estaba tan decidido a encerrarla en una jaula. Lo mismo habia sucedido con Elizabeth, mas no con Percy. Daba la impresion de que consideraba a sus hijas adornos inutiles. Siempre se habia enfurecido cuando habian querido hacer algo practico, como aprender a nadar, construir una casa en un arbol o ir en bicicleta. No le importaba lo que gastaban en ropa, pero no permitiria que abrieran una cuenta en una libreria.

La perspectiva de la derrota no era lo unico que la detenia. Era la forma en que la rechazaba, la ira y el desprecio, las burlas y la rabia ciega.

Habia intentado a menudo utilizar el engano, pero pocas veces funciono. La aterrorizaba que oyera los aranazos del gatito rescatado del desvan, o la sorprendiera jugando con los ninos «impresentables» del pueblo, o registrara su habitacion y descubriera su ejemplar de Las vicisitudes de Evangelina, de Elinor Glyn. Los placeres prohibidos llegaban a perder todo su encanto.

Solo habia logrado oponerse a su voluntad con la ayuda de terceros. Monica la habia introducido en los placeres sexuales, sin que el se enterase. Percy la habia ayudado a disparar, y Digby, el chofer, a conducir. Ahora, tal vez Harry Marks y Nancy Lenehan la ayudaran a conquistar la independencia.

Ya se sentia diferente. Notaba un dolor agradable en los musculos como si hubiera pasado todo un dia trabajando al aire libre. Durante seis anos se habia considerado un objeto provisto de bultos desgarbados y cabello repelente, pero de pronto descubria que le gustaba su cuerpo. En opinion de Harry, era maravilloso.

Capto debiles sonidos en el exterior. Supuso que los pasajeros se estaban levantando. Asomo la cabeza. Nicky, el camarero gordo, estaba transformando en otomanas las literas en que papa y mama habian dormido, despues de encargarse de las ocupadas por Harry y el senor Membury. Harry estaba sentado, ya vestido, y miraba por la ventana con aire pensativo.

Cerro las cortinas a toda prisa antes de que el pudiera verla, dominada por una repentina timidez. Que curioso: horas antes habian compartido la mayor intimidad posible entre dos personas, pero ahora se sentia rara.

Se pregunto donde estarian los demas. Percy habria ido a tierra. Papa, probablemente, le habria imitado; solia despertarse temprano. Mama era incapaz de hacer cualquier cosa por las mananas; estaria en el lavabo de senoras. El senor Membury habia desaparecido.

Margaret miro por la ventana. Era de dia. El avion habia anclado cerca de un pueblo, rodeado por un bosque de pinos. Todo se veia muy tranquilo.

Se tendio de nuevo, disfrutando de la intimidad, saboreando los recuerdos de la noche, recreando los detalles y archivandolos como fotografias en un album. Tenia la sensacion de que habia perdido la virginidad aquella noche. Los coitos con Ian habian sido muy apresurados, dificiles y fugaces, y se habia sentido como una nina que, desobedeciendo a su padres, imitaba un juego de adultos. Aquella noche, Harry y ella se habian comportado como autenticos adultos, extrayendo placer de sus cuerpos. Habian sido discretos, pero no furtivos, timidos pero no mojigatos, vacilantes pero no desmanados. Se habia sentido como una mujer de verdad. Quiero mas, penso, mucho mas, y se abrazo, con la sensacion de ser muy perversa.

Rememoro la imagen de Harry que acababa de ver, sentado junto a la ventana con una camisa azul cielo y aquel aspecto pensativo en su hermoso rostro. De repente, experimento el deseo de besarle. Se incorporo, se puso la bata, abrio las cortinas y dijo:

– Buenos dias, Harry.

Harry volvio la cabeza, con la expresion de haber sido sorprendido haciendo algo malo. ?En que estarias pensando? reflexiono ella. La miro a los ojos y sonrio. Margaret sonrie a su vez, sin poder parar. Intercambiaron una estupida sonrisa durante un largo minuto. Por fin, Margaret bajo la vista y se levanto.

– Buenos dias, lady Margaret -dijo el camarero-. ?Le apetece una taza de cafe?

– No, gracias, Nicky.

Debia estar hecha un adefesio, y tenia prisa por sentarse ante un espejo y cepillarse el pelo. Se sentia desnuda. Estaba desnuda, considerando que Harry se habia afeitado, lucia una camisa limpia y tenia el aspecto radiante de una manzana madura.

