lugar donde habia aparecido, le habia dicho Nadja, quiza porque se trataba de un suceso reciente.

– Que horror, pobre Colin… Pero… -Se detuvo sin querer anadir: «Pero no entiendo por que me llamas tres dias antes de Navidad para decirme esto».

– Hay cosas que la noticia no especifica y que a Jacqueline le contaron -dijo Nadja desde el altavoz del telefono inalambrico-. A la esposa de Colin la encontraron de madrugada corriendo por la carretera, gritando… Asi fue como supieron que habia ocurrido algo. Al nino lo hallaron en el jardin trasero de la casa: habia pasado toda la noche a la intemperie y presentaba sintomas graves de congelacion… Es lo que no entiendo, Elisa. ?Por que abandono a su hijo pequeno en la casa sin llamar a la policia ni a nadie? ?Que clase de… de cosa ocurrio?

– Aqui dice que entraron unos hombres y los amenazaron. Eran criminales peligrosos, ex convictos… Estaban drogados y querian dinero… Quiza ella pudo huir.

– ?Abandonando a su hijo en la casa?

– Los que atacaron a Colin la obligarian a hacerlo. O sintio panico. O enloquecio. Determinadas experiencias pueden… pueden…

Sangre por todas partes: en el techo, las paredes, el suelo. El nino en el jardin, abandonado. La madre corriendo por el arcen. ?Ayuda, por favor! ?Ayuda! ?Ha entrado una sombra en mi casa!? Una sombra que quiere devorarnos! ?No veo su rostro, solo su boca! ?Y es ENOOOOOORMEEEEE!

– A Jacqueline le han dicho que la casa esta rodeada de soldados.

– ?Que?

– Soldados -repitio Nadja-. Nadie sabe que hacen alli. Policias de paisano, pero tambien soldados, personal sanitario, gente con mascarilla… Las ventanas han sido bloqueadas y no te puedes acercar ni a un kilometro. Y todo se ha agravado con el corte de luz. Anoche hubo un apagon en los alrededores de Oxford. Todavia dura. Afirman que fue debido a un cortocircuito en la planta que abastece a la ciudad. ?Te suena de algo, Elisa?

Entro la oscuridad, y el abeto se apago. Se apagaron las bombillas que rodeaban el calcetin del nino, donde Father Christmas iba a dejar sus regalos la noche del 24. La familia Craig estaba en casa, y la oscuridad penetro como un ciclon.

Seguia vivo mientras le arrancaban el rostro. El nino lo vio todo.

– Con Rosalyn se apagaron las luces de la estacion… y con Cheryl Ross las de la despensa… Y hay otro detalle en el que no habiamos caido, Elisa: la luz del cuarto de bano de Rosalyn, la mia y la tuya… ?Recuerdas? Las tres tuvimos aquel sueno… y las tres sufrimos cortes de luz en nuestros banos…

Coincidencias. Voy a contarte otra coincidencia.

– No podemos extraer conclusiones sobre eso, Nadja… La fisica no relaciona los suenos con la energia electrica.

– ?Lo se! Pero el miedo no depende de la logica… Tu razonas mucho, y me tranquilizas con tu logica, pero cuando Jacqueline me llamo para contarme lo de Colin, yo… He pensado que… lo de la isla no ha terminado todavia… -Un sollozo.

– Nadja…

– Ahora le ha tocado a Colin… como antes a Rosalyn, a Cheryl y a Ric… Pero es lo mismo, y tu lo sabes.

– Nadja, cielo… ?Lo has olvidado? Fue Ric Valente quien hizo aquello. Ahora esta muerto.

Hubo un silencio. La voz de Nadja surgio como un gemido:

– ?Realmente crees que fue el quien las mato, Elisa? ?Realmente lo crees?

No, no lo creo. Decidio no contestar. Se froto los muslos desnudos. Los numeros que destellaban en la pantalla de la television le indicaban que solo le quedaba una hora antes de que el «llegara». Su «juego» era un ritual que no podia posponer, un habito, como morderse las unas. Solo debia quitarse la bata y aguardar. Tengo que colgar.

