– Pero ?que pretendes? ?Crees que con lo que esta pasando voy a permitir que te vayas mas alla de las Ventas a casa de Lola con gente que no sabemos quienes son? Si no te importo yo, si ni siquiera te importas tu, al menos piensa en nuestro hijo. No tienes ningun derecho a ponerle en peligro. ?Menudos amigos esa Lola y ese Josep invitando a una embarazada a que salga de noche por Madrid!
Santiago no cedio, y aunque Amelia trato de convencerle, primero con mimos y carantonas, luego con lloros, y mas tarde con gritos, lo cierto es que no se atrevio a salir de casa sin la aprobacion de su marido.
La situacion politica seguia deteriorandose por momentos, y por mas que lo intentaba, el presidente de la Republica Niceto Alcala Zamora se veia impotente para lograr el mas minimo consenso entre las izquierdas y la CEDA.
Joaquin Chapaprieta, que habia sido ministro de Hacienda, termino recibiendo el encargo de Alcala Zamora para que formara un gobierno, que igualmente termino en fracaso.
Recuerdo que un domingo fuimos a almorzar a casa de los Carranza. Creo que era octubre, porque Amelia estaba en el ultimo tramo del embarazo, y verse gorda y torpe la hacia desesperarse.
Don Manuel y dona Blanca habian invitado a todos los Garayoa, no solo a los padres de Amelia, sino tambien a don Armando y a dona Elena, de manera que alli estaban las primas, Melita, Laura y el pequeno Jesus.
Si recuerdo aquel almuerzo fue porque a Amelia casi se le adelanta el parto.
Don Juan estaba mas preocupado que de costumbre porque habia recibido una carta del que hasta entonces habia sido su empleado, herr Helmut Keller, en la que le explicaba detalladamente en que consistian las Leyes de Nuremberg promulgadas en septiembre de ese mismo ano de 1935. Helmut mostraba su preocupacion porque, segun la nueva legislacion, solo quien tenia sangre «pura» podia ser aleman; el resto pasaba a ser subdito. Tambien se prohibian los matrimonios entre judios y arios. El senor Keller creia que habia llegado el momento de que herr Itzhak Wassermann y su familia salieran de Alemania, aunque se lamentaba porque aun no habia logrado convencerles para que lo hicieran, aunque habia muchas familias judias que ya habian emigrado temerosas de lo que estaba pasando. El senor Keller pedia a don Juan que intentara convencer a herr Itzhak.
– He pensado en ir a Alemania. Tengo que sacar de alli al bueno de Itzhak y a su familia, temo por su vida -se lamento clon Juan.
– ?Pero puede ser peligroso! -exclamaba dona Teresa.
– ?Peligroso? ?Por que? Yo no soy judio.
– Pero herr Itzhak si, y mira lo que ha pasado con el negocio, os han arruinado, llevais muchos meses sin que ninguna empresa alemana os compre y os venda material, incluso os han acusado defraude en las cuentas. -Dona Teresa estaba realmente asustada.
– Lo se, querida, lo se, pero no han podido probar nada.
– Aun asi, os han cerrado el almacen.
– Debes comprender que tengo que ir.
– Si me lo permite, creo que su esposa tiene razon. -La voz potente de don Manuel se abrio paso en la discusion entre don Juan y dona Teresa-. Amigo mio, deberia resignarse a la perdida de su negocio en Alemania, usted ha pagado las consecuencias de tener un socio que no le gusta al nuevo regimen. No creo que arregle nada yendo hasta alli, mejor seria que fueran ellos los que intentaran salir de Alemania.
Se enfrascaron en una discusion en la que Amelia apoyo a su padre con tanto impetu que aseguro que ella misma le acompanaria para salvar a herr Itzhak y a su familia y que dejarles a su suerte seria de cobardes. Tanto se altero, que termino sintiendose indispuesta y acabamos temiendo por su estado.
A principios de noviembre nacio Javier. Amelia se puso de parto la madrugada del dia 2 pero no trajo su hijo al mundo hasta un dia despues. ?Como lloraba! La pobrecita sufrio lo indecible y eso que conto con la asistencia constante de dos medicos y una comadrona.
Santiago sufrio con ella. Golpeaba con rabia la pared para descargar la impotencia que sentia por no poder hacer nada para ayudar a su mujer.
Al final le sacaron el nino con forceps, pero casi la matan. Javier era precioso, un nino sano, largo y delgado, que llego al mundo con mucha hambre y se mordia los punos desesperado.
