estaria acomodando para el vuelo. Harry no tenia ni idea de lo que hacia aquel hombre, pero de momento lo aparto de su mente y se concentro en sus propios problemas. Margaret era el factor peligroso. ?Que podia hacer para protegerse?
La joven habia admitido su subterfugio como si se tratara de una diversion. Tal como estaban las cosas, seria mejor no confiar en ella, pero aumentaria sus posibilidades de exito manteniendose cerca de Margaret. Si se ganaba su afecto, tal vez lograra de paso asegurarse su lealtad. Se tomaria esta charada mas en serio y tendria cuidado de no traicionarle.
Conocer mejor a Margaret Oxenford era, de hecho, una tarea muy agradable. La estudio por el rabillo del ojo. Poseia el mismo palido colorido otonal de su madre: cabello rojo, piel cremosa con algunas pecas y aquellos fascinantes ojos verde oscuro. No podia precisar como era su figura, pero tenia pantorrillas esbeltas y pies estrechos. Llevaba una chaqueta ligera color camello, bastante sencilla, sobre un vestido pardo-rojizo. Aunque sus ropas parecian caras, carecia de la elegancia de su madre. Tal vez la adquiriria con el curso del tiempo, al hacerse mayor y confiar mas en si misma. Sus joyas eran vulgares: un simple collar de perlas. Era de facciones regulares y bien dibujadas, y su barbilla denotaba firmeza. No era el tipo de chica que solia frecuentar. Siempre elegia muchachas aquejadas de alguna debilidad, porque era mucho mas sencillo engatusarlas. Margaret era demasiado bonita para dejarse manejar. Sin embargo, tenia la impresion de que le gustaba, y ya era un buen comienzo. Se propuso conquistar su corazon.
Nicky, el mozo, entro en el compartimento. Era un hombre bajo, regordete y afeminado de unos veinticinco anos, y Harry penso que, probablemente, era homosexual. Habia observado que muchos camareros lo eran. Nicky le tendio una hoja escrita a maquina con los nombres de los pasajeros y la tripulacion de vuelo.
Harry la estudio con interes. Conocia al baron Philippe Gabon, el acaudalado sionista. El siguiente nombre, profesor Carl Hartmann, tambien le sono. No habia oido hablar de la princesa Lavinia Bazarov, pero su nombre le sugirio una rusa que habia escapado de los comunistas, y su presencia en este avion daba a entender que habia huido de su pais con parte de sus bienes, como minimo. Sabia muy bien quien era Lulu Bell, la estrella de cine. Tan solo una semana antes habia ido con Rebecca Maugham-Flint a verla en
– Han cerrado la puerta -indico Percy, que estaba sentado mirando hacia la parte posterior y podia ver el siguiente compartimento.
Los nervios volvieron a atenazar a Harry.
Por primera vez, noto que el avion oscilaba suavemente sobre el agua.
Capto un ruido sordo, como el tiroteo de una batalla lejana. Miro con ansiedad por la ventana. El ruido aumento y una helice se puso a girar. Habian puesto en marcha los motores. Oyo al tercero y cuarto cobrar vida. Aunque el aislamiento acustico efectivo amortiguaba el ruido, se notaba la vibracion de los potentes motores, y los temores de Harry aumentaron.
Un marinero solto las amarras de hidroavion. Harry experimento una absurda sensacion de fatalidad inevitable cuando las cuerdas que le ataban a la tierra cayeron al agua.
Le molestaba tener miedo y no queria que nadie se diera cuenta, de modo que saco un periodico, lo abrio y se reclino en el asiento con las piernas cruzadas.
Margaret le toco las rodillas. No tuvo necesidad de alzar la vista para que la oyera. El sistema a prueba de ruidos era asombroso:
– Yo tambien estoy asustada -le confio.
Sus palabra mortificaron a Harry. Pensaba que habia logrado aperentar calma.
El avion se movio. Se agarro al brazo del asiento; luego se obligo a soltarlo. No era de extranar que la joven hubiera advertido su temor. Debia de estar blanco como el periodico que fingia leer.
Margaret estaba sentada con las rodillas muy apretadas y las manos enlazadas con fuerza sobre el ragazo. Parecia asustada y excitada al mismo tiempo, como si estuviera a punto de subir a una montana rusa. Sus mejilla sonrosadas, los grandes ojos y la boca entreabierta le daban un aspecto erotico. Se pregunto de nuevo como seria su cuerpo debajo del vestido.