– Jacqueline y yo hemos hablado de algo mas. -El cambio de tono de su antigua amiga la alarmo-. Dime una cosa. Dimela con toda sinceridad, con el corazon en la mano… Dime si no es verdad que tu… tu te… te preparas… para el. -Ella escuchaba, sentada en la alfombra, inmovil-. Elisa, dimelo, por lo que mas quieras, por nuestra antigua amistad… ?Te da verguenza? A mi tambien, mucha… Pero, ?sabes que? ?El miedo, Elisa! ?El miedo que tengo supera mi verguenza… -Ella escuchaba: no podia moverse, ni siquiera pensar, solo escuchar aquellas palabras-. Ropa interior especial…, quiero decir, provocativa, y siempre de color negro… Quiza te gustase antes usarla o quiza no, pero ahora la usas con mucha frecuencia, ?verdad? Y a veces no te pones nada… Dime si no es cierto que a veces sales a la calle sin ropa interior, sin haber tenido jamas esa costumbre… Y por las noches… ?no suenas con…?

No, lo que Nadja insinuaba no era cierto. Sus «juegos» eran meras fantasias, por supuesto. Podian estar influidos por ciertas experiencias desagradables ocurridas seis anos antes, pero solo eran fantasias, al fin y al cabo. Y el hecho de que Nadja «jugara» a cosas parecidas, o de que a Craig lo hubiesen asesinado la noche previa, no tenia nada que ver con ella. Nada en absoluto.

– ?Sabes… sabes como es ahora la vida de Jacqueline? -continuo Nadja-. ?Sabias que abandono a su familia hace cuatro anos, Elisa? A su esposo y a su hijo… Incluso su profesion… ?Quieres saber como ha sido su vida desde entonces? ?Y la mia? -Ahora Nadja tambien lloraba abiertamente-. ?Te cuento todo lo que hago? ?Quieres saber como vivo, y que hago a solas?

– Se supone que no debemos hablar, Nadja -interrumpio Elisa-. Tenemos entrevistas mensuales. En ellas puedes…

– ?Nos mienten, Elisa! ?Sabes que nos estan enganando desde hace anos!

Si el llega y no estas preparada… Si no lo aguardas como debes…

Miro hacia un punto del salvapantallas, que mostraba las fases de una luna blanca, casi espectral. Blanca como unos ojos blancos. Un escalofrio la recorrio, haciendola tiritar bajo la bata, el costoso peinado de peluqueria y el maquillaje. Pero es absurdo. Se trata de un juego. Puedo hacer lo que me apetezca.

– ?Elisa, estoy muy asustada!

Tomo la decision en ese mismo instante.

– Nadja, me has dicho que estas en Madrid, ?verdad?

– Si… Una amiga espanola me ha dejado su apartamento por navidades… Pero me marcho este viernes a pasar la Nochebuena en San Petersburgo, con mis padres.

– Pues mejor. Ire a buscarte esta noche y cenaremos en un buen restaurante. ?Que te parece? Invito yo. -Oyo una risita. Nadja seguia riendose como cuando se habian conocido, con identica y cristalina transparencia.

– De acuerdo.

– Pero con una condicion: que me prometas que no vamos a charlar de cosas desagradables.

– Te lo prometo. ?Tengo tantas ganas de verte, Elisa!

– Y yo a ti. Dime donde estas. -Abrio el callejero de su ordenador. Era un piso en Moncloa, podia llegar alli en media hora.

Cuando se despidieron, apago la television, guardo la escalivada intacta en la nevera y se dirigio al dormitorio. Mientras se quitaba la ropa interior que destinaba al «juego» y la guardaba en el armario titubeo un poco, ya que practicamente nunca cambiaba de planes cuando sentia deseos de «recibirle». (Si el llega y no estas preparada… Si no lo aguardas como debes…) Pero aquella llamada y la terrible noticia de Colin le habian dejado un poso de extranos interrogantes que necesitaban respuesta.

Eligio un conjunto de sujetador y bragas color beige, un jersey y unos vaqueros.

Iria a ver a Nadja.

Tenia mucho que hablar con ella.

23

La luz surgio tras un parpadeo. Procedia de una gruesa barra fluorescente en lo alto del espejo del lavabo y revelaba cada angulo, cada resquicio del azulejo naranja. Sin embargo, Nadja Petrova encendio, ademas, una lampara portatil con bombilla de cinco vatios y bateria recargable, y la deposito sobre un taburete junto a la ducha. Nunca viajaba sin aquellas lamparas, y disponia tambien de tres linternas preparadas en su maleta.

Вы читаете Zigzag
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату