contiene, cosa que se le escaparia a un reportero corriente.

– Esta bien, probemos.

– Primero, no estamos manteniendo esta conversacion.

– Eso es un poco mas prometedor.

– Segundo, puedes preguntarte por que te estoy proporcionando la historia, pero no formularas ninguna pregunta de labios afuera.

– Cada vez mejor -dijo Hank, pero no hizo ninguna promesa.

Berrington decidio no seguir andandose por las ramas.

– En el departamento de psicologia de la Universidad Jones Falls hay una joven investigadora llamada doctora Jean Ferrami. En la busqueda de sujetos idoneos para su estudio, explora grandes bases de datos medicos sin permiso de las personas cuyos historiales figuran en los archivos.

Hank se pellizco la colorada nariz.

– ?Es un asunto sobre ordenadores o sobre etica cientifica?

– No lo se, el periodista eres tu.

El entusiasmo de Hank brillaba por su ausencia.

– No es lo que se dice una gran exclusiva sensacional.

«No empieces a hacerte el remolon, hijo de mala madre.» Berrington toco el brazo de Hank en gesto amistoso.

– Hazme un favor, pregunta por ahi -dijo en tono persuasivo-. Ve a ver al presidente de la universidad, se llama Maurice Obell. Telefonea a la doctora Ferrami. Diles que se trata de un gran reportaje y veremos como responden. Creo que tendras unas reacciones interesantes.

– No se, no se.

– Te prometo, Hank, que no perderas el tiempo.

«?Di que si, so cabron, di que si!»

– Esta bien -accedio Hank, tras un breve titubeo.

Berrington trato de disimular su complacencia tras una expresion grave, pero no pudo evitar que en sus labios apareciera un leve sonrisita de triunfo.

Hank la capto y por su rostro cruzo un fruncimiento de recelo.

– No estaras utilizandome, ?eh, Berry? ?Estas tratando de valerte de mi para asustar a alguien, quiza?

Berrington sonrio jovialmente y paso el brazo por los hombros del reportero.

– Confia en mi, Hank -dijo.

20

Jeannie compro un estuche de tres bragas blancas de algodon en un centro comercial de Walgren, en las afueras de Richmond. Se puso unas en los servicios de mujeres del Burger King contiguo. Se encontro entonces mucho mejor.

Era extrano lo indefensa que se habia sentido sin aquella prenda intima. Apenas podia pensar en otra cosa. Sin embargo, durante la epoca en que estuvo enamorada de Will Temple le encantaba ir de un lado para otro sin bragas. Le hacia sentirse eroticamente provocativa todo el dia. Sentada en la biblioteca, trabajando en el laboratorio o simplemente mientras caminaba por la calle solia fantasear pensando en que Will iba a aparecer de pronto, de forma inopinada, enfebrecido por la pasion, y que le diria: «No disponemos de mucho tiempo, pero tengo que poseerte, ahora mismo, aqui mismo», y ella estaria dispuesta para el. Pero al no haber ningun hombre en su vida, necesitaba llevar ropa interior lo mismo que necesitaba llevar zapatos.

De nuevo convenientemente vestida, volvio al coche. Lisa condujo hasta el aeropuerto de Richmond- Williamsburg, donde devolvieron el automovil de alquiler y cogieron el avion de regreso a Baltimore.

La clave del misterio debia de residir en el hospital donde nacieron Dennis y Steve, musito Jeannie mientras despegaban. De una manera o de otra, dos gemelos identicos habian acabado alumbrados por madres distintas. Era un argumento propio de cuento fantastico, pero algo asi tenia que haber sucedido.

Repaso los papeles que llevaba en la cartera y comprobo los datos relativos al nacimiento de los dos sujetos. La fecha de nacimiento de Steve era el 25 de agosto. Con horror descubrio que la de Dennis era el 7 de septiembre, casi dos semanas despues.

– Debe de haber un error -dijo-. No se por que no se me ocurrio cotejarlas antes. Mostro a Lisa los contradictorios documentos.

– Podemos hacer una doble verificacion -repuso Lisa.

– ?Se pregunta en alguno de los formularios en que hospital nacio el sujeto?

Lisa emitio una amarga risita.

– Creo que esa es una pregunta que no incluimos en los impresos.

– En estos casos, sin duda fue en un hospital militar. El coronel Logan esta en el ejercito y cabe imaginar que «el comandante» era soldado en la epoca en que Dennis vino al mundo.

– Lo comprobaremos.

Lisa no compartia la impaciencia de Jeannie. Para ella no se trataba mas que de otro proyecto de investigacion. Para Jeannie, sin embargo, lo era todo.

– Quisiera hacer una llamada ahora -exclamo impaciente-. ?Lleva telefono este avion?

Lisa enarco las cejas.

– ?Estas pensando en llamar a la madre de Steve?

Jeannie percibio una nota de reproche en la voz de Lisa.

– Si. ?Por que no deberia hacerlo?

– ?Sabe ella que Steve esta en la carcel?

– Buen tanto. Lo ignoro. Maldita sea. No voy a ser yo quien le de la mala noticia.

– Es posible que Steve haya telefoneado ya a su casa.

– Tal vez me acerque a la carcel a ver a Steve. Eso esta permitido, ?no?

– Supongo que si. Pero tendran un horario de visitas, como los hospitales.

– Me presentare alli, a ver si hay suerte. De cualquier modo, siempre puedo llamar a los Pinker. -Hizo una sena a la azafata que se acercaba por el pasillo-. ?Hay telefono en el avion?

– No, lo siento.

– Mala suerte.

La azafata sonrio.

– ?No te acuerdas de mi, Jeannie?

Jeannie la miro a la cara por primera vez y la reconocio inmediatamente.

– ?Penny Watermeadow! -exclamo. Penny se habia doctorado en lengua inglesa en Minnesota el mismo curso que Jeannie-. ?Que tal te va?

– Formidable. ?Y tu que haces?

– Estoy en la Jones Falls, enzarzada en un programa de investigacion con algunos problemas. Tenia entendido que buscabas un trabajo academico.

– Lo buscaba, pero no lo encontre.

Jeannie se sintio un poco incomoda por el hecho de haber conseguido algo que su amiga no logro.

– Mal asunto.

– Ahora me alegro. Disfruto con este trabajo y pagan mejor que en la mayoria de las universidades.

Jeannie no la creyo. Le impresionaba desagradablemente ver a toda una doctora en lengua inglesa trabajando de azafata.

– Siempre crei que serias una profesora estupenda.

– Estuve dando clases una temporada en un instituto de ensenanza media. Hasta que me pego un navajazo un alumno que discrepaba conmigo respecto a Macbeth. Me pregunte por que lo hacia, por que arriesgaba la vida por meter a Shakespeare en la cabeza de unos chicos que no veian la hora de volver a las calles para seguir con sus atracos y sacar dinero con el que comprarse crack.

Jeannie recordo el nombre del marido de Penny.

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