No contaba con Jeannie Ferrami.

Berrington se agarro a un clavo ardiendo.

– Encontrar partidas similares en un banco de datos no es tan facil como parece.

– Cierto. Las imagenes de Graphic ocupan espacios de una barbaridad de megabites. Examinar tales registros es infinitamente mas dificil que hacer una revision de tu tesis doctoral.

– Creo que es todo un problema de diseno de logica. ?que hiciste tu, pues?

– Prepare mi propio programa.

Berrington mostro su sorpresa.

– ?Hiciste eso?

– Claro. Hice un master de informatica en la universidad de Princeton, como sabes. Durante mi estancia en Minnesota trabaje con mi profesor en programas de red neuralgica tipo para reconocimiento de patrones.

«?Es posible que sea tan lista?»

– ?Como funciona eso?

– Emplea logica difusa para acelerar el emparejamiento de patrones. Las parejas que buscamos tienen similitudes, pero no son totalmente iguales. Ejemplo: las radiografias de dentaduras identicas, tomadas por tecnicos distintos y con aparatos diferentes, no coinciden exactamente. Pero el ojo humano puede verlas como si fuera asi, y cuando se examinan, digitalizan y almacenan electronicamente, un ordenador equipado con logica difusa puede reconocerlas como equivalentes.

– Supongo que necesitarias un ordenador de las proporciones del Empire State Building.

– Idee un sistema para abreviar el proceso de emparejamiento de patrones examinando una pequena parte de la imagen digitalizada. Piensa una cosa: para reconocer a un amigo no te hace falta examinar todo su cuerpo…, con la cara tienes bastante. Los entusiastas de los automoviles son capaces de identificar la mayoria de los modelos corrientes con solo ver la fotografia de uno de sus faros. Mi hermana puede darte el titulo de cualquier disco de Madonna con solo escucharlo diez segundos.

– Eso deja la puerta abierta al error.

Jeannie se encogio de hombros.

– Al no explorar la imagen completa, uno se arriesga a pasar por alto algunas parejas, si. Pero supuse que se podia acortar radicalmente el proceso de busqueda con solo un pequeno margen de error. Es una cuestion de estadistica y probabilidades.

Todos los psicologos estudiaban las estadisticas, naturalmente.

– Pero ?como es posible que el mismo programa sirva para explorar radiografias, electrocardiogramas y huellas dactilares?

– Reconoce patrones electronicos. Prescinde de lo que representan.

– ?Y tu programa funciona?

– Parece que si. Obtuve el correspondiente permiso para probarlo en la base de datos de los archivos de una importante compania de seguros medicos. Me proporciono varios centenares de parejas. Pero, naturalmente, solo me interesan los gemelos a los que se educo por separado.

– ?Como hiciste la seleccion?

– Elimine todas las parejas con el mismo apellido, asi como a todas las mujeres casadas, puesto que la mayoria de ellas habian tomado el apellido del esposo. El resto son gemelos sin ningun motivo aparente para tener apellido distinto.

Ingenioso, penso Berrington. Se debatia entre la admiracion hacia Jeannie y el miedo a lo que pudiese averiguar.

– ?Cuantos quedaron?

– Tres parejas… lo que resulta un tanto decepcionante. Esperaba algunas mas. En un caso, uno de los gemelos habia cambiado su apellido por razones religiosas: al hacerse musulman adopto un nombre arabe. Otra pareja habia desaparecido sin dejar rastro. Por suerte, la tercera pareja corresponde exactamente al modelo que estaba buscando: Steve Logan es un ciudadano respetuoso de la ley y Dennis Pinker es un asesino.

Berrington lo sabia. Una noche, a hora avanzada, Dennis Pinker habia cortado el suministro electrico de un cine, en plena proyeccion de la pelicula Viernes, 13. En medio del panico subsiguiente procedio a magrear a varias mujeres. Una muchacha trato al parecer de resistirse y la mato.

