ocurra.

– Entonces, hagamoslo.

Se bajaron del coche, caminaron hasta la puerta del bar y entraron. Chop estaba en la barra, comiendo y fumando. Tenia la television encendida. En la pantalla, el Coyote perseguia al Correcaminos.

– Esta cerrado -dijo con la boca llena, sin girarse-. Vuelvan a las once.

– Me temo que no puede ser -dijo Santos, acercandose-. Tenemos un asunto del que hay que ocuparse ahora.

Chop se dio la vuelta para mirarlos, maldijo y volvio a su desayuno.

– Cerdos. ?Que pasa ahora?

– Eso, ?que pasa? -dijo Jackson, colocandose a su izquierda y mirando la comida-. Nadie te ha prevenido contra las grasas animales, ?verdad?

– Vete a la mierda.

Santos rio y se apoyo en la barra, a la derecha de Chop. Miro a Jackson a los ojos.

– Me parece que esta manana alguien se ha levantado con el pie izquierdo.

Chop miro a Santos con los ojos entrecerrados y se metio otro tenedor en la boca.

– No puedes estar aqui en mision policial. Ya no eres policia.

– ?Ah, no? -saco la placa, o lo que esperaba que Chop tomara por una placa, y se la puso ante los ojos-. Es curioso como pueden cambiar las cosas de la noche a la manana. Se descubre cierta informacion, y al amanecer todo ha cambiado.

Chop parecia mas divertido que nervioso.

– ?Quien es tu amigo?

– Detective Jackson -le enseno la placa y se la metio en el bolsillo-. Queremos hablar contigo sobre una interesante charla que hemos mantenido con una amiga tuya.

– ?Una amiga mia? -rio-. No sabia que tuviera amigos.

– Se llama Hope Saint Germaine. A veces se hace llamar Violet. ?Te suena de algo?

La sonrisa de Chop se desvanecio, y aparto el plato.

– No. Tal vez deberiais refrescarme la memoria.

– Con mucho gusto -Santos levanto el encendedor de Chop y lo examino con despreocupacion-. Pesa mucho. Debe ser de oro -lo abrio, lo encendio, y dejo caer la tapa-. ?Cuanto cuesta este mechero, Chop? No creo que cueste veinticinco mil dolares. No debe ser tan caro. ?Que piensas tu, Jackson?

Lanzo el encendedor a su companero, que lo atrapo en el aire y lo examino.

– Estoy seguro de que por veinticinco mil dolares se podrian comprar muchos como este. Tal vez una maleta llena.

Chop le arrebato el encendedor y se lo metio en el bolsillo de la camisa.

– ?Quereis llegar a algun sitio con eso?

– Si, claro que queremos llegar a algun sitio -Santos se inclino hacia el, taladrandolo con la mirada-. Esa amiga tuya dice que le hiciste chantaje. Dice que amenazaste con revelar sus… preferencias sexuales. Asegura que te oyo planear la trampa que me tendiste, Tambien va a testificar. Ya sabes que a las damas de la alta sociedad no les gusta ir a la carcel -sonrio y le hundio el dedo en el pecho-. Y te tenemos, amigo. Te vamos a arrestar por conspiracion y chantaje. ?Que te parece?

Chop aparto la mano de Santos de un manotazo y bostezo.

– Una tonteria. No teneis nada.

– Tenemos todo lo que necesitamos.

– Seguro que si -rio y se puso en pie-. Creo que voy a llamar a mi amigo el fiscal del distrito. Seguro que este incidente le parece muy interesante.

Jackson lo retuvo por el brazo.

– No creo que quieras hacer eso. Sobre todo porque tenemos un testigo. Alguien que vio como te entregaba el dinero. El chantaje es un delito muy feo. Sobre todo cuando se chantajea a una mujer con tantas influencias.

Chop trago saliva y empezo a sudar.

– Mira -Santos se acerco a el-. Creo que esta implicada. No me llevo muy bien con ella, pero tampoco me importara demasiado que cargues tu con toda la culpa. Me alegrare de tenerte fuera de la circulacion, y en cualquier caso, he recuperado mi placa.

