– Esta es una crisis que nunca debio producirse -dijo-. Las autoridades universitarias han procedido sensatamente en todo momento. Fue la impetuosa irreflexion y la intransigencia de la doctora Ferrami lo que ocasiono todo este drama. Naturalmente, tiene un contrato y ese contrato rige las relaciones entre ella y la institucion que la emplea. Pero, despues de todo, el profesorado decano esta obligado a supervisar al profesorado mas joven; y los miembros de este, si tienen un minimo de sentido comun, atenderan los prudentes consejos de los mayores y mas expertos que ellos. La terca rebeldia de la doctora Ferrami hizo que un problema degenerara en crisis, y la unica solucion para esa crisis consiste en que ella abandone la universidad.
Se sento.
Le tocaba a Steve pronunciar su argumentacion. Se habia pasado la noche ensayandola. Se levanto.
– ?Que promueve la Universidad Jones Falls?
Hizo una pausa para darle alas al efecto dramatico.
– La respuesta puede expresarse en una palabra: saber. Si desearamos una definicion sucinta del papel de la universidad en la sociedad estadounidense, podriamos decir que su funcion es buscar el saber y difundir el saber.
Miro uno por uno a todos los miembros de la comision, invitandoles a mostrarse de acuerdo. Edelsborough asintio con la cabeza. Los demas permanecieron impavidos.
– De vez en cuando -continuo Steve-, esa funcion se ve atacada. Nunca faltan personas que desean ocultar la verdad, por una u otra razon: motivos politicos, prejuicios religiosos -miro a Berrington- o lucro comercial. Creo que todos ustedes estan de acuerdo en que la independencia intelectual de la universidad es decisiva para su reputacion. Esa independencia, evidentemente, tiene que mantener un equilibrio respecto a otras obligaciones, tales como la necesidad de respetar los derechos civiles de los individuos. Sin embargo, una defensa vigorosa del derecho de la universidad a buscar el saber acrecentaria su reputacion entre todas las personas inteligentes.
Agito una mano para indicar la universidad.
– Jones Falls es importante para cuantos estan aqui. La reputacion de un academico puede aumentar o disminuir junto con la de la institucion en la que trabaje. Les pido que piensen en el efecto que tendra su veredicto sobre la reputacion de la Universidad Jones Falls como institucion academica libre e independiente. ?Va a dejarse amedrentar la universidad por el ataque frivolo de un diario? ?Va a cancelarse un programa de investigacion cientifica a cambio de que se remate sin problemas la operacion de compraventa de una empresa? Espero que no. Confio en que la comision impulsara el buen nombre de la Universidad Jones Falls demostrando que lo que importa aqui es un valor sencillo: la verdad.
Contemplo a los miembros de la comision y dejo que sus palabras calasen. Le fue imposible pronosticar, por la expresion de sus rostros, si el discurso les habia impresionado o no. Al cabo de un momento, se sento.
– Gracias -dijo Jack Budgen-. ?Tendrian la bondad todos ustedes, salvo los miembros de la comision, de retirarse de la sala mientras deliberamos?
Steve sostuvo la puerta a Jeannie, mientras salia, y la siguio al pasillo. Abandonaron el edificio y se detuvieron a la sombra de un arbol. Jeannie estaba palida a causa de la tension.
– ?Que opinas? -pregunto.
– Hay que ganar -dijo el-. Tenemos razon.
– ?Que voy a hacer si perdemos? -aventuro Jeannie-. ?Mudarme a Nebraska? ?Buscarme un trabajo de maestra de escuela? ?Hacerme azafata aerea, como Penny Watermeadow?
– ?Quien es Penny Watermeadow?
Antes de que tuviera tiempo de contestar, Jeannie vio algo por encima del hombro de Steve que la hizo titubear. Steve volvio la cabeza. Henry Quinn estaba a su espalda, fumando un cigarrillo.