Asi que Jeannie habia encontrado a Dennis. ?Jesus!, penso Berrington, es peligrosa. Podria estropearlo todo: la operacion de venta, la carrera politica de Jim, la Genetico, incluso el prestigio academico de Berrington. El miedo le puso furioso: ?como era posible que su propia protegida amenazase el fruto de tantos esfuerzos, el objetivo por el que tanto habia trabajado? Pero ?como iba a saber lo que sucederia? No tuvo forma de adivinarlo.

La circunstancia de que ella estuviese alli, en la Jones Falls, era una suerte, ya que le permitio enterarse a tiempo de lo que Jeannie llevaba entre manos. Sin embargo, Berrington no veia ninguna salida. Claro que un incendio podia destruir los archivos de Jeannie o la propia Jeannie podia sufrir un accidente de automovil que acabara con su vida. Pero eso era fantasia.

?Seria posible socavar la fe de la muchacha en su programa informatico?

– ?Sabia Logan que era hijo adoptivo? -pregunto con velada malignidad.

– No. -Una arruga de preocupacion surco la frente de Jeannie-. Sabemos que las familias suelen mentir respecto a la adopcion, es algo que hacen con frecuencia, pero el cree que su madre le hubiera dicho la verdad. Sin embargo, puede haber otra explicacion. Supongamos que, por algun motivo, no les fuera posible efectuar la adopcion por los canales corrientes y tuvieron que comprar un nino. En tal caso muy bien podian haber mentido.

– O supongamos que tu sistema tiene fallos -sugirio Berrington-. Por si mismo, el hecho de que dos muchachos posean dentaduras identicas no garantiza que sean gemelos.

– No creo que mi sistema falle -replico Jeannie como el rayo-. Pero me preocupa eso de tener que decir a docenas de personas que es posible que sean hijos adoptivos. Ni siquiera estoy segura de tener derecho a invadir su vida de esa forma. Empiezo a darme cuenta de la magnitud del problema.

Berrington consulto su reloj.

– Se me ha echado el tiempo encima, pero me encantara tratar este asunto un poco mas extensamente. ?Tienes compromiso para cenar?

– ?Esta noche?

– Si.

Berrington observo que titubeaba. Ya habian cenado juntos una vez, en el Congreso Internacional de Estudios sobre Gemelos, donde se conocieron. Despues de que Jeannie ingresara en la UJF, tambien tomaron copas una vez en el bar del Club de la Facultad, en el propio campus. Una tarde se encontraron casualmente en la calle comercial de Charles Village y Berrington le enseno el Museo de Arte de Baltimore. Jeannie no estaba enamorada de el, ni mucho menos, pero en las tres ocasiones aludidas tuvo ocasion de comprobar que le encantaba su compania. Ademas, era su mentor: a ella le resultaba dificil declinar la invitacion.

– Bueno -accedio.

– ?Que te parece Hamptons, en el Hotel Harbor Court? Lo tengo por el mejor restaurante de Baltimore.

Al menos era el mas ostentoso.

– Estupendo -dijo Jeannie, al tiempo que se ponia en pie.

– ?Paso a recogerte a las ocho?

– De acuerdo.

Cuando se alejaba de el, a Berrington le perturbo una repentina vision de la espalda de la muchacha, tersa y musculosa, de sus nalgas y de sus largas, larguisimas piernas. Durante unos segundos, el deseo le dejo la garganta seca. Luego, la puerta se cerro tras Jeannie.

Berrington sacudio la cabeza para librar su cerebro de aquella fantasia lasciva y volvio a telefonear a Preston.

– Es peor de lo que pensaba -manifesto sin preambulos-. Ha creado un programa que explora las bases de datos clinicos y localiza parejas equiparables. En su primer intento dio con Steven y Dennis.

– ?Mierda!

– Tenemos que decirselo a Jim.

– Hemos de reunirnos los tres y decidir que vamos a hacer. ?Te parece bien esta noche?

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