Ella le miro y sonrio.
El le devolvio la sonrisa con una sensacion de culpabilidad y desvio la vista hacia la ventana.
El avion descendia hacia una bahia en forma de herradura; se veian algunos pueblos diseminados a lo largo de su orilla. Mas alla de los pueblos se extendian tierras de cultivo. Cuando se aproximaron mas, Harry distinguio una linea ferrea que serpenteaba entre los pueblos y desembocaba en un largo malecon. Cerca del malecon estaban amarrados varios buques de diferente tamano y un pequeno hidroavion. Al este del malecon se extendian kilometros de playas arenosas, y entre las dunas surgian algunas casetas de veraneo. Harry penso que seria maravilloso poseer una casa de veraneo a la orilla de la playa en un lugar como este. Bueno, si eso es lo que quiero, eso tendre, se dijo. ?Voy a ser rico!
El avion se poso sobre el agua con suavidad. La tension de Harry disminuyo. Ya era un viajero aereo experimentado.
– ?Que hora es, Percy? -pregunto.
– Once de la manana, hora local. Llevamos una hora de retraso.
– ?Cuanto tiempo nos quedaremos aqui?
– Una hora.
En Shediac se estaba experimentando un nuevo metodo de atraque. Los pasajeros no eran transportados a tierra mediante una lancha, sino que se acercaba un barco parecido a un langostero y remolcaba el avion. Se ataban guindalezas a ambos extremos del aparato y se sujetaba a un muelle flotante conectado con el malecon mediante una pasarela.
Esta invencion soluciono un problema de Harry. En las escalas previas, donde los pasajeros habian sido conducidos a tierra en una lancha, solo existia una posibilidad de llegar a la orilla. Harry habia pensado en una excusa para quedarse a bordo durante toda la escala sin permitir que Margaret se quedara con el. Ahora, sin embargo, podia dejar que Margaret bajara a tierra, diciendole que le seguiria al cabo de unos minutos, impidiendo asi que insistiera en quedarse con el.
Un mozo abrio la puerta y los pasajeros empezaron a ponerse las chaquetas y los sombreros. Todos los Oxenford se levantaron, como tambien Clive Membury, que apenas habia pronunciado palabra durante todo el viaje, a excepcion, recordo Harry, de una animada conversacion con el baron Gabon. Se pregunto de que habrian hablado. Aparto el pensamiento de su mente, impaciente, y se concentro en sus propios problemas.
– Ya te alcanzare -susurro al oido de Margaret, mientras los Oxenford salian. Despues, se dirigio al lavabo de caballeros.
Se peino y se lavo las manos, por hacer algo. La ventana se habia roto por la noche, y habian encajado una solida pantalla en el marco. Oyo que la tripulacion bajaba la escalera y pasaba por delante de la puerta. Consulto su reloj y decidio esperar otros dos minutos.
Supuso que casi todo el mundo habria bajado. Muchos estaban demasiado dormidos en Botwood, pero ahora querian estirar las piernas y respirar aire fresco. Ollis Field y su prisionero se quedarian a bordo, por supuesto. Sin embargo, seria extrano que Membury fuera a tierra, si se suponia que tambien vigilaba a Frankie. El hombre del chaleco rojo vino aun intrigaba a Harry.
Las mujeres de la limpieza subirian a bordo casi de inmediato. Se concentro en la escucha: no capto el menor sonido al otro lado de la puerta. La abrio unos centimetros y miro. Todo despejado. Salio con cautela.
La cocina estaba desierta. Echo un vistazo al compartimento numero 2: vacio. Diviso la espalda de una mujer que manejaba una escoba en el salon. Sin mas vacilaciones, subio la escalera.
Lo hizo con sigilo, para que nadie advirtiera su presencia. Se detuvo en la curva de la escalera y escruto el suelo de la cabina de vuelo. No habia nadie. Iba a continuar cuando un par de piernas uniformadas se hicieron visibles, alejandose de el. Harry se oculto en la esquina, y despues se asomo. Era Mickey Finn, el ayudante del mecanico, que ya le habia sorprendido la ultima vez. El hombre se detuvo en el puesto del mecanico y se dio la vuelta. Harry retiro la cabeza de nuevo, preguntandose a donde se dirigia el tripulante. ?Bajaria por la escalera? Harry escucho con atencion. Los pasos recorrieron la cubierta de vuelo y enmudecieron. Harry recordo que la ultima vez habia visto a Mickey en el compartimento de proa, manipulando el ancla. ?Ocurria lo mismo ahora? Tenia que aprovechar la coyuntura.
