– ?Y crees que tenemos que agradecerte la decision que has tomado? ?Lo habrias hecho si no te hubieras enamorado de Pierre?

Amelia se levanto de un salto con los ojos llenos de lagrimas. Lola le acababa de propinar un golpe bajo; en realidad habia expresado en voz alta lo que todos sabian, lo que ella misma sabia: que de no haber aparecido Pierre, solo se habria limitado a coquetear con las ideas revolucionarias.

Yo me asuste al ver a Amelia y a Lola mirandose en silencio, en el rostro de Lola se dibujaba la ira; en el de Amelia, el estupor. Al final trago saliