puso al fuego.
– Pareces algo mayor -dijo Pete-. Veo un poco de gris en tu pelo.
– ?Caramba, muchas gracias!
Jeannie saco tazas, crema y azucar.
– Tu madre encanecio temprano.
– Siempre crei que fue por culpa tuya.
– He ido a su casa -informo Pete Ferrami en tono de suave indignacion-. Ya no vive alli.
– Ahora esta en Bella Vista.
– Eso es lo que me dijo su vecina, la senora Mendoza. Ella me dio tu direccion. No me hace ninguna gracia pensar que tu madre esta en un sitio como ese.
– ?Sacala de alli entonces! -conmino Jeannie, irritada-. Todavia sigue siendo tu esposa. Consiguete un trabajo y un piso decente y empieza a cuidar de ella.
– Sabes que no puedo hacer eso. Nunca podria.
– Entonces no me critiques a mi por no hacerlo.
El hombre adopto un tono zalamero.
– No he dicho nada de ti, tesoro. Solo dije que no me gusta pensar que tu madre esta en un asilo de esos, ni mas ni menos.
– A mi tampoco me gusta, ni a Patty. Estamos intentando recaudar el dinero preciso para sacarla de alli. - Jeannie experimento una subita oleada de emocion y tuvo que esforzarse para contener las lagrimas-. Maldita sea, papa, ya es bastante duro todo esto, sin necesidad de tenerte ahi en plan quejica.
– Vale, vale -dijo Pete Ferrami.
Jeannie trago saliva. «No deberia dejarle que me sacara de quicio asi.» Cambio de tema.
– ?Que vas a hacer ahora? ?Tienes algun plan?
– Pasare unos dias echando un vistazo por ahi.
Lo que significaba que exploraria el terreno en busca de un sitio que robar. Jeannie no dijo nada. Era un ladron y ella no podia cambiarle.
Pete Ferrami tosio.
– Tal vez pudieras dejarme unos cuantos pavos para tener algo con que empezar.
La peticion volvio a sulfurar a Jeannie.
– Te dire lo que voy a hacer -pronuncio, tensa la voz-. Te permitire tomar una ducha y afeitarte mientras te lavo la ropa. Si mantienes las manos apartadas de la botella de vodka, te preparare unos huevos y te hare unas tostadas. Te prestare un pijama y podras dormir en el sofa. Pero no voy a darte ni cinco. Estoy esforzandome desesperadamente en conseguir dinero para que mama pueda quedarse en algun sitio en el que la traten como a un ser humano y no tengo un solo dolar de sobra.
– Esta bien, carino. -El hombre adopto aire de martir-. Lo comprendo.
Al final, cuando perdio fuerza el confuso torbellino de bochorno, rabia y compasion, Jeannie se encontro con que todo lo que sentia era melancolia. Deseaba con toda el alma que su padre pudiera cuidar de si mismo, que fuese capaz de permanecer en un sitio mas de unas pocas semanas, que le fuera posible conservar un empleo normal, que pudiera ser carinoso, compasivo y estable. Anhelaba un padre que fuera un padre. Y sabia que nunca, jamas, veria cumplido su deseo. En su corazon habia un lugar destinado a un padre, pero ese lugar estaria siempre vacio.
Sono el telefono.
Jeannie descolgo.
– ?Diga!
Era Lisa, parecia alterada.
– ?Jeannie, era el!
– ?Quien? ?Que?
– Ese chico al que arrestaron cuando estaba contigo. Lo reconoci en la rueda. Es el que me violo. Steve Logan.
– ?Que es el violador? -articulo Jeannie, incredula-. ?Estas segura?
– No cabe la menor duda, Jeannie -insistio Lisa-. ?Oh, Dios mio, fue horrible ver su cara otra vez! Al principio no dije nada, porque parecia distinto, con la cabeza descubierta. Luego el detective hizo que todos se pusieran gorra de beisbol y lo conoci con absoluta certeza.
– No es posible que sea el, Lisa -dijo Jeannie.
– ?Que quieres decir?
– Sus pruebas demuestran lo contrario. Y pase algun tiempo con el, tengo un palpito.
– Pero yo le reconoci. -Lisa parecia molesta.
– Estoy atonita. No lo entiendo.
– Esto tira por tierra tu teoria, ?no es cierto? Tu querias un gemelo que fuese bueno y otro que fuese malo.
– Si, pero un contraejemplo, una excepcion no refuta una teoria.
– Lamento que esto amenace tu proyecto.
– Esa no es la razon por la que digo que no es el -suspiro Jeannie-. Rayos, tal vez lo sea. Ya no se nada. ?Donde estas ahora?
– En casa.
– ?Te encuentras bien?
– Si, ahora que el esta entre rejas, me encuentro estupendamente.
– Parece tan simpatico…
– Esos son los peores, me lo dijo Mish. Los que en la superficie parecen perfectamente normales son los mas arteros y los mas despiadados, y disfrutan haciendo sufrir a las mujeres.
– Dios mio.
– Me voy a la cama, estoy agotada. Solo queria decirtelo. ?Que tal tu velada?
– Asi, asi. Manana te lo cuento.
– Sigo queriendo ir contigo a Richmond.
Jeannie queria llevarse a Lisa para que le ayudara en la entrevista a Dennis Pinker.
– ?Te sientes con animos?
– Si, realmente quiero continuar llevando una vida normal. No estoy enferma, no necesito ningun periodo de convalecencia.
– Dennis Pinker sera probablemente un doble de Steve Logan.
– Lo se. Puedo arreglarmelas.
– Si estas tan segura…
– Te llamare temprano.
– De acuerdo. Buenas noches.
Jeannie se dejo caer pesadamente en la silla. ?Seria posible que la seductora naturaleza de Steve no fuera mas que una mascara? Jeannie penso que en tal caso ella debia de ser una mala juez de personas. Y quiza tambien una cientifica igualmente mala: acaso todos los gemelos identicos resultaban igualmente criminales. Suspiro.
Su propio progenitor delincuente se sento junto a ella.
– Ese profesor es un tipo agradable, ?pero seguramente es mas viejo que yo! -dijo-. ?Tienes con el una aventura o que?
Jeannie arrugo la nariz.
– Al cuarto de bano se va por ahi, papa -dijo.
13
Steve se encontraba de nuevo entre las paredes amarillas de la sala de interrogatorios. En el cenicero seguian las mismas dos colillas de cigarrillo. La habitacion no habia cambiado, pero el si. Tres horas antes era un
