Los sollozos de Amelia se hicieron mas intensos porque sabia mejor que nadie que no era una buena madre y se dolia por ello aunque se veia incapaz de rectificar.
En ocasiones entraba en el cuarto de Javier, lo sacaba de la cuna y lo besaba y apretaba contra su pecho como si quisiera transmitirle lo mucho que le queria, pero solo conseguia que el pequeno se asustara y se pusiera a llorar, la sentia como a una extrana, y alzaba las manitas buscando a Agueda.
Dona Teresa tambien hizo un aparte con su hija y repitio los argumentos de su marido, pero no consiguio mucho mas que el, tan solo que Amelia se sintiera culpable y no dejara de llorar. Cuando se iban, escuche como dona Teresa le decia a su marido: «Creo que Amelia esta enferma, parece que la han embrujado… Esa Lola es un mal bicho, nos ha quitado a nuestra hija».
Dos dias mas tarde, Amelia envio recado a su prima para que fuera a verla, y Laura no se hizo de rogar y acudio de inmediato a visitarla. Las dos primas se seguian queriendo y confiando la una en la otra.
Yo estaba cosiendo ropa, sentada junto al balcon, y como no me pidieron que me fuera, fui testigo de su conversacion.
– ?Que esta pasando, prima? -preguntaba Laura.
– Estoy desesperada y no se que hacer… Necesito tu consejo, eres la unica que me puede entender.
– Pero ?que sucede? -Laura estaba alarmada, sobre todo al ver a Amelia mas delgada y en ese estado febril en el que se encontraba.
– Me he enamorado de otro hombre. ?Soy muy desgraciada!
– ?Dios mio! Pero como es posible… Santiago te adora y tu… bueno, yo creia que estabas enamorada de tu marido.
– Creia estarlo, pero no es asi, es el primer hombre que conoci, que no me trato como una nina, y ademas… Bueno, tu ya lo sabes porque te lo confese, Santiago me gustaba pero tambien queria ayudar a papa, el pobre no se ha recuperado de la perdida del negocio en Alemania.
– Lo se, lo se… pero me dijiste que le querias, que te casabas con Santiago por ayudar a tu padre pero que tambien le querias.
A Laura le angustiaba descubrir de repente que su prima no queria a su marido; ella simpatizaba con Santiago, en realidad era muy dificil no sentir afecto por el. Santiago era todo un caballero, siempre atento y galante, educado, y ademas tan guapo…
– No se que voy a hacer, pero tengo que decidirme.
– ?Decidirte?
– Si, Laura, el hombre al que quiero me ha pedido que me vaya con el. No sabe que estoy enamorada, solo me pide ayuda para nuestra causa, para que triunfe el comunismo, y creo que puedo servirle de ayuda… yo, que no soy nadie… pero el cree en mi…
– ?Y el te quiere?
– No me lo ha dicho, pero… yo se que si… lo noto por como me mira, porque se estremece lo mismo que yo cuando nos rozamos, lo leo en sus ojos… Pero es un caballero, no creas que ha intentado propasarse conmigo, todo lo contrario.
– Si fuera un caballero no te pediria que dejaras a tu familia para ir a hacer la revolucion -protesto Laura.
– Tu no lo entiendes, prima. Ser comunista es… es… es como una religion… no se puede conseguir el paraiso sin sacrificios, y quienes creemos no tenemos derecho a anteponer nuestros intereses personales a los de la humanidad.
– ?Por Dios, Amelia, que cosas dices! Mira, la caridad empieza por uno mismo…
– ?Pero no se trata de caridad, sino de justicia! Todas las manos son pocas para ayudar a la revolucion, debemos conseguir que el mundo sea la patria de los trabajadores, seguir el ejemplo de Rusia.
– Sabes que en casa no gustan las derechas y que mis padres como los tuyos son de Azana, que trabaja porque el pais sea mejor, pero el comunismo… Le pedi a papa que me explicara bien todo lo que el sabe sobre los comunistas y la verdad, Amelia, yo no estoy segura de que sea tan buena la revolucion.
