Max en que le ayudara a buscar a los Wassermann.
– Un amigo nuestro nos ha informado de que se los han llevado a un campo de trabajo, debe de haber algun registro donde figuren sus nombres…
– No sera facil averiguarlo, pero hare lo que pueda.
– Tu eres un oficial, a ti te lo diran.
– Un oficial que se hara sospechoso a los ojos del partido si me intereso por unos judios. Las cosas no son tan faciles, vere si a traves de un amigo del servicio de contraespionaje puedo averiguar algo.
En otro momento de la reunion, Amelia pregunto a Max por Ludovica.
– Como puedes imaginar, no sabe nada de estas reuniones, no dudo que nos denunciaria.
– Ludovica es nazi, ?verdad?
– Ya la escuchaste, para desgracia mia tengo una esposa nacionalsocialista convencida. Pertenece a una familia en la que hay empresarios e industriales del Rhur que, como muchos otros, han apoyado a Hitler. Deseaban un gobierno fuerte, un dictador. Muchos de los que le han apoyado dicen ahora que pensaban que podian influir en el, pero es una excusa de gente que son patriotas de sus propios intereses y a los que nada importa la degradacion moral a la que estan llevando a Alemania.
– Siento lo que estas pasando…
– Puedes imaginar lo doloroso que para mi resulta que Ludovica sea nazi. Obviamente no confio en ella, y nuestra relacion se ha ido deteriorando, solo mantenemos las apariencias.
– ?Por que no te separas?
– No puedo, soy catolico. Ya ves, en este pais de mayoria protestante tambien hay catolicos, y Ludovica y yo lo somos. Estamos condenados a permanecer juntos.
– ?Pero eso es horrible!
– No seremos ni el primer ni el ultimo matrimonio que mantiene las apariencias. Ademas, aunque yo quisiera separarme, Ludovica no lo consentiria, de manera que ambos nos hemos ido adaptando a esta situacion. Yo ya no pretendo ser feliz, lo unico que me obsesiona es poder acabar con Hitler.
Karl Schatzhauser, acompanado de Albert, se acerco a ellos.
– Mi querida Amelia, intento convencer a Albert para que transmita al Gobierno britanico que Alemania entera no se ha vuelto loca, que hay hombres y mujeres dispuestos a luchar contra Hitler, pero que necesitamos ayuda.
»Si, necesitamos ayuda, pero los britanicos deben tener en cuenta que nunca traicionaremos a nuestro pais, solo pretendemos derrocar a Hitler e impedir que la guerra se convierta en una tragedia peor de lo que fue la guerra anterior.
Albert afirmo que les ayudaria rompiendo por primera vez un principio que habia mantenido inalterable: el de contar a sus lectores lo que como periodista veia y oia, pero sin implicarse politicamente.
A finales de septiembre, Polonia se rindio a Alemania. El pais quedo dividido en zonas: las provincias occidentales fueron anexionadas a Alemania, mientras que las orientales quedaron en manos de la Union Sovietica. Millones de polacos sufrieron las consecuencias de estar bajo la bota del Reich. Las primeras victimas fueron los judios.
El estreno de
– Hasta las flores nazis huelen mal -aseguraba.
Despues de la funcion, Vittorio y Carla invitaron a cenar en el hotel a un grupo de amigos, entre los que se encontraban Amelia y Albert. Despues de la cena, Carla se despidio de sus invitados alegando que estaba cansada y pidio a Amelia que la acompanara a su suite.
– No hemos tenido oportunidad de estar a solas ni un minuto y queria preguntarte si lo tuyo con Albert James va en serio.
Amelia medito la respuesta. Ella misma se preguntaba por el calado de su relacion con el periodista.
– Albert me ha salvado en varias ocasiones. Es el hombre mas generoso que he conocido y nunca me ha pedido nada.
– Te he preguntado si le quieres, nada mas.
– Si, supongo que si le quiero.
