camino, rumbo a la oficina de la secretaria que estaba al servicio de todos los profesores.
– ?Hola, Julie! ?Donde esta Berry?
– Se marcho y dijo que hoy ya no volveria, pero me pidio que te diese cita para manana.
Maldicion. El hijo de mala madre le daba esquinazo. La teoria de Ted era acertada.
– ?A que hora?
– A las nueve y media.
– Aqui estare.
Bajo a su planta y entro en el laboratorio. Sentada ante el banco de trabajo, Lisa verificaba la concentracion de los ADN de Steven y Dennis que tenia en las probetas. Habia mezclado dos microlitros de cada muestra con dos mililitros de tintura fluorescente. La tintura brillaba en contacto con el ADN y la intensidad del brillo indicaba la cantidad de ADN, que media un fluorimetro dotado de un cuadrante que daba el resultado en nanogramos de ADN por microlito de muestra.
– ?Como estas? -pregunto Jeannie.
– Muy bien.
Jeannie observo con atencion el semblante de Lisa. Seguia en negativo, eso saltaba a la vista. Concentrada en la tarea, su expresion era impasible, pero se la apreciaba tensa bajo la superficie.
– ?Hablaste ya con tu madre?
Los padres de Lisa vivian en Pittsburgh.
– No quiero preocuparla.
– Para eso esta. Llamala.
– Quizas esta noche.
Jeannie le conto la historia de la reportera del New York Times mientras Lisa seguia con su trabajo: mezclo muestras de ADN con una enzima denominada endonucleasa de restriccion. Estas enzimas destruyen el ADN extrano que pueda introducirse en el cuerpo. Actuan cortando la molecula larga de ADN en miles de fragmentos. Lo que las hacia tan utiles para los ingenieros geneticos era que las endonucleasas siempre seccionan el ADN en el mismo punto especifico. Asi que los fragmentos de dos muestras de sangre se podian comparar. Caso de corresponderse, la sangre era de un solo individuo o de gemelos identicos. Si los fragmentos eran distintos, debian proceder de individuos diferentes.
Era como cortar dos centimetros de la cinta de casete de una opera. Se toma un corte de cinco minutos del principio de dos cintas distintas: si la musica de ambas piezas de cinta es un duo que canta
El proceso de fragmentacion llevaba varias horas y no podia apresurarse: si el ADN no se fragmentaba en su totalidad, la prueba no resultaria.
A Lisa le causo bastante impacto el relato que le hizo Jeannie, pero no se mostro tan compasiva como la doctora esperaba. Tal vez era porque Lisa habia sufrido un trauma devastador solo tres dias antes y, en comparacion, la crisis de Jeannie parecia ser menos grave.
– Si hubieses de decir adios a tu proyecto -dijo Lisa-, ?que otro estudio emprenderias?
– No tengo ni idea -replico Jeannie-. No puedo imaginar que tenga que despedirme de este.
Jeannie se daba cuenta de que Lisa era incapaz de identificarse afectivamente, de comprender ese anhelo que impulsa a los cientificos. Para Lisa, ayudante de laboratorio, un proyecto de investigacion era mas o menos igual que otro.
Jeannie volvio a su despacho y telefoneo a la Residencia Bella Vista del Ocaso. Con todo lo que le estaba ocurriendo a ella, se le habia pasado por alto hablar con su madre.
– ?Podria ponerme con la senora Ferrami, por favor? -pidio.
– Estan almorzando. -La respuesta fue brusca.
Jeannie vacilo.
– Bueno. ?Tendria usted la bondad de decirle que ha llamado su hija y que volvera a hacerlo dentro de un rato?
– Si.
Jeannie tuvo la sensacion de que la mujer no estaba tomando nota del recado.
– Soy J-e-a-n-n-i-e -dijo-. Su hija.
– Si, vale.
– Gracias, muy amable.
– De nada.
Jeannie colgo. Tenia que sacar a su madre de alli. Aun no habia realizado ninguna gestion para conseguir clases que dar durante los fines de semana.
Consulto su reloj: poco mas de las doce del mediodia. Cogio el raton y miro la pantalla, pero parecia inutil seguir trabajando en un proyecto que podian cancelar. Dominada por una sensacion de rabia e impotencia, decidio dar por concluida la jornada laboral.
Apago el ordenador, cerro el despacho y abandono el edificio. Aun tenia su Mercedes rojo. Subio al coche y palmeo el volante con una agradable sensacion de familiaridad.
Trato de animarse. Tenia padre; lo cual no dejaba de ser un raro privilegio. Tal vez debiera pasar tiempo con el, disfrutar de la novedad de su compania. Podrian darse un paseo hasta el puerto y caminar un poco juntos. Le compraria una chaqueta deportiva nueva en Brooks Brothers. Ella no tenia dinero, pero se la cargarian en cuenta. Que diablos, para cuatro dias que va a vivir una…
Se sentia mucho mejor al aparcar el automovil ante su domicilio.
– Papa, ya estoy en casa -aviso mientras subia las escaleras. Al entrar en el salon noto que algo no encajaba. Al cabo de un momento reparo en que el televisor no estaba en su sitio. Quiza su padre lo traslado al dormitorio para ver algun programa. Miro en el cuarto contiguo; su padre no estaba alli. Volvio a la sala de estar-. ?Oh, no! -exclamo. La videograbadora tambien habia desaparecido-. ?No es posible que me hayas hecho esto, papa! -El estero habia volado, lo mismo que el ordenador de encima del escritorio-. ?No! ?No puedo creerlo! -Corrio a su alcoba y abrio el joyero. El pendiente nasal con el diamante de un quilate que le habia regalado Will Temple brillaba por su ausencia.
Repico el telefono y Jeannie descolgo con gesto estomago.
– Aqui, Steve Logan -dijo la voz-. ?Como estas?
– Este es el dia mas espantoso de mi vida -dijo Jeannie, y rompio a llorar.
24
Steve Logan colgo el telefono.
Se habia duchado, afeitado y puesto ropa limpia. Tenia el estomago lleno de la lasana que le preparo su madre. Habia contado a sus padres, con todo detalle, minuto a minuto, la prueba por la que paso. Y aunque el muchacho les dijo que estaba seguro de que retirarian los cargos en cuanto se conociera el resultado de las pruebas de ADN, los padres insistieron en la conveniencia de que dispusiera de asesoria juridica, y Steve iba a ir a ver a un abogado a la manana siguiente. Todo el trayecto de Baltimore a Washington se lo paso durmiendo en el asiento trasero del Lincoln Mark de su padre, y pese a que eso dificilmente podia compensar la noche y media que permanecio despierto, ahora se encontraba en perfectas condiciones.
Y queria ver a Jeannie.
Era un deseo que le acuciaba antes de telefonearla. Y ahora que conocia el apuro en que se encontraba la muchacha, el anhelo de verla era mucho mas intenso. Se moria por abrazarla y asegurarle que todo iba a arreglarse.
Tambien barruntaba que entre los problemas de Jeannie y los suyos existia una relacion. A Steve le parecia que todo empezo a ir mal para ambos a partir del momento en que Jeannie le presento a su jefe y Berrington reacciono de aquel extrano modo.
Steve deseaba saber mas respecto al misterio de sus origenes. No habia hablado a sus padres de aquella