– Estuviste muy agudo e inteligente ahi dentro -dijo Quinn-. Espero que no pienses que soy arrogante si digo que he disfrutado una barbaridad intercambiando ingenio contigo.
Jeannie produjo un ruido de desagrado y se alejo.
Steve se mostro mas objetivo. Se suponia que los abogados eran asi, amistosos con sus oponentes, fuera de la sala del tribunal. Ademas, era posible que algun dia llamase a la puerta de Quinn para solicitarle un empleo.
– Gracias -dijo cortesmente.
– Desde luego, presentaste el mejor de los argumentos -prosiguio Quinn, con una franqueza que sorprendio a Steve-. Por otra parte, en un caso como este, la gente vota en interes propio, y todos esos miembros de la comision son profesores veteranos. Les resultara muy duro apoyar a una joven en contra de alguien de su propio grupo, al margen de los argumentos.
– Son todos intelectuales -alego Steve-. Tienen un compromiso con la razon.
Quinn asintio.
– Puede que estes en lo cierto. -Dirigio a Steve una mirada especulativa y pregunto-: ?Tienes idea de lo que realmente se debatia aqui?
– ?Que quiere decir? -pregunto Steve, cauto.
– Salta a la vista que hay algo que aterra a Berrington, y no es la publicidad negativa. Me preguntaba si la doctora Ferrami y tu sabriais de que se trata.
– Creo que lo sabemos -repuso Steve-. Pero no podemos demostrarlo, aun.
– Sigue intentandolo -aconsejo Quinn. Dejo caer el cigarrillo y lo aplasto con la suela del zapato-. No permita Dios que Jim Proust sea presidente.
Se alejo.
Con que esas tenemos, penso Steve; nos ha salido un progresista encubierto.
Aparecio Jack Budgen en la entrada e hizo un gesto indicandoles que volvieran. Steve cogio a Jeannie del brazo y regresaron adentro.
Examino los rostros de los miembros de la comision. Jack Budgen sostuvo su mirada. Jane Edelsborough le dedico una sonrisita.
Esa era una buena senal. Las esperanzas de Steve se remontaron hacia las alturas.
Todos se sentaron.
Jack Budgen revolvio sus papeles innecesariamente.
– Agradecemos a ambas partes las facilidades que han dado para que esta audiencia haya podido desarrollarse con dignidad. -Hizo una pausa solemne -Nuestra decision es unanime. Recomendamos al consejo de esta universidad el despido de la doctora Jean Ferrami. Gracias.
Jeannie hundio la cabeza entre sus manos.
40
Cuando por ultimo Jeannie estuvo sola, se arrojo encima de la cama y estallo en lagrimas.
Lloro durante largo rato. Golpeo las almohadas, grito a la pared y pronuncio las palabrotas mas obscenas que conocia, despues hundio la cara en la colcha y lloro todavia mas. Las sabanas se humedecieron con las lagrimas y se llenaron de negros churretones de rimel.
Al cabo de un rato, se levanto, se lavo la cara y preparo cafe.
«No es como si te hubiesen detectado un cancer -se dijo-. Vamos, comportate.» Pero era muy duro. No iba a morirse, desde luego, pero habia perdido todo por lo que consideraba que merecia la pena vivir.
Penso en como era a los veintiuno. Aquel mismo ano se habia licenciado
Sentada en el sofa, bebio cafe. Su padre, el muy desgraciado, le habia robado el televisor, asi que ni siquiera podia ver los culebrones para distraerse y apartar su mente de la angustia que le abrumaba. Se hubiera atiborrado de bombones, de tener alguna caja por alli. Penso en coger una buena borrachera, pero eso la deprimiria aun mas. ?Ir de compras? Probablemente se echaria a llorar en el probador y, de todas formas, estaba todavia mas arruinada que antes.
El telefono sono hacia las dos. Jeannie no le hizo caso. Sin embargo, la persona que llamaba insistio de tal
