Se ha caido de una juerga de alucine que ha durado tres dias, asi que no veas como le duele el coco. Anoche, aproximadamente a la misma hora en que tu te entretenias prendiendo fuego al gimnasio y colandole a la pobre Lisa Hoxton tu asqueroso cipote,
A Steve no le llegaba la camisa al cuerpo. Todo su valor se habia derramado como si acabasen de quitar un tapon y se sentia indefenso y vencido. El detective le habia humillado pero en ningun momento le amenazo con lesionarle gravemente; pero una noche con un psicopata era algo realmente peligroso. El tal Butcher (Butcher significa «carnicero») ya habia cometido un asesinato: si sus meninges tenian capacidad para pensar racionalmente comprenderia que poco iba a perder cometiendo otro.
– Aguarda un momento -pidio Steve con voz temblona.
Allaston dio media vuelta, muy despacio.
– ?Y bien?
– Si confieso, tendre una celda para mi solo.
En la expresion del detective se hizo patente el alivio.
– Desde luego -su voz se habia hecho amistosa de pronto.
El cambio de tono encendio el resentimiento de Steve.
– Pero si no confieso,
Allaston extendio las manos en gesto de impotencia. Steve noto que su miedo se transformaba en odio.
– En ese caso, detective -silabeo-, que te den por culo.
La expresion de sorpresa volvio al rostro de Allaston.
– Hijo de mala madre -insulto-. Veremos si estas tan animado dentro de un par de horas. En marcha.
Llevo a Steve al ascensor y lo acompano hasta el bloque de celdas. Alli estaba Spike.
– Mete a este borde con
Spike enarco las cejas.
– Tan mal fue la cosa, ?eh?
– Si. Y a proposito… Steve tiene pesadillas.
– ?Ah si?
– Si le oyes gritar… no te preocupes, solo es que esta sonando.
– Comprendo -repuso Spike.
Allaston se retiro y Spike condujo a Steve a la celda.
Steve sostuvo la mirada durante un momento.
– Dulces suenos -deseo Spike.
Gordinflas volvio a cerrar los parpados.
Steve se sento en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, y se dedico a observar al dormido Gordinflas.
14
Berrington Jones condujo despacio rumbo a su casa. Se sentia decepcionado y aliviado al mismo tiempo. Como una persona a regimen que se pasa todo el camino hacia la heladeria luchando a brazo partido con la tentacion y luego se encuentra el local cerrado, Berrington tuvo la sensacion de que acababa de librarse de algo que le constaba no debia hacer.
Sin embargo, no se encontraba mas cerca que antes de resolver el problema del proyecto de Jeannie y seguia subsistiendo el peligro de que se descubriera el pastel. Quiza debio de dedicar mas tiempo a interrogar a Jeannie y menos a pasarselo bien. Enmarco las cejas, perplejo, mientras aparcaba el vehiculo y entraba en la casa.
Dentro reinaba el silencio; sin duda Marianne, el ama de llaves, se habia ido a dormir. Paso al estudio y comprobo el contestador automatico. Solo habia un mensaje.
«Profesor, aqui la sargento Delaware de la Unidad de Delitos Sexuales, que llama en la noche del lunes. Le agradezco su colaboracion.»
Berrington se encogio de hombros. Apenas se habia molestado en confirmar si Lisa trabajaba o no en la Loqueria. La cinta prosiguio:
«Como quiera que usted es el patrono de la senora Hoxton y la violacion tuvo lugar en el campus, me considero obligada a informarle de que esta tarde hemos arrestado a un hombre. La verdad es que se trataba de una persona a la que durante el dia de hoy estuvieron sometiendo a diversas pruebas en sus laboratorios. Se llama Steve Logan.»
– ?Jesus! -estallo Berrington.
«La victima lo senalo en la rueda de reconocimiento, de modo que estoy segura de que la prueba de ADN confirmara que se trata del violador. Le ruego transmita esta informacion a cuantos miembros de la universidad considere usted oportuno. Gracias.»
– ?No! -exclamo Berrington. Se dejo caer pesadamente en una silla. Repitio, en tono mas bajo-: No.
Luego rompio a llorar.
Se levanto al cabo de un momento, todavia llorando, y cerro la puerta del estudio por temor a que la doncella apareciese por alli. Despues regreso al escritorio y enterro la cabeza entre las manos.
Permanecio asi un buen rato.
Cuando por fin suspendio el llanto, tomo el telefono y marco un numero que se sabia de memoria.
– Que no responda el contestador automatico, por favor, Dios mio -dijo en voz alta, mientras escuchaba la senal.
– ?Diga! -sono la voz de un joven.
– Soy yo -dijo Berrington.
– ?Hombre! ?Como estas?
– Desolado.
– ?Oh! -el tono era de culpabilidad.
Si Berrington albergaba alguna duda, aquella nota la barrio definitivamente.
– Cuentame.
– No trates de quedarte conmigo, por favor. Hablo del domingo por la noche.
El joven suspiro.
– Vale.
– Maldito estupido. Fuiste al campus, ?verdad? Lo… -Se dio cuenta de que por telefono no debia hablar mas de la cuenta-. Volviste a las andadas.
– Lo siento…
– ?Lo sientes!
– ?Como lo supiste?
– Al principio no se me ocurrio sospechar de ti… pense que habias abandonado la ciudad. Luego arrestaron a alguien que tiene la misma apariencia que tu.
– ?Vaya! Eso significa que estoy…
– Fuera del anzuelo.
– ?Anda! ?Que potra! Escucha…
– ?Que?