– Fuera de la circulacion -repitio Jackson-. Ya era hora de retirar a este tipo de la calle. ?Cuanto crees que le caera, Santos?

– Entre quince y treinta anos. A fin de cuentas, tenemos dos cargos contra el -sonrio a su companero, sabiendo que lo tenian en el bote-. ?Crees que a los presidiarios les gustara? No es demasiado feo, y a algunos les gustan los hombres rellenitos.

– Vete a la mierda -dijo Chop, aunque sin ninguna conviccion -Incluso si le aplican la condena minima - continuo Jackson-, cuando salga sera demasiado viejo para volver a salir adelante. Claro que no es nuestro problema.

– ?Por que iba a chantajearla? -pregunto Chop, poniendose en pie-. Con algo asi solo conseguiria destrozar mi reputacion. Os aseguro que tengo clientes mucho mas ricos y que tienen mucho mas que perder que ella.

– Te creo, desde luego -dijo Santos, divertido, mirando a Jackson-. ?Tu lo crees?

– Si, desde luego, claro que lo creo. Pero ?crees que pensaran lo mismo los miembros del jurado? Me lo imagino. Cuando el fiscal termine de describir todos los detalles de tu trabajo… -sacudio la cabeza-. Francamente, la cadena perpetua les pareceria poco.

Chop guardo silencio durante un minuto. Se quedo mirando a uno y a otro, mordiendose el labio inferior, nervioso.

– No voy a pringar por esa bruja pervertida -dijo al fin-. Me da igual lo que me pagara -miro a Santos-. Ella fue la que recurrio a mi. Queria acabar contigo. Fue ella quien lo planeo todo.

– Seguro -dijo Santos con sarcasmo, ocultando su euforia-. Estamos hablando de una mujer que pertenece a una de las mejores familias de la ciudad. Hablamos de una senora que va a misa todos los dias. Una persona que dona cantidades enormes a todas las organizaciones caritativas. ?Y ella lo ha planeado todo? -hizo un gesto a Jackson-. Esposalo.

– ?Es verdad! -Chop dio un paso atras-. Y puedo demostrarlo. Puedo demostrarlo todo. Tengo nombres, fechas, fotografias y grabaciones. Nadie, absolutamente nadie, le toma el pelo a Chop Robichaux.

Jackson y Santos descubrieron poco despues que, en efecto, podia demostrarlo todo. Era innegable que Chop era un hombre de negocios muy cuidadoso. Al parecer tenia registros de todo y de todos. No faroleaba cuando dijo que tenia clientes con mucho mas que perder que Hope Saint Germaine. Ya estaba con el fiscal, intentando llegar a un acuerdo a cambio de su colaboracion, pero no iba a salir impune de aquello.

Santos dio una palmada en la carpeta. En su interior habia varias fotografias de Hope Saint Germaine. Fotografias de su otra vida, de la vida que habia conseguido guardar en secreto durante tanto tiempo. De la vida que ni siquiera su hija sospechaba que llevaba.

Glory. Se le formo un nudo en la garganta. No sabia como iba a decirselo a Glory.

– Oye, companero.

Santos se volvio.

– ?Tienes la orden de detencion?

– Se esta gestionando. La tendremos en menos de una hora. Cuarenta minutos, si todo va bien.

– Quiero ir.

– Es comprensible. Ya he hablado con el capitan. Ha escuchado la grabacion de la confesion de Chop. Dadas las circunstancias, no creo que haya problema.

Santos miro el reloj y fruncio el ceno.

– Necesito que sea una hora. Tengo que… -se le hizo un nudo en la garganta-. Tengo que decirselo a Glory. No puedo permitir que se entere por las noticias. Y querra ver a su madre, estoy seguro. Antes de que lleguemos.

– ?Vas a decirselo a Glory? No podemos arriesgarnos a que su madre se nos escape.

Santos asintio, incomodo ante la perspectiva de lo que tenia que hacer.

– No te preocupes. Si va a ver a su madre, y supongo que lo hara, me quedare vigilando y te esperare

Вы читаете Fruta Prohibida
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату