Amelia tenia razon. Su comportamiento era extraordinario con los extranos, por los que se desvivia hasta limites insospechados, y sin embargo cada vez prestaba menos atencion a Santiago y a su hijo, y eso que Javier estaba en los primeros meses de vida.

No me atrevi a preguntarle si seguia queriendo a Santiago, pero en ese momento pense que Amelia lloraba precisamente por eso, porque no se sentia capaz de querer a su marido ni de sentir la ternura que una madre siente por sus hijos. Pero no la juzgue porque por aquel entonces al igual que ella, yo tambien estaba imbuida por ideas revolucionarias y creia que lo que nos pasaba a mi o a ella era una minucia al lado de lo que le sucedia al resto de la humanidad, y que lo importante era construir un mundo nuevo como el que Josep nos contaba que se estaba conformando en la Union Sovietica.

– Senora, el nino esta mejor. Esta manana le he dado de mamar y no lo ha rechazado. Ya no vomita y esta mas tranquilo.

Amelia contemplaba a Agueda acunando a Javier. Era evidente que la mujer queria al pequeno y que habia venido a cubrir su desconsuelo por el hijo muerto.

El 16 de febrero el Frente Popular gano las elecciones, aunque por un margen mas que ajustado del previsto respecto a la CEDA y las otras fuerzas de la derecha. Mientras que el PNV, el partido de centro del presidente Alcala Zamora y la Lliga Catalana obtuvieron el resto de los votos.

Con esos resultados don Manuel Azana lo tenia dificil para devolver el sosiego que el pais necesitaba.

La gente estaba harta de pasarlo mal, de que la explotaran, y en Andalucia y Extremadura los campesinos empezaron a ocupar algunas fincas; tambien hubo huelgas que pusieron en aprietos al nuevo gobierno, y por si fuera poco, gentes de la recien creada Falange se aplicaron a la tarea de desestabilizar el Frente Popular.

Azana restablecio la autonomia de Cataluna y Lluis Companys volvio a la Presidencia de la Generalitat. Y luego hubo un pulso para echar al presidente Alcala Zamora… Y los socialistas, bueno, mejor dicho, el sector de Largo Caballero, vetaron a Prieto para que no estuviera en el gobierno… Fue un error… No… no se hicieron las cosas bien, pero eso lo podemos decir ahora que ha pasado el tiempo; en aquel momento lo estabamos viviendo y no teniamos ni un segundo para reflexionar sobre lo que haciamos, ni mucho menos sobre sus consecuencias. ?Y sabe una cosa, joven?, no, no lo hicimos bien, nosotros que teniamos los mejores ideales, que representabamos el progreso, que teniamos la razon, nosotros tampoco lo hicimos bien.

– Creo que deberias irte una temporada con el nino a casa de tu abuela -le propuso Santiago a Amelia-. No me gusta como estan las cosas, y en Biarritz estariais mas tranquilos. ?Por que no le pides a tu hermana Antonietta que te acompane?

– Prefiero quedarme. ?De que tienes miedo?

– No tengo miedo, Amelia, pero no me gustan algunas cosas que escucho y preferiria que Javier y tu estuvierais fuera una temporada. Me habias dicho que de pequena siempre esperabas la llegada de las vacaciones para ir a casa de la abuela Margot.

– Es verdad, pero ahora es distinto, prefiero quedarme, no quiero perderme lo que esta pasando.

– Se trata de adelantar un poco las vacaciones, nada mas, yo me reunire con vosotros en cuanto pueda. Estoy preocupado, las cosas no van bien, y a tu padre los negocios tampoco le estan saliendo como esperaba. Las importaciones de Estados Unidos son ruinosas, y no podemos seguir apoyandole para que traiga la maquinaria y los repuestos de alli, los gastos son demasiado cuantiosos.

– ?Vais a dejar los negocios con papa? -pregunto Amelia alarmada.

– No se trata de dejar los negocios, simplemente hay que cerrar esa linea de importacion. No es rentable.

– ?Esto es cosa de tu padre! Sabes bien que mi padre tuvo que cerrar su negocio en Alemania y que por mas gestiones que ha hecho los nazis le expropiaron cuanto tenian… y, pese a todo, a tu padre solo le preocupa el negocio.

