– Sin duda, el senor Barck obtendra un monton de dinero como resultado de esa venta.
– Sin duda.
– ?Cuanto?
– Creo que eso es confidencial.
Steve opto por no presionar mas respecto a la suma. La resistencia a dar la cifra ya le resultaba bastante perjudicial a Berrington.
– Otro amigo suyo tambien va a hacer su agosto: el senador Proust. Segun la noticia publicada hoy, va a utilizar su parte para financiarse una campana presidencial en las proximas elecciones.
– No he visto las noticias de la manana.
– Pero Jim Proust es amigo suyo, ?verdad? Debe de estar enterado de que se presenta como candidato a la presidencia.
– Creo que todo el mundo sabia que estaba pensando en ello.
– ?Usted tambien va a obtener dinero de esa venta?
– Si.
Steve se aparto de Jeannie y fue hacia Berrington, de forma que todos los ojos se clavasen en el.
– Asi que es usted accionista, no solo consejero.
– Es bastante corriente ser ambas cosas.
– Profesor, ?cuanto sacara usted de esa operacion?
– Opino que eso es privado.
Steve no estaba dispuesto a dejar que esa vez se saliera con la suya.
– Sea como fuere, la cantidad que se va a pagar por la compania es de ciento ochenta millones de dolares, segun el
– Si.
– Ciento ochenta millones de dolares -repitio Steve la cifra. Dejo pasar unos segundos, el tiempo suficiente para que se creara un silencio prenado de sugerencias. Era una cantidad que los profesores jamas verian, y deseaba dar a los miembros de la comision la idea de que Berrington no era uno de ellos, sino un ser de un genero completamente distinto-. Usted es una de las tres personas que se repartiran ciento ochenta millones de dolares.
Berrington asintio con la cabeza.
– De forma que tenia usted un motivo inmenso para ponerse nervioso al enterarse de lo que decia el articulo del New York Times. Su amigo Preston vende la empresa, su amigo Jim se presenta para presidente y usted esta a punto de hacer una fortuna. ?Esta seguro de que la reputacion de la Jones Falls era lo que tenia en la cabeza cuando despidio a la doctora Ferrami? ?O eran las otras preocupaciones? Sea franco, profesor… se dejo dominar por el panico.
– Desde luego yo…
– Leyo un articulo periodistico hostil, imagino que la operacion de venta se desvanecia en el aire y reacciono precipitadamente. Dejo que el
– Hace falta algo mas que el
– No hizo el menor intento de descubrir la fuente de informacion del periodico.
– No.
– ?Cuantos dias dedico usted a investigar la verdad o, por otra parte, las alegaciones del reportaje?
– No llevo mucho tiempo…
– ?Horas mas que dias?
– Si…
– ?O realmente transcurrio menos de una hora antes de que tuviese aprobada la nota de prensa comunicando que se habia cancelado el programa de la doctora Ferrami?
– Estoy completamente seguro de que se tardo mas de una hora.
Steve se encogio de hombros enfaticamente.
– Seamos generosos y pongamos dos horas. ?Ese espacio de tiempo era suficiente? -Se volvio y senalo a Jeannie con un ademan, a fin de que todos la miraran-. ?Tras dos horas decidio usted arrojar por la borda el programa de investigacion de una joven cientifica?
– El dolor era visible en el rostro de Jeannie.
Steve sintio un angustioso ramalazo de compasion por ella. Pero tenia que jugar con los sentimientos y las emociones de la muchacha, por el bien de Jeannie. Hurgo en la herida con el cuchillo-. ?En dos horas averiguo usted lo suficiente para adoptar la decision de destruir el trabajo de anos? ?Lo suficiente como para poner fin a una carrera prometedora? ?Lo suficiente como para arruinar la vida de una mujer?
– Le pedi que se defendiera -dijo Berrington en tono indignado-. ?Perdio los estribos y salio de la habitacion!
Steve vacilo levemente, y luego opto por adoptar un riesgo teatral.
– ?Salio de la habitacion! -remedo con burlon asombro-. ?Salio de la habitacion! Usted le enseno un comunicado de prensa que anunciaba la cancelacion del programa. Nada de investigar la fuente de donde procedia el reportaje periodistico ni de evaluar la validez de las alegaciones, no se dedico ningun tiempo a debatir el asunto, el oportuno proceso brillo por su ausencia. Usted simplemente le manifesto a esta joven cientifica que acababa de arruinar su vida, ?y todo lo que ella hizo fue salir de la habitacion? -Berrington abrio la boca con animo de decir algo, pero Steve lo paso por alto-. Cuando pienso en la injusticia, en la ilegalidad, en la pura insensatez de lo que hizo usted el miercoles por la manana, profesor, no consigo imaginar como pudo la doctora Ferrami contenerse y autodisciplinarse para limitar su reaccion a esa simple, aunque elocuente protesta. -Regreso en silencio a su asiento y luego dio media vuelta, se encaro con la comision y remato-: No hare mas preguntas.
Jeannie tenia baja la mirada, pero Steve le dio un apreton en el brazo. Se inclino hacia ella para preguntarle:
– ?Como estas?
– Bien.
Steve le palmeo la mano. Le entraron ganas de decir: «Creo que hemos ganado», pero eso hubiera sido tentar al destino.
Quinn se levanto. Parecia imperterrito. Deberia mostrarse un poco mas preocupado, despues de presenciar como Steve hacia picadillo a su cliente. Pero sin duda formaba parte de su competencia profesional mantenerse imperturbable por mal que marchara su caso.
Tomo la palabra:
– Profesor, si la universidad no hubiera suspendido el programa de investigacion de la doctora Ferrami y no la hubiese despedido, ?habria supuesto eso alguna diferencia en cuanto a la compra de la Genetico por parte de la Landsmann?
– Absolutamente ninguna.
– Gracias. No hay mas preguntas.
Una intervencion bastante eficaz, penso Steve acerbamente. Le habia pegado un buen pinchazo a su contrainterrogatorio. Se esforzo en evitar que Jeannie viera la decepcion en su rostro.
Era el turno de Jeannie y Steve se puso en pie y la condujo por los caminos de su testimonio. Describio con calma y tranquilidad su programa de investigacion y explico la importancia de encontrar gemelos que se hubieran criado separados y que fuesen delincuentes. Detallo las precauciones que tomaba para asegurarse de que ningun dato clinico se conociese antes de que ellos firmasen la correspondiente autorizacion.
Esperaba que Quinn la interrogaria con la intencion de demostrar que existia alguna minuscula probabilidad de que, por accidente, pudiera revelarse informacion confidencial. Steve y Jeannie lo habian ensayado la noche anterior, con Steve interpretando el papel de abogado de la acusacion. Pero, ante su sorpresa, Quinn no hizo ninguna pregunta. ?Temia que Jeannie se defendiera con excesiva habilidad? ?O confiaba en que el veredicto estaba ya decidido a su favor?
Quinn expuso primero su argumentacion. Repitio buena parte del testimonio de Berrington y, de nuevo, fue mas tedioso de lo que Steve juzgaba inteligente. La parte final, las conclusiones, resulto sin embargo bastante breve.
