concierto a la mitad porque ella se aburria, o levantarse a las cinco de la manana para ir a desayunar a un cafe de obreros. Sin embargo, esta actitud no duro mucho despues de la boda. Pocas veces le negaba algo, pero pronto dejo de complacerse en satisfacer sus caprichos. El placer se transformo en tolerancia, y despues en impaciencia, y en ocasiones, hacia al final, en desprecio.
Ahora, se estaba preguntando si su relacion con Mark seguiria la misma tonica.
Durante todo el verano habia sido su esclava, pero ahora pocos dias despues de fugarse juntos, se habian peleado. ?Estaban tan enfadados la segunda noche que ni siquiera habias dormido juntos! En mitad de la noche, cuando estallo la tormenta y el avion corcoveo como un caballo salvaje, Diana se asusto tanto que casi se trago el orgullo y acudio a la litera de Mark, pero eso hubiera sido humillante sobremanera, de modo que se habia quedado inmovil, pensando que iba a morir. Habia confiado en que el viniera, pero Mark era tan orgulloso como ella, y eso la habia enfurecido todavia mas.
Esta manana apenas se habian dirigido la palabra. Diana se habia despertado justo cuando el avion aterrizaba en Botwood, y cuando se levanto, Mark ya habia ido a tierra. Ahora, estaban sentados frente a frente en los asientos de pasillo del compartimento numero 4, fingiendo que desayunaban. Diana jugueteaba con algunas fresas y Mark desmenuzaba un panecillo sin comerlo.
Ya no estaba segura de por que se habia enfurecido tanto al averiguar que Mervyn compartia la suite nupcial con Nancy Lenehan. Habia pensado que Mark se solidarizaria con ella y la consolaria, pero en cambio habia puesto en duda su derecho a enfurecerse, insinuando que seguia enamorada de Mervyn. ?Como podia decir eso, cuando lo habia abandonado todo para huir con el?
Paseo la vista a su alrededor. La princesa Lavinia y Lulu Bell mantenian una inconexa conversacion. Ninguna habia dormido por culpa de la tempestad, y ambas parecian agotadas. A su izquierda, al otro lado del pasillo, el agente del FBI, Ollis Field, y su prisionero, Frankie Gordino, comian en silencio. El pie de Gordino estaba sujeto con unas esposas al asiento. Todo el mundo tenia aspecto de cansancio y malhumor. Habia sido una larga noche.
Davy, el mozo, entro y se llevo los platos del desayuno. La princesa Lavinia se quejo de que sus huevos escalfados estaban demasiado blandos y el tocino demasiado hecho. Davy les ofrecio cafe, pero Diana no quiso.
Miro a Mark y forzo una sonrisa.
– No me has hablado en toda la manana -dijo.
– ?Porque pareces mas interesada en Mervyn que en mi! Diana se sintio un poco arrepentida. Tal vez tenia derecho a estar un poco celoso.
– Lo siento, Mark. Te aseguro que eres el unico hombre que me interesa.
Mark cogio su mano.
– ?Lo dices en serio?
– Si. Me siento fatal. Me he portado muy mal. Mark acaricio el dorso de su mano.
– Sabes… -El la miro a los ojos, y Diana observo, sorprendida, que estaba a punto de llorar-. Tengo mucho miedo de que me dejes.
No se esperaba eso. Su sorpresa fue total. Nunca habia imaginado que Mark tuviera miedo de perderla.
– Eres tan encantadora, tan deseable, podrias conseguir a cualquier hombre, y no acabo de creer que me quieras. Temo que comprendas tu equivocacion y cambies de opinion. Diana estaba conmovida.
– Eres el hombre mas adorable del mundo, por eso me enamore de ti.
– ?Ya no te importa Mervyn?
Ella vacilo un solo momento, pero fue suficiente. El rostro de Mark se transformo de nuevo.
– Te importa -dijo con amargura.
?Como se lo podia explicar? Ya no estaba enamorada de Mervyn, pero este aun ejercia cierto tipo de poder sobre ella.