– ?Uf, menuda respuesta! O sea que no le quieres.
– ?Si, si, le quiero! Solo que no como quise a Pierre, pero supongo que nunca volvere a amar a nadie del mismo modo. ?Me hizo tanto dano!
– ?Olvidate de Pierre! Esta muerto, y lo vivido vivido esta, no hay marcha atras. No seas de esas personas que se complacen en lamentarse por el pasado. Debes mirar hacia el futuro y procurar disfrutar del presente cuanto puedas. Te dare mi opinion: Albert es un buen hombre, te quiere y esta dispuesto a cualquier cosa por ti; y quiza por eso no le valoras como debes.
– ?Pero si se perfectamente que es un hombre excepcional!
– Que te quiere y confia en ti, sin condiciones. Vittorio es asi, y ya ves, no sabria vivir sin el, pero por egoismo. Es mi marido, si, pero tambien es quien me cubre la retaguardia. Creo que AIbert es como Vittorio, y bueno, estos hombres se merecen algo mas que lo que nosotras podemos darles. Es una pena, pero ?la vida es asi!
– No me gustaria que creyeras que no valoro a Albert.
– ?Pues claro que lo valoras! Solo que no estas enamorada de el y le dejaras en cualquier momento. ?Que pasa con tu baron aleman, Max von Schumann?
– Nada, Albert y yo hemos cenado en su casa y le hemos visto en algunas ocasiones.
– Creo recordar que me escribiste diciendome lo mucho que te atraia.
– Es verdad… pero bueno, Max esta casado, he conocido a su mujer, la baronesa Ludovica, muy bella pero terrible, es nazi. Max no es feliz con ella.
– ?Conflicto a la vista! Caeras en brazos de Max.
– No, no quiero, ni tampoco el. Max es un hombre de honor y su matrimonio con Ludovica es para siempre. Son catolicos.
– ?Pamplinas! Yo tambien soy catolica, y desde luego que no pienso dejar a Vittorio, pero ?y si me topara con un gran amor? ?Que seria capaz de hacer? Hasta ahora los hombres a los que he conocido y amado no han merecido tanto la pena como para abandonar a Vittorio, y segun pasan los anos, me parece mas dificil que aparezca un principe montado en un caballo blanco con el que yo quiera huir, pero ?y si aparece? Lo unico que no debemos hacer es enganarnos. Veo que el baron todavia te atrae, en fin, lo unico que espero es que no sufras demasiado. No quiero que olvides que si las cosas te van mal siempre podras contar conmigo, y mas ahora que has perdido a tus padres. A proposito, ?tienes noticias de tu familia?
– Mi hermana Antonietta continua delicada.
– Esa nina lo que necesita es comer, ?por que no la llevas a Italia? Podeis ir a mi casa en Milan, o mejor, ya sabes que tengo una villa en Capri, alli se recuperaria respirando el aire puro del mar.
– Sabes que no puedo, tengo que trabajar, no quiero recibir dinero de Albert si no es por mi trabajo. Con ese dinero puedo ayudar a mi familia, mi tio Armando apenas gana para mantenerlos a todos. Ademas Pablo, el hijo de Lola, continua en casa de mis tios, su abuela tampoco termina de ponerse buena y sigue en el hospital. Son muchas bocas a las que dar de comer.
– ?Y tu eres tan orgullosa que te niegas a aceptar mi ayuda!
– No soy orgullosa, Carla, te aseguro que si no fuera capaz de obtener dinero para los mios con mi trabajo, antes que dejarles pasar mas necesidades te lo pediria, pero por ahora puedo enviarles suficiente dinero, yo no gasto nada en mi.
– Si, eso ya lo he visto. Y vamos a salir de compras, no te puedes negar a que te regale unas cuantas cosas, porque que quieres que te diga, te pareces a la Cenicienta.
Unos dias mas tarde, el profesor Karl Schatzhauser telefoneo a Albert pidiendole que fuera a verle
