Tios, esa noche nos fuimos a la ciudad a emborracharnos. Recuerdo haber estado en un
– ?No es un chiste, ocurrio asi! -decia Blanes mientras las carcajadas resonaban en la pequena sala. Hasta Valente, que siempre se mostraba distante con las bromas del «vulgo» (segun Elisa), parecia divertirse de lo lindo.
– Cuando mostramos esa imagen a los que debian aflojar la pasta -siguio Marini-, ?uf!, entonces si empezamos a recibir financiacion de verdad… Eagle Group tomo las riendas y comenzo la construccion de esta estacion cientifica en Nueva Nelson. Colin os contara el resto…
Colin Craig se levanto y Marini ocupo su asiento. Aun perduraba la diversion y los comentarios en voz alta. Nadja estaba roja de risa, la senora Ross (que habia lanzado una inesperada y estrepitosa carcajada con la anecdota del borracho) se secaba las lagrimas. El ambiente en la sala era alegre y distendido.
Sin embargo, Elisa percibia algo.
Un detalle distinto, incongruente.
Creyo detectarlo en las miradas que se lanzaban entre si Marini, Blanes y Craig. Era como si la consigna fuera: «Mas vale que se diviertan con la primera parte».
– A mi se me encargo coordinar todos los cacharros del proyecto -dijo Craig-. En 2004 se lanzaron, en secreto, una decena de satelites con orbitas geosincronas, o sea, se los programo para girar de acuerdo con el movimiento de la Tierra. Sus camaras poseen una resolucion de medio metro en gama de colores multiespectrales, y abarcan unos doce kilometros de area. Estan preparadas para tomar secuencias telemetricas de cualquier lugar de nuestro planeta, de acuerdo con las coordenadas que se les suministren desde Nueva Nelson. Dichas imagenes son reenviadas a nuestra estacion en tiempo real (de ahi el nombre del proyecto, «Zigzag», por la trayectoria de bumeran que realiza la senal, desde la Tierra al satelite y de este a la Tierra), donde un ordenador las procesa a veintidos bits, aislando la zona geografica que interesa explorar. Eso no nos da para contar el numero de pelos en la cabeza de Sergio…
– Pero si en la de David, que tiene pocos -tercio Marini.
– Exacto. En una palabra: podemos observar lo que queramos y cuando queramos, como ocurre con los satelites-espia militares. Os pondre un ejemplo. -Craig camino hacia la consola del ordenador mientras se ajustaba las gafas de alambre con un gesto delicado. A Elisa le parecio que era un hombre con elegancia natural, capaz de no llamar la atencion si acudia a una recepcion en el palacio de Buckingham con la camiseta y los vaqueros que llevaba en aquel momento. Tras un rapido tecleo en la pantalla aparecio un dibujo a gruesos trazos de las piramides de Egipto. En una esquina, dos momias de pie: sus rostros eran fotos cortadas y pegadas de las facciones de Marini y Blanes. Hubo risitas-. Supongamos que le pedimos a los satelites una secuencia del delta del Nilo. Los satelites la captan, nos la envian, un ordenador la procesa y obtiene una serie de planos de las piramides. Despues de hacer pasar el haz de electrones por nuestro sincrotron, recuperamos las particulas recien formadas y otro ordenador se encarga de perfilar y grabar la nueva imagen. Si la cantidad de energia ha sido la correcta, podriamos ver la misma zona espacial, las piramides de Egipto, pero, pongamos, tres mil anos antes… Con un poco de suerte, veriamos, durante unos cuantos segundos, la construccion de una piramide, o la ceremonia del entierro de un faraon.
– Increible -oyo Elisa murmurar a Nadja, dos asientos a su izquierda.
Marini se levanto de repente.
– Oye, Colin, vamos a convencer al publico de que no contamos fantasias…
Craig tecleo en la consola. En la pantalla aparecio una imagen borrosa pero identificable, de un tenue color rosa palido, casi sepia, como el de las fotos antiguas.
Hubo un repentino silencio.
Elisa sintio una emocion ambigua: como si deseara reir y llorar al mismo tiempo. Valente, en el asiento contiguo, se inclino hacia delante con la boca abierta, como un nino al descubrir el regalo mas sonado, el que penso que nadie le regalaria.
La fotografia no aparentaba merecer tanto: mostraba, simplemente, un primer plano de un vaso de cristal lleno de agua hasta la mitad y colocado sobre una mesa.
– Lo
Las lagrimas resbalaban por el rostro de Elisa.
Penso que la ciencia, la verdadera ciencia, la que cambia de repente y para siempre el curso de la historia, consistia en eso: en llorar al ver una manzana caer de un arbol.
O un vaso de cristal intacto sobre una mesa.
Era el turno de Reinhard Silberg. Al plantarse junto a la pantalla dio la impresion -correcta, segun Elisa- de ser inmenso. Vestia una camisa de manga corta y pantalones de algodon con cinturon de piel, y era el unico que llevaba corbata, aunque con el nudo flojo. Todo en el imponia, y quiza por eso parecia a veces querer atenuarse a si mismo con una sonrisa que, en su rostro lampino y carnoso tras unas gafas de montura dorada, resultaba curiosamente infantil.
En aquel momento, sin embargo, no sonreia. Elisa sospechaba la razon.
– Me llamo Reinhard Silberg y mi especialidad es la filosofia de la ciencia. Fui reclutado para el Proyecto Zigzag con el proposito de que los asesore sobre aquello que no es fisica, pero que posee enorme importancia. - Hizo una pausa y movio un pie, como si ejecutara algun dibujo en el suelo metalico-. Este proyecto, ya lo saben, esta calificado como alto secreto. Nadie mas conoce que estamos aqui, ni los colegas, ni los amigos, ni nuestras familias, ni siquiera muchos de los directores de Eagle Group. Naturalmente, a la comunidad cientifica no podemos enganarla, pero les hemos ido brindando, mediante congresos y articulos, algunas zanahorias. Saben que con la «secuoya» se puede hacer madera, valga la expresion, pero no de que forma. Este proyecto, pues, es unico en el mundo, al menos hasta ahora. Hemos sido seleccionados tras un estudio detallado de nuestras vidas, aficiones, amistades e inquietudes. Vamos a trabajar en algo en lo que nadie tiene experiencia previa. Somos pioneros, y necesitamos medidas especiales de seguridad debido a… varias razones.
Hizo otra pausa y volvio a observar los movimientos de su pie.
– En primer lugar, no piensen ni por un momento que van a ver