Miro a los demas. El hombre sentado frente a el se estaba abrochando con parsimonia el cinturon de seguridad. Los padres de Margaret miraban por las ventanas. Lady Oxenford aparentaba tranquilidad, pero lord Oxenford carraspeaba con furia, un signo claro de tension. El joven Percy estaba tan excitado que no paraba quieto, pero no parecia ni mucho menos asustado.
Harry bajo la vista hacia el periodico, pero fue incapaz de leer una palabra. Lo dejo y miro por la ventana. El poderoso avion se internaba majestuosamente en las aguas de Southampton. Vio transatlanticos que se alineaban a los largo del muelle. Ya se encontraban a cierta distancia, y varias embarcaciones mas pequenas que se interponian entre el y la tierra. Ya no puedo bajar, penso.
El mar estaba mas picado en el centro del estuario. Harry no solia marearse, pero cuando el
El avion llego al centro del estuario, aminoro la velocidad y empezo a girar. La brisa lo mecia, y Harry comprendio que iba a aprovechar el viento para despegar. Dio la impresion de que se detenia, vacilaba, cabeceaba a causa del viento y se mecia con el leve oleaje, como un monstruoso animal olfateando el aire con su enorme hocico. La tension era excesiva; harry, con gran esfuerzo de voluntad, reprimio su deseo de saltar del asiento y gritar que lo dejaran salir.
De pronto, se oyo un terrorifico ruido, como si se hubiera desencadenado una espantosa tormenta: los cuatro gigantescos motores funcionaban a toda su capacidad. Harry, sobresaltado, lanzo un grito, ahogado por el estruendo de las maquinas. El avion parecio estabilizarse un poco en el agua, como si se estuviera hundiendo a causa del esfuerzo, pero un momento despues se precipito hacia adelante.
Gano velocidad rapidamente, como una lancha motora, solo que ningun barco tan grande podia acelerar tan deprisa. Chorros de agua blanca pasaban disparados por las ventanas. El
El
Capto una nueva vibracion, como si corrieran en coche a campo traviesa. ?Que era? Harry estaba seguro de que algo iba muy mal, y que el avion se estrellaria de un momento a otro. Se imagino que el avion habia empezado a elevarse y que la vibracion era producida por los choques contra las olas, como si fuera una lancha rapida. ?Era normal?
De pronto, dio la impresion de que el tiron del agua disminuia. Harry forzo la vista a traves de la espuma y vio que la superficie del estuario aparecia ladeada, y comprendio que el morro del avion apuntaba hacia arriba, aunque no habia notado el cambio. Estaba aterrorizado y queria vomitar. Trago saliva.
La vibracion cambio. En lugar de correr a campo traviesa, parecia que brincaban de ola en ola, como una piedra lanzada en forma que rasara la superficie. Los motores aullaron y las helices hendieron el aire. Era imposible, penso Harry. Tal vez un aparato tan grande no podia elevarse en el aire; tal vez solo podia cabalgar sobre las olas como un delfin gigantesco. Entonces, de subito, sintio que el avion se habia liberado. Se lanzo hacia arriba, y Harry noto que las esclavizantes aguas se alejaban. La ventana, a medida que la espuma quedaba atras, le proporciono mejor vision, y vio que el agua retrocedia bajo el mientras el avion se elevaba. Santo Dios, penso, ?este gigantesco palacio vuela de verdad!
Ahora que ya estaba en el aire, su temor se desvanecio y fue reemplazado por una tremenda sensacion de jubilo, como si el fuera el responsable de que el avion hubiera logrado despegar. Quiso celebrarlo. Miro a su alrededor y observo que todo el mundo sonreia, aliviado. Al tomar conciencia otra vez de que habia mas gente con el, se dio cuenta de que estaba cubierto de sudor. Saco un panuelo blanco de hilo, se seco la cara a escondidas y escondio a toda prisa el panuelo humedo en su bolsillo.
El avion siguio ganando altura. Harry vio que la costa sur de Inglaterra desaparecia bajo los estabilizadoras inferiores. Luego, miro al frente y diviso la isla de Wight. Al cabo de un rato, el avion se estabilizo y el rugido de