Sin embargo, aun deseaba besarle.

Se calzo las zapatillas, recordando lo indiscreta que habia sido al dejarlas junto a la litera de Harry, para recuperarlas una fraccion de segundo antes de que su padre se fijara en ellas. Deslizo los brazos en las mangas de la bata y observo que los ojos de Harry miraban hipnoticamente sus pechos. No le importo; le gustaba que le mirara los pechos. Se ato el cinturon y se paso los dedos por el pelo.

Nicky termino su trabajo. Margaret esperaba que saliera del compartimento para poder besar a Harry, pero no fue si.

– ?Puedo hacer ya su litera? -pregunto el mozo.

– Desde luego -respondio ella, decepcionada. Se pregunto cuanto tiempo deberia esperar para volver a besar a Harry. Recogio su bolsa de aseo, dirigio una mirada de pesar a Harry y salio.

El otro mozo, Davy, estaba disponiendo el bufet del desayuno en el comedor. Margaret robo una fresa al pasar, con la sensacion de estar cometiendo un pecado. Recorrio todo el avion. La mayoria de las literas ya habian sido convertidas en asientos, y algunas personas bebian cafe con aspecto sonoliento. Vio que el senor Membury mantenia una animada conversacion con el baron Gabon, y se pregunto de que tema hablarian con tanto entusiasmo aquella dispar pareja. Faltaba algo, y al cabo de unos momentos comprendio de que se trataba: no habia periodicos de la manana.

Entro en el lavabo de senoras. Mama estaba sentada ante el tocador. De pronto, Margaret experimento una abrumadora sensacion de culpabilidad. ?Como pude hacer aquellas cosas, estando mama a pocos pasos de distancia?, penso. El rubor cubrio sus mejillas.

– Buenos dias, mama -se obligo a decir. Para su sorpresa, su voz sono muy normal.

– Buenos dias, querida. Tienes la cara un poco roja. ?Has dormido bien?

– Muy bien -dijo Margaret, y su rubor aumento de intensidad-. Me siento culpable porque he robado una fresa del bufet -anadio en un momento de inspiracion. Entro en el water para huir. Cuando salio, lleno la pila del lavabo con agua y se froto la cara vigorosamente.

Lamento tener que ponerse el vestido que habia llevado el dia anterior. Hubiera preferido cambiar. Se aplico abundante colonia. Harry habia dicho que le gustaba. Incluso habia sabido que era «Tosca». Era el primer hombre que conocia capaz de identificar perfumes.

Se cepillo el pelo sin prisa. Era su atributo mas bello y necesitaba acentuar su perfeccion. Tendria que preocuparme mas de mi aspecto, penso. No le habia prestado mucha atencion hasta hoy, pero de repente parecia haber adquirido una gran importancia. Deberia utilizar vestidos que realcen mi figura, y zapatos bonitos que destaquen mis piernas largas, y colores a juego con el pelo rojo y los ojos verdes. El vestido que llevaba, de un color rojo ladrillo, era impecable, aunque holgado y algo deforme. Al mirarse en el espejo, penso que necesitaba hombreras y un cinturon. Mama no permitiria que se maquillara, por supuesto, de modo que deberia conformarse con su tez palida. Al menos, tenia bonitos dientes.

– Ya estoy -dijo, alegre.

Mama no se habia movido ni un centimetro.

– Supongo que vas a volver a charlar con el senor Van denpost.

– Supongo que si, considerando que no hay nadie mas en el compartimento y que tu continuas acicalandote.

– No seas descarada. Tiene algo de judio.

Bueno, no esta circuncidado, penso Margaret, y casi lo dije en voz alta por pura malicia, pero, en cambio, empezo a reir. Mama se ofendio.

– No se que te hace tanta gracia. Has de saber que no permitire que vuelvas a ver a ese joven en cuanto bajemos del avion.

– Te alegrara saber que me importa un pimiento.

Era cierto: iba a abandonar a sus padres, y le daba igual tener permiso o no.

Mama le dirigio una mirada suspicaz.

– ?Por que me da la impresion de que no eres sincera.

– Porque los tiranos nunca confian en nadie.

Penso que era una buena frase de despedida y se encamino hacia la puerta, pero mama la retuvo.

– No te vayas, querida -dijo, y sus ojos se llenaron de lagrimas.

?Queria decir «No te vayas de la habitacion» o «no abandones a la familia»? ?Habria adivinado las intenciones

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