Amelia perdio mucha sangre en el parto y tardo mas de un mes en recuperarse, por mas que todos la mimabamos, sobre todo Santiago. Todo le parecia poco para su mujer, pero a Amelia se la veia triste e indiferente a cuanto sucedia a su alrededor; solo se alegraba cuando la visitaba su prima Laura o Lola. Entonces parecia que el brillo le volvia a la mirada y ponia interes en la conversacion. Por aquellos dias Laura habia iniciado un noviazgo con un joven abogado hijo de unos amigos de sus padres y todo hacia prever que terminaria en boda. En cuanto a Lola, cuando la visitaba, Amelia nos pedia a todos que las dejasemos solas, lo cual Santiago aceptaba para no contrariarla.
Lola le daba noticias de Josep y de otros camaradas que Amelia habia conocido. Y Amelia le preguntaba como iban los preparativos de la revolucion, de esa gran revolucion mundial de la que hablaba Josep y de la que ella queria formar parte.
Con el paso del tiempo, Lola parecia ir confiando mas en Amelia, y la hacia participe de pequenas confidencias sobre Josep, y su importancia entre los comunistas catalanes.
– ?Y tu por que eres socialista en vez de comunista? -le pregunto Amelia, que no entendia por que su amiga no compartia la militancia politica de Josep.
– No hace falta ser comunista para reconocer los logros de la Revolucion sovietica; ademas, soy socialista por tradicion, mi padre lo era, conocio a Pablo Iglesias… asimismo yo soy partidaria de Largo Caballero, el tambien admira a los bolcheviques. Lo que pasa es que Prieto y otros lideres socialistas se resisten a Largo Caballero; como no son obreros como el, no entienden lo que queremos…
Eran fragmentos de conversacion que alcanzaba a escuchar cuando les servia la merienda. Era la unica que podia interrumpirlas, ni siquiera Agueda tenia permiso para entrar en el salon de Amelia.
?Ay, Agueda! Era el ama de cria de Javier. La trajeron de Asturias porque Amaya, mi madre, no encontro a ninguna ama vasca como hubiera sido el gusto de dona Teresa y de la propia Amelia.
Agueda era una mujer de complexion fuerte, alta, de cabello castano y ojos del mismo color. No estaba casada, pero un mozo de la mineria la habia dejado prenada, aunque habia tenido la desdicha de perder a su hijo apenas recien nacido. Unos amigos de Don Juan la recomendaron para que la trajeran como ninera de Javier y llego apenas una semana despues de haber enterrado a su propio hijo.
Era una buena mujer, carinosa y amable, que trataba a Javier como si de su hijo se tratara. Silenciosa y obediente, Agueda parecia una sombra benefica en la casa, y todos le cogimos afecto. Para Santiago supuso un descanso ver a su propio hijo tan bien atendido habida cuenta de la apatia que manifestaba Amelia; ni siquiera su hijo parecia alegrarla.
Dado su estado de debilidad, aquellas Navidades se celebraron en casa de Don Juan y dona Teresa. La familia de Santiago comprendia que era lo mejor para Amelia, quien aun no estaba en condiciones de hacer de anfitriona en una festividad tan importante.
En realidad la casa de Amelia y de Santiago estaba a tres manzanas de la de los Garayoa, de manera que para Amelia no significaba un gran esfuerzo desplazarse a casa de sus padres.
Daban envidia. Si, daba envidia ver a todos los Garayoa, tambien al hermano de don Juan, don Armando, y su esposa dona Elena con sus hijos Melita, Laura y Jesus, junto a la familia Carranza, los padres de Santiago.
Ayudada por mi madre, dona Teresa se esmero con la cena. Para mi aquellas Navidades tambien fueron especiales, las ultimas que pase con mi madre. Estaba decidido: despues de Reyes regresaba al caserio, y su marcha significaba quedarme sola en Madrid.
A mi hermano Aitor le iba bien en su trabajo e insistia en que nuestra madre dejara de servir a otros y se ocupara de nuestros abuelos y nuestro pequeno pedazo de tierra. Para mi madre la tierra era tan importante como para Aitor; por aquel entonces, yo me sentia lo suficientemente comunista para ver el mundo con mas amplitud donde todo era de todos y para todos, y la tierra no tenia mas propietarios que el Pueblo, y no importaba donde se hubiese nacido, porque no habia mas patria que el mundo entero ni mas hermanos que todos los que eramos obreros.
Pero volviendo a aquella cena… Cantaron villancicos, comieron y bebieron todas aquellas cosas que no llegaban a la mesa de los pobres, aunque quienes serviamos en aquella casa no podiamos quejarnos: siempre comiamos y