Subio en silencio.
En cuanto hubo ascendido lo suficiente miro hacia la proa. Por lo visto, habia acertado: la escotilla estaba abierta y Mickey no se veia por parte alguna. Harry no se paro a mirar con mas atencion, sino que atraveso a toda prisa la cubierta de vuelo y se introdujo en la zona de las bodegas. Cerro la puerta a su espalda con sigilo y volvio a respirar.
La ultima vez habia registrado la bodega de estribor. Ahora, probaria en la de babor.
Supo al instante que estaba de suerte. Vio en medio de la bodega un enorme baul, forrado de piel verde y dorada, con brillantes esquineras de metal. Estaba seguro de que pertenecia a lady Oxenford. Consulto la etiqueta: no llevaba ningun nombre, pero la direccion era The Manor, Oxenford, Berkshire.
– Bingo -dijo en voz baja.
Lo aseguraba un simple candado, que abrio con su navaja. Aparte del candado, contaba con seis cierres de metal que no estaban cerrados con llave. Los solto todos.
El baul estaba pensado para ser utilizado como guardarropa en el camarote de un transatlantico. Harry lo puso vertical y lo abrio. Se dividia en dos espaciosos compartimentos. A un lado habia una barra con perchas, de las que colgaban trajes y chaquetas, con un pequeno hueco para zapatos en el fondo. El otro contenia seis cajones.
Harry registro primero los cajones. Estaban hechos de madera liviana recubierta de piel y forrados de terciopelo. Lady Oxenford tenia blusas de seda, jerseys de cachemira, ropa interior de encaje y cinturones de piel de cocodrilo.
En la otra parte, la parte superior del baul se alzaba como una tapa, y se sacaba la barra para poder coger con mas facilidad los vestidos. Harry palpo cada prenda y los costados del baul.
Por fin, abrio el compartimento de los zapatos. Solo contenia zapatos.
Estaba abatido. Confiaba ciegamente en que la mujer se habria llevado sus joyas, pero tal vez existia alguna equivocacion en su razonamiento.
Era demasiado pronto para abandonar las esperanzas.
Su primer impulso fue registrar el resto del equipaje de los Oxenford, pero prefirio reflexionar. Si tuviera que transportar joyas de incalculable valor en un equipaje consignado, penso, intentaria esconderlas en alguna parte. Y seria mas facil ocultarlas en un baul que en una maleta de tamano normal.
Decidio mirar otra vez.
Empezo con el compartimento de las perchas. Deslizo una mano por dentro del baul y otra por fuera, intentando calcular el espesor de los lados; si detectaba algo anormal, significaria que habia un compartimento secreto. No encontro nada extrano. Se volvio hacia el otro lado y saco los cajones por completo…
Y encontro el escondrijo.
Su corazon latio a mayor velocidad.
En la parte posterior del baul habian pegado con esparadrapo un gran sobre de papel manila y una cartera de piel. -Aficionados -dijo, meneando la cabeza.
Empezo a quitar el esparadrapo con creciente excitacion. FI primer objeto en soltarse fue el sobre. Daba la impresion de que solo contenia un fajo de papeles, pero Harry lo abrio por si acaso. En su interior habia unas cincuenta hojas de papel grueso, impresas por un lado. Harry tardo un rato en decidir que eran, pero al final se decanto por bonos al portador, valorados en cien mil dolares cada uno.
Cincuenta equivalian a cinco millones de dolares, o sea, un millon de libras.
Harry se sento, contemplando los bonos. Un millon de libras. Casi sobrepasaba la imaginacion.
Harry sabia por que los habia encontrado aqui. El gobierno britanico habia promulgado normas de emergencia sobre el control de divisas, a fin de impedir que el dinero saliera de la nacion. Oxenford sacaba de contrabando sus bonos, lo cual constituia un delito, por supuesto.
Es tan ladron como yo, penso Harry con ironia.
Harry nunca habia robado bonos. ?Podria cambiarlos por dinero en metalico? Eran pagaderos al portador, como anunciaba claramente cada uno, aunque tambien tenian un numero individual, de manera que pudieran ser identificados. ?Denunciaria Oxenford el robo? Eso significaria admitir que los habia sacado de contrabando, pero ya imaginaria una mentira para encubrir su delito.
