una mujer con botas de tacon de aguja utilizaba la espalda desnuda de su acompanante como reposapies. Santos contuvo la respiracion cuando vio que se inclinaba hacia delante, hundiendo el tacon en la carne del hombre.

Tambien habia muchas personas que tenian un aspecto completamente normal, tan bien vestidos y conservadores como cualquier otro banquero, economista o abogado.

Pero no veia a Hope Saint Germaine.

Debia estar en una fiesta privada, en uno de los reservados. Maldijo y miro de nuevo a su alrededor. No podia entrar en un reservado si no ocurria un milagro, ya que ni siquiera podia ensenar su placa de policia. No sabia que hacer.

– Hola, guapisimo.

Una mujer alta, de constitucion fuerte, que tal vez habia sido un hombre en el pasado, entrelazo un brazo con el suyo, pasandole las larguisimas unas rojas por la piel en ademan seductor.

– Tienes pinta de ser precisamente el hombre que podria hacerme gritar -le dijo.

Santos miro sus ojos cargados de pintura y reconocio a Samantha. Sus caminos se habian cruzado en varias ocasiones. Era un conocido travesti.

Y tal vez pudiera ayudarlo.

– Hola, Sam -dijo sonriendo-. ?Que hace una chica como tu en un sitio como este?

Samantha intento apartarse al reconocerlo, pero Santos le cubrio la mano con la suya para retenerla en el sitio.

– No iras a montar una escena, ?verdad? No me gustaria nada.

Samantha nego con la cabeza.

– No voy a hacer nada. Venga, detective, solo me estaba divirtiendo un poco.

– ?Ya te has divertido? Pues ven conmigo. Tenemos que hablar.

La condujo a una esquina y se coloco de espaldas a la pared, para seguir controlando todo el local.

– Necesito saber que pasa hoy -le dijo.

Samantha volvio a negar con la cabeza, algo nerviosa.

– Ya te lo he dicho, detective. No pasa nada.

– Las fiestas privadas, Sam. Necesito saber que fiestas se celebran esta noche.

Samantha se aliso con una mano el vestido negro de saten. Tenia una abertura a un lado, sujeta con cadenas plateadas.

– No se nada. De verdad.

Santos se dio cuenta de que le temblaba la mano.

– ?Estas nerviosa por algo?

– No, en absoluto.

– Entonces, ?por que tiemblas? Parece como si te sintieras culpable, o algo asi -se acerco-. Podria arrestarte por varios motivos. Nunca te ha gustado demasiado la carcel, ?verdad?

Samantha palidecio.

– No me hagas esto, por favor. Si alguien descubre que te he dicho algo…

– Busco a una mujer madura. De la alta sociedad. Tiene un monton de dinero.

Samantha se mordio el labio y miro nerviosa a los lados.

– ?Sabes de quien hablo? -pregunto mirandola a los ojos-. Te debo una, Sam. Esto es muy importante. Es algo personal.

Durante un momento Samantha guardo silencio, pensativa. Despues asintio y se acerco un poco.

– Se de quien hablas -dijo bajando la voz-. Es una verdadera zorra. Dejo malherido a un amigo mio. Se paso una semana en el hospital.

El corazon de Santos empezo a latir con fuerza. La tenia.

– ?Que mas?

– Le gustan los chicos jovenes y musculosos. Hay gente que tiene gustos muy raros.

– ?Esta aqui ahora?

Samantha se humedecio los labios y asintio.

– Acaba de llegar. Nunca habla con nadie. Nunca mira a nadie. Se considera superior a los demas.

– Asi que entra en un reservado -dijo Santos impaciente-. ?Que hace entonces?

– Empiezan los juegos, evidentemente. Tengo entendido que se hace llamar Violet.

Se habia puesto un nombre de flor. Como las demas mujeres Pierron.

– ?Chop le consigue el material?

La expresion de Samantha se enfrio.

– ?Como quieres que lo sepa?

– Claro que lo sabes -le sujeto la mano con fuerza-. Chop consigue el material a casi todo el mundo. ?Cuanto le cuesta lo que le gusta?

– Nunca he estado con ella, ?sabes? Pero segun tengo entendido, entre unos cientos y unos miles de dolares. Segun lo que le apetezca cada noche.

En ningun caso veinticinco mil. Santos asintio, entrecerrando los ojos. Evidentemente, habia invertido el dinero en otra cosa. Algo mas peligroso, mas fuera de lo normal que lo que ocurria arriba.

– Muchas gracias, Samantha -dijo soltandole la mano-. No olvidare esto, Te debo una.

Cuando se volvio para marcharse, Samantha lo retuvo por el brazo y lo miro detenidamente.

– ?Por que no saldas tu cuenta ahora? Quedate un rato, podriamos pasarlo bien -se acerco un poco-. Estoy segura de que puedo ensenarte unos cuantos trucos nuevos.

Santos le aparto la mano, pero respondio con tono amable.

– Ya conozco todos los trucos que necesito. Cuidate, Sam. -Santos se alejo, dejando atras el Rack.

Capitulo 65

Siete horas despues, Santos y Jackson se detuvieron frente al club de Chop Robichaux, en Bourbon. Aun no eran las diez de la manana, y la calle estaba casi desierta. Estaban convencidos de que Chop no tendria demasiada compania en aquel momento. Justo lo que querian. El juego al que estaban a punto de jugar no se ajustaba demasiado a los reglamentos, y no querian testigos.

Jackson se volvio hacia Santos.

– Bueno, ya sabes. Hay que convencerlo de que Hope Saint Germaine lo ha delatado, y de que eso le va a costar muchos anos de carcel.

– Pan comido -Jackson sonrio incomodo-. Tenemos que apelar a su vertiente criminal y paranoide.

Santos miro la entrada del club, inquieto. Jackson y el habian hecho cosas parecidas anteriormente. Miles de veces. Pero nunca se habia jugado tanto como en aquella ocasion. Su vida era lo que estaba en juego. Miro a su amigo.

– Es posible que no funcione. Puede que no muerda el anzuelo.

– Funcionara. Confia en mi, companero. Cuando lo acorralemos cantara todo lo que sepa. Y si no lo hace, se lo sacare a golpes.

– Se supone que eso tengo que decirlo yo -murmuro Santos, intentando bromear-. Si sigues asi acabaras por pedir un filete.

– Gordo y poco hecho.

Santos rio, aunque la risa le sono hueca.

– Ya tenemos lo fundamental. Sabemos lo del dinero. Sabemos que se reunio con el y que le entrego un sobre. Conocemos las actividades secretas de Hope. Lo unico que tenemos que hacer es rellenar los espacios en blanco. Lo hacemos todo el tiempo.

– Y debo anadir que muy bien.

– Me gustaria que tuvieramos algo mas -dijo Santos-. Me gustaria que esta visita fuera reglamentaria. Es curioso, pero no me parece tan divertido el juego de sacar una verdad de una mentira cuando se trata de salvarme a mi.

– En serio -dijo Jackson frustrado-. No van a conseguir acabar contigo. No vamos a permitir que eso

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