– ?Pero que dices! Eso es porque no ven todo lo bueno que nos puede traer el comunismo. Mira lo que esta pasando en Alemania con Hitler.
– Pero ni una cosa ni la otra, ?siempre has sido un poco exagerada, prima! Pero bueno, cuentame quien es el.
– Se llama Pierre, es frances, sus padres tienen una libreria cerca de Saint- Germain, y el les ayuda, y ademas escribe en algunas publicaciones de izquierdas. Esta muy comprometido con el comunismo y viene de vez en cuando a Madrid a ver a los camaradas, a saber como estan las cosas, a evaluar la situacion. Tambien viaja por otros lugares, y ademas aprovecha para comprar libros para la libreria de su padre, ediciones especiales, alguna joya bibliografica… Pero sobre todo es comunista.
– Si, ya me lo has dicho, es comunista. ?Y que quiere de ti?
– Que le ayude, que viaje con el a visitar a camaradas de otros paises, conocer sus dificultades, sus necesidades, elaborar informes para la Internacional Comunista, trabajar para llevar la revolucion a todas partes…
– ?Y para eso tienes que dejar a tu marido y a tu hijo?
– ?No me lo digas asi! No soportaria que tu tambien me lo reprocharas, que no me entendieras. Estoy enamorada, no sabes cuanto. Solo cuento los minutos para estar con Pierre.
– ?Amelia, no puedes abandonar a tu hijo!
Cada vez que le mencionaban a Javier, Amelia se ponia a llorar. Pero aquella tarde habia escuchado lo suficiente para saber que a pesar de las lagrimas, Amelia ya habia decidido abandonar su casa, a Santiago y a su hijo, y marcharse con Pierre. Aquella fiebre que parecia que no la abandonaba nada tenia que ver con la gripe sino con la pasion que sentia por aquel hombre. Su suerte estaba echada y la mia tambien.
Aunque Laura le pidio que recapacitara, le juro a su prima que, hiciera lo que hiciese, siempre podria contar con ella. Amelia se sintio mas tranquila al saber que su prima nunca le volveria la espalda.
– ?Esta casado? -quiso saber Laura.
Amelia se sobresalto. No habia considerado la posibilidad de que Pierre estuviera casado. Ella no se lo habia preguntado y el nada le habia dicho al respecto.
– No lo se -respondio Amelia, apenas con un murmullo.
– Deberias preguntarselo, aunque, por tu bien, espero que no lo este. ?Sabes? Siempre he temido que terminaras enamorandote de Josep y eso diera al traste tu amistad con Lola.
Amelia bajo la cabeza, avergonzada. Laura la conocia bien y por tanto se habia dado cuenta de que en algun momento tambien se habia sentido atraida por Josep.
– Admiro a Josep, pero no me he enamorado de el.
– Creo que sientes una atraccion especial por los comunistas. No se que cuentan, pero a mi no puedes enganarme, te fascinan.
– A ti nunca te enganaria, y si, tienes razon, siento atraccion por esos hombres, los veo tan fuertes, tan seguros, tan convencidos de lo que hay que hacer, dispuestos a cualquier sacrificio… No se como no sientes lo mismo…
– Bueno, no he conocido ninguno que me haya impresionado, bien es verdad que los que conozco son… bueno… la verdad, no me veo enamorandome del mecanico que arregla el coche a papa. ?Que tengo yo que ver con el?
– ?Te crees mejor que los obreros? -pregunto Amelia.
– Ni mejor ni peor, solo que no tengo ningun interes en comun. No me engano, Amelia. Yo tambien quiero que el mundo sea mas justo, pero eso no significa que tenga que casarme con el mecanico. Naturalmente que quiero que el viva bien, que no le falte de nada, pero…
– Pero el en su casa y tu en la tuya, ?no?
– Si, mas o menos.
– Algun dia desapareceran las clases sociales, todos seremos iguales, nadie ganara mas por el hecho de haber estudiado, de haber tenido una familia burguesa, porque haremos desaparecer a la burguesia, a todos aquellos que nos diferencian.