– No es lo que piensas -respondio, desesperada.
Mark retiro su mano.
– Pues aclaramelo. Dime que es.
En aquel momento, Mervyn entro en el compartimento. Miro a su alrededor, localizo a Diana y dijo:
– Te pille.
Los nervios se apoderaron al instante de Diana. ?Que ocurria? ?Estaba enfadado? Confio en que no hiciera una escena. Miro a Mark. Estaba palido y tenso. Respiro hondo y dijo:
– Escuche, Lovesey… No queremos otra discusion, asi que lo mejor sera que se vaya.
Mervyn no le hizo caso y hablo a Diana.
– Hemos de hablar de esto.
Ella le estudio, preocupada. Su idea de una conversacion, podia ser un monologo; a veces, «hablar» se convertia en una arenga. Sin embargo, no parecia agresivo. Intentaba mantener imperturbable su expresion, pero Diana tuvo la impresion de que ocultaba cierta timidez. Eso desperto su curiosidad.
– No quiero ningun follon -dijo, cautelosa.
– Prometo que no habra ningun follon.
– Muy bien. Adelante.
Mervyn se sento a su lado, miro a Mark y dijo:
– ?Le importaria dejarnos solos unos minutos?
– ?Cono, pues si! -vocifero Mark.
Los dos la miraron, y ella comprendio que debia tomar una decision. En realidad, le habria gustado quedarse a solas con Mervyn, pero heriria a Mark. Vacilo, temerosa de apoyar a uno de los dos. Al final, penso: «He dejado a Mervvn y estoy con Mark; deberia ponerme de su lado».
– Habla, Mervyn -dijo, con el corazon acelerado-. Si no puedes decir lo que sea delante de Mark, no quiero escucharlo.
Mervyn aparento sorpresa.
– Muy bien, muy bien -dijo, irritado. Despues, recobro la serenidad y volvio a mostrarse suave-. He estado pensando en algunas de las cosas que dijiste. Sobre mi. Sobre mi frialdad hacia ti. Sobre lo desdichada que has sido.
Hizo una pausa. Diana no dijo nada. Esto no era propio de Mervyn. ?Que se avecinaba?
– Quiero decir que lo lamento de veras.
Diana se quedo estupefacta. Intuia que lo decia en serio. ?Que habia producido este cambio?
– Yo queria hacerte feliz -prosiguio Mervyn-. Era lo unico que deseaba desde la primera vez que estuvimos juntos. Nunca quise que fueras desgraciada. No es justo que seas infeliz. Te mereces la felicidad porque tu la das. Basta que entres en un sitio para que la gente sonria.
Los ojos de Diana se llenaron de lagrimas. Sabia que era cierto: la gente disfrutaba mirandola.
– Es un pecado entristecerte -dijo Mervyn-. No lo volvere a hacer.
?Iba a prometer que seria bueno, se pregunto Diana, con una punzada de temor? ?Iba a suplicar que volviera con el? Ni siquiera deseaba que se lo pidiera.
– No pienso volver contigo -dijo, nerviosa.
Mervvn hizo caso omiso de la frase.
– ?Mark te hace feliz? -pregunto.
Ella asintio con la cabeza.
– ?Sera bueno contigo?
– Si, se que lo sera.
– No hableis de mi como si no estuviera presente! -exclamo Mark.
Diana cogio la mano de Mark.
– Nos queremos -dijo a Mervyn.
– Si -por primera vez, una levisima expresion de desden cruzo por el rostro de Mervyn, pero enseguida desaparecio-. Si, me parece que si.
?Se estaba ablandando? Nunca se habia portado asi. ?Tenia algo que ver la viuda con la transformacion?
– ?Te dijo la senora Lenehan que vinieras a hablar conmigo? -pregunto Diana, suspicaz.
– No, pero sabe lo que voy a decir.
– Me gustaria que se diera prisa en soltarlo -dijo Mark.
– Tranquilo, chico… Diana todavia es mi mujer -dijo Mervyn en tono desdenoso.
