bebiamos lo mismo que los senores.
Aun recuerdo que cenamos pavo con castanas… Y como solia suceder cada vez que se reunian las dos familias, hablaron y discutieron de politica.
– Parece que el presidente Alcala Zamora esta dispuesto a que se forme un nuevo gobierno a cargo de don Manuel Portela Valladares -comento don Juan.
– Lo que tiene que hacer es convocar elecciones de una vez -replico Santiago.
– ?Que impacientes sois los jovenes! -respondia don Armando Garayoa-. Don Niceto Alcala Zamora lo que no quiere es dar poder a la CEDA, no se fia de Gil Robles.
– ?Y con razon! -terciaba Don Juan.
– Pues yo no veo salida a esta situacion… No creo que las elecciones solucionen nada, porque si gana la izquierda, ?que Dios nos coja confesados! -se lamento don Manuel Carranza, el padre de Santiago.
– ?Y que quiere usted? ?Que gobierne esta derecha incapaz de solucionar los problemas de Espana? -Amelia miraba a su suegro con ira.
– ?Amelia, hija, no te alteres! -intento mediar su madre.
– Es que me da rabia que aun haya quien cree que la CEDA puede hacer algo bueno. La gente no va a soportar esta situacion mucho mas -continuo Amelia.
– Pues yo temo un gobierno de las izquierdas -insistio don Manuel.
– Y yo uno de las derechas -replico Amelia.
– Hace falta autoridad. ?Crees que un pais sale adelante con huelgas? -pregunto don Manuel a su nuera.
– Lo que creo es que la gente tiene derecho a comer y no a malvivir, que es lo que pasa aqui -respondio Amelia.
Santiago siempre apoyaba a Amelia aunque matizando las posiciones politicas de esta. El, ya se lo he dicho antes, era azanista, no creia en la revolucion aunque tampoco defendia a las derechas.
Excepto Amelia, que dijo sentirse cansada y se quedo con su hijo Javier que dormia placidamente en brazos de Agueda, a las doce la familia se acerco a la iglesia a oir la misa del gallo.
4
El presidente Alcala Zamora no lograba domenar la situacion de enfrentamientos entre derechas e izquierdas, y el malestar en Espana era creciente, asi que finalmente no tuvo otra opcion que convocar elecciones generales para el 16 de febrero de 1936. Ninguno de nosotros podiamos imaginar lo que pasaria despues…
Desde el PSOE, Prieto defendia la necesidad de rehacer una gran coalicion de izquierdas, mientras que Largo Caballero pugnaba por un frente unico con los comunistas, pero no se supo imponer; ademas, no se si lo sabe, pero desde Moscu se aconsejo al Partido Comunista una alianza con la burguesia de izquierdas contra la derecha y el fascismo. Sin duda era una posicion mas realista. Y asi nacio el Frente Popular.
– ?Amelia, Amelia! ?Hoy se ha formado el Frente Popular!
Santiago llego euforico a casa aquel 15 de enero de 1936, sabiendo que su mujer se llevaria una gran alegria por la noticia. Ademas, Santiago creia que el hecho de que Izquierda Republicana estuviera en ese pacto con socialistas y comunistas le acercaria a su mujer, cada vez mas imbuida en la ideologia de su amiga Lola y de Josep.
– ?Menos mal! Es una buena noticia. ?Y que crees que haran si ganan las elecciones?
– Lo que he oido a algunos amigos de Izquierda Republicana es que se tratara de relanzar lo que ya se hizo en la legislatura del treinta y uno al treinta y tres.
– ?Pero no es suficiente!
– Pero, Amelia, ?que dices? Lo sensato es ir por ese camino. Mira, no me gusta contrariarte, pero me preocupan las ideas que te meten en la cabeza Lola y ese Josep. ?De verdad crees que los problemas de Espana se resolverian con una revolucion? ?Quieres que nos matemos los unos a los otros? No puedo creer que seas tan inconsciente…
– Mira, Santiago, se que te molesta que no comulgue con tus ideas, pero al menos respeta las mias. Lo siento, no me parece justo que nosotros tengamos de todo y sin embargo otros… A veces pienso en Pablo, el hijo de Lola. ?Que futuro le espera? A nuestro Javier no le faltara de nada, y eso me consuela, pero no es justo. No, no lo es.
La discusion la interrumpio Agueda, que estaba alarmada por los llantos continuos de Javier.
– No se que le pasa al nino, pero no quiere comer, y no deja de llorar -explico el ama de cria.
– ?Desde cuando esta asi? -quiso saber Santiago.
– Ha pasado una mala noche, pero desde esta manana no ha dejado de llorar y creo que ahora tiene fiebre.
Santiago y Amelia fueron de inmediato a la habitacion de Javier. El nino lloraba desconsoladamente en su cuna y, en efecto, tenia la frente ardiendo.
– Amelia, llama al doctor Martinez, algo le pasa a Javier, o si no, mejor vamos al hospital, alli le atenderan mejor.
Amelia envolvio a Javier en una toquilla, y abrazando al nino se fue con Santiago al hospital.
Todo quedo en un susto. Javier tenia otitis, y el dolor de oidos era la causa de que llorara. Afortunadamente no era nada grave. Pero aquel susto impacto a Amelia, que hasta entonces vivia despreocupada de Javier puesto que Agueda se ocupaba de todo, desde banarle hasta darle de comer.
– Edurne, no soy una buena madre -me confeso Amelia aquella noche entre sollozos, mientras contemplaba a su hijo en la cuna.
– No digas eso…
– Es la verdad, me doy cuenta de que a veces realmente estoy mas preocupada de lo que le pasa a Pablo, el hijo de Lola, que de Javier.
– Es normal, sabes que a tu hijo no le falta de nada, mientras que Pablo, el pobrecillo, carece de todo.
– Pero tiene algo mas importante: el amor y la atencion continua de su madre. -Era la voz de Santiago.
Nos sobresaltamos. Habia entrado tan despacio en el cuarto que no nos habiamos dado cuenta ninguna de las dos.
Amelia miro a Santiago con desesperacion. Lo que acababa de decir su marido le habia herido profundamente, sobre todo porque ella sentia que el tenia razon.
Salio del cuarto llorando. Santiago se acerco a la cuna de su hijo y se sento al lado, dispuesto a pasar la noche velandole. Yo me ofreci a quedarme junto a Agueda cuidando a Javier, pero Santiago no quiso, y nos envio a las dos a dormir.
– Un hijo enfermo necesita a sus padres; ademas, yo no estaria tranquilo, no podria dormir pensando que el nino llora porque le duelen los oidos.
Yo me fui a dormir, pero al dia siguiente supe que Agueda se habia levantado a medianoche para estar al lado de Javier. Santiago y ella velaron al pequeno, en silencio, pendientes de su respiracion.
Amelia amanecio con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar y aun lloro mas cuando se entero de que su marido y Agueda habian pasado la noche junto a la cuna del nino.
– ?Te das cuenta, Edurne, como soy una mala madre?
– Vamos, no te culpes…
– Santiago estuvo toda la noche con nuestro hijo, y tambien Agueda, que no es nada suyo, solo… solo es…
Se que iba a decir que Agueda era solo una criada, pero no lo hizo consciente de que decirlo seria traicionar sus ideas revolucionarias.
– Agueda es el ama de cria -la console yo- y es su obligacion atender a Javier.
– No, Edurne, no, no es su obligacion velar al nino cuando esta enfermo, esta su madre. ?Que me pasa? ?Por que no soy capaz de dar lo mejor de mi a mi hijo y a mi marido?
