibilidad de aceptar un socio.

El hombre inclino la cabeza con una sonrisa.

– Perdona. No he elegido el termino mas adecuado. Dijiste que tu participacion seria del veinte por ciento, ?no?

– Exactamente. Eso no es negociable. Tambien me interesa bastante vuestro servicio de gestion. Teneis muy buena reputacion, aunque estoy segura de que ya lo sabes.

El hombre sonrio, indicando que asi era.

– Puedo preguntarte por que has decidido tener un socio en este momento?

– Por motivos ajenos a mi voluntad, el hotel es mucho menos rentable que antes.

– La situacion.

– Si, ese es el motivo principal. Otro motivo es la proliferacion de hoteles nuevos en la ciudad -respiro profundamente-. Si no puedo conseguir que suba el numero de huespedes acabare por ser incapaz de mantener el hotel.

– Podrias bajar el precio de las habitaciones.

– Ya lo he hecho. Lo he bajado mucho a lo largo de los anos. Pero sigue sin venir mucha gente. Lo primero que se va a resentir es el servicio que ofrecemos, y no quiero que eso ocurra.

– Lo entiendo perfectamente. En mi opinion, seria una tragedia. Quedan muy pocos lugares como este - observo su expresion, sin pasar por alto un solo detalle-. ?Son esos tus unicos motivos?

– No -se puso en pie para mirar por la ventana-. Como sabras, la gerencia de un hotel es una ocupacion que consume mucho tiempo.

– Si, mas que una jornada de trabajo normal.

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