– ?Basta, Amelia! Y deja de acusar a mi padre de todos los males de este mundo. En mi familia te quieren y hemos demostrado nuestro afecto con creces hacia la tuya, pero no podemos seguir perdiendo dinero, porque a nosotros tampoco nos va bien.

– Precisamente ahora que gobierna el Frente Popular y que estoy segura de que se van a arreglar las cosas, vosotros habeis decidido abandonar a mi padre…

– No, Amelia, el Frente Popular desgraciadamente no parece que pueda afrontar lo que esta pasando. Ya conoces mi admiracion por don Manuel Azana; se que si dependiera de el… Pero las cosas no son como nos gustarian, y Azana tiene muchas dificultades que afrontar. Las huelgas nos estan desangrando…

– ?Los obreros tienen razon! -protesto Amelia.

– En algunas cosas tienen razon, pero en otras… En todo caso, no se puede arreglar en unos meses lo que no se ha resuelto en siglos, y eso es lo que esta pasando, que la impaciencia de los unos y el boicot de los otros al Frente Popular nos estan llevando a una situacion imposible.

– ?Tu siempre tan ecuanime! -respondio Amelia con ira.

– Trato de ver las cosas como son, con realismo. -En el tono de Santiago se notaba el cansancio por las continuas discusiones con Amelia.

– Mi sitio esta aqui, Santiago, con mi familia.

– ?De verdad te quieres quedar por nosotros?

– ?Que insinuas?

– Que pasas mas tiempo con tus amigos comunistas que en casa… Desde que conociste a Josep has cambiado. Si de verdad te importaramos, si pensaras tan solo en Javier, entonces aceptarias marcharte una temporada con tu abuela Margot.

– ?Como te atreves a decirme que no me importa mi hijo!

– Me atrevo porque resulta que Agueda pasa mas tiempo con el que tu.

– ?Es su ama de cria! ?Crees que le quiero menos por asistir a reuniones politicas? A lo que aspiro es a ayudar a construir un nuevo mundo en el que Javier no tenga que sufrir ninguna injusticia. ?Eso te parece tan malo como para recriminarmelo?

Aquellas discusiones agotaban tanto a Amelia como a Santiago, y les estaba separando. Tengo que reconocer que Santiago se llevaba la peor parte, porque sufria por la situacion en que vivian; mientras que Amelia, a traves de la politica, estaba viviendo su propia historia, su marido hacia lo imposible por salvar su matrimonio.

Los enfrentamientos eran cada vez mas frecuentes, y tanto los Garayoa como los Carranza eran conscientes del deterioro de la relacion entre sus hijos.

Dona Teresa reprendia a Amelia diciendole que no se estaba comportando como una buena esposa, pero Amelia calificaba a su madre de «anticuada» y de no entender que el mundo estaba cambiando y las mujeres no tenian por que ser sumisas.

Los Carranza, tanto don Manuel como dona Elena, procuraban no intervenir en las desavenencias del matrimonio, pero sufrian al ver a su hijo preocupado.

Una de las cada vez mas escasas ocasiones en que las dos familias se reunian a cenar fue el 7 de marzo. Lo recuerdo porque Don Juan llego tarde y Amelia estaba impaciente por tener que retrasar la hora de comenzar a cenar.

Cuando por fin llego, traia una noticia que parecia haberle conmocionado especialmente.

– Alemania ha invadido Renania -explico con voz cansada.

– Si, lo hemos escuchado por la radio -respondio don Manuel.

– He intentado hablar con Helmut Keller durante todo el dia y al final lo he conseguido… El pobre hombre esta desesperado y avergonzado por lo que esta pasando. Ya saben que Helmut es un hombre sensato, una buena persona…

Don Juan hablaba atropelladamente. Como su fortuna se habia torcido el dia que Hitler llego al poder, desde entonces seguia los acontecimientos de Alemania con tanta pasion como si de su pais se tratara. Tambien seguia empenado en sacar de Alemania al senor Itzhak, pero este insistia en que era su tierra y por nada del mundo dejaria su patria.

– Hitler ha violado el Tratado de Versalles -afirmo Santiago.

– Y el de Locarno -apunto don Manuel.

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