– Quiero tocino y huevos -dijo-. De hecho, un monton de ambas cosas.

Miro a Harry y comprendio que tenia tanto hambre porque le habia hecho el amor durante toda la noche. Esbozo una sonrisa. Harry leyo sus pensamientos y aparto la vista a toda prisa.

El avion despego unos minutos despues. Margaret no lo considero menos emocionante porque viviera la experiencia por tercera vez. Ya no tenia miedo.

Medito sobre la conversacion que acababa de tener con Harry. ?Queria ir a Boston con ella! Aunque era apuesto y seductor, y habria sostenido relaciones con muchas chicas como ella, parecia quererla de una manera especial. Todo se habia desarrollado muy aprisa, pero Harry se portaba con sensatez; no hacia promesas extravagantes, pero estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para quedarse con ella.

Esa decision esfumo todas sus dudas. Hasta ahora no se habia permitido pensar en un futuro compartido con Harry, pero de pronto deposito toda su confianza en el. Iba a tener cuanto deseaba: libertad, independencia y amor.

En cuanto el avion alcanzo la altura prevista se les invito a servirse del bufet, y Margaret procedio con celeridad. Todos tomaron fresas con nata, a excepcion de Percy, que prefirio cereales. Papa acompano sus fresas con champan. Margaret tambien comio bollos calientes con mantequilla.

Cuando Margaret iba a volver al compartimento, vio a Nancy Lenehan, inclinada sobre las gachas. Nancy iba tan bien vestida y elegante como siempre, con una blusa azul marino en lugar de la gris que llevaba ayer. Llamo a Margaret y le dijo en voz baja:

– He recibido una llamada telefonica muy importante en Botwood. Voy a ganar. Puedes contar con un empleo. Margaret resplandecio de satisfaccion.

– ?Oh, gracias!

Nancy deposito una tarjeta blanca en el plato de Margaret. -Llamame cuando te sientas dispuesta.

– ?Lo hare! ?Dentro de unos dias! ?Gracias!

Nancy se llevo un dedo a los labios y le guino un ojo.

Margaret regreso al compartimento ebria de alegria. Confiaba en que papa no hubiera visto la tarjeta; no queria que le hiciera preguntas. Por fortuna, se hallaba demasiado concentrado en el desayuno para reparar en otra cosa.

Mientras comia, Margaret comprendio que debia decirselo tarde o temprano. Mama le habia suplicado que evitara un enfrentamiento, pero era imposible. La ultima vez que habia intentado huir no resulto. En esta ocasion anunciaria publicamente que se iba, para que todo el mundo se enterase. No lo haria en secreto, no habria excusas para llamar a la policia. Debia dejarle claro que tenia un lugar a donde ir y amigos que la apoyaban.

Y este avion era el lugar ideal para el enfrentamiento. Elizabeth lo habia hecho en un tren y habia resultado, porque papa se habia visto obligado a refrenarse. Despues, en las habitaciones del hotel, podia comportarse como le viniera en gana.

?Cuando se lo diria? Cuanto antes mejor: estaria en mejor disposicion de animo despues del desayuno, repleto de champan y comida. Mas tarde, con algunas copas de mas, se mostraria irascible.

– Voy a buscar mas cereales -dijo Percy, levantandose.

– Sientate -ordeno papa-. Ahora traen el tocino. Ya has comido bastante de esa basura.

Por alguna razon, era contrario a los cereales.

– Aun tengo hambre -insistio Percy y, ante el estupor de Margaret, se marcho.

Papa estaba confuso. Percy nunca le habia desafiado abiertamente. Mama se limito a contemplar la escena. Todo el mundo aguardaba el regreso de Percy. Volvio con un cuenco lleno de cereales. Se sento y empezo a comer.

– Te he dicho que no tomaras mas -hablo papa.

– No es tu estomago -replico Percy, sin dejar de comer.

Dio la impresion de que papa iba a levantarse, pero Nicky salio en aquel momento de la cocina y le ofrecio un plato de salchichas, tocino y huevos escalfados. Por un momento, Margaret penso que papa arrojaria el plato sobre Percy, pero estaba demasiado hambriento.

– Traigame un poco de mostaza inglesa -dijo, cogiendo el cuchillo y el tenedor.

– Me temo que no hay mostaza, senor.

– ?Que no hay mostaza? -exclamo papa, furioso-. ?Como voy a comer salchichas sin mostaza?

Nicky parecia asustado.

– Lo siento, senor… Nadie habia pedido. Me asegurare de llevar en el proximo vuelo.

– Eso no me sirve de mucho, ?verdad?

– Supongo que no. Lo siento.

Papa gruno y se puso a comer. Habia desahogado su rabia sobre el mozo, y Percy se habia salido con la suya. Margaret estaba asombrada. Jamas habia ocurrido algo semejante.

Nicky le trajo huevos con tocino, que Margaret devoro con fruicion. ?Era posible que papa se estuviera ablandando? El fin de sus esperanzas politicas, el estallido de la guerra, el exilio y la rebelion de su hija mayor se habian combinado para aplastar su ego y debilitar su voluntad.

Nunca se presentaria un momento mejor para decirselo.

Acabo de desayunar y espero a que los demas terminaran. Despues, aguardo a que el mozo se llevara los platos, y luego a que papa consiguiera mas cafe. Por ultimo, ya no hubo demora posible.

Se traslado al asiento situado en mitad de la otomana, al lado de mama y casi enfrente de papa. Respiro hondo y se lanzo.

– He de decirte algo, papa, y espero que no te enfades.

– Oh, no… -murmuro mama.

– ?Que pasa ahora? -pregunto papa.

– Tengo diecinueve anos y no he trabajado en toda mi vida. Ya es hora de que lo haga.

– ?Por que, por el amor de Dios?-pregunto mama.

– Quiero ser independiente.

– Hay millones de chicas trabajando en fabricas y oficinas que darian los ojos por estar en tu lugar -apunto mama.

– Lo se, mama.

Margaret tambien sabia que mama discutia con ella para mantener a papa al margen. Sin embargo, la argucia no funcionaria mucho rato.

Mama la sorprendio al capitular casi de inmediato.

– Bien, supongo que si tu decision es firme, el abuelo tal vez te consiga un empleo con alguno de sus conocidos…

– Ya tengo un empleo.

La declaracion pillo a mama por sorpresa.

– ?En Estados Unidos? ?Como es posible?

Margaret decidio no mencionar a Nancy Lenehan; podrian hablar con ella y estropearlo todo.

– Todo esta arreglado -dijo, sin explicar nada mas.

– ?Que tipo de empleo?

– Ayudante en el departamento de ventas de una fabrica de zapatos.

– Oh, por el amor de Dios, no seas ridicula.

Margaret se mordio el labio. ?Por que era mama tan desdenosa?

– No es ridiculo. Estoy orgullosa de mi. He conseguido un trabajo sin necesitar tu ayuda, la de papa o la del abuelo, solo por mis meritos.

Quiza no estaba describiendo con exactitud lo sucedido, pero Margaret empezaba a ponerse a la defensiva.

– ?Donde esta esa fabrica? -pregunto mama.

Papa intervino por primera vez.

– No puede trabajar en una fabrica, y punto.

– Trabajare en la oficina de ventas, no en la fabrica -dijo Margaret-. Y esta en Boston.

– Eso lo soluciona todo -afirmo mama-. No viviras en Boston, sino en Stamford.

– No, mama, ni hablar, vivire en Boston.

Madre abrio la boca para hablar, pero volvio a cerrarla, comprendiendo al fin que se enfrentaba con algo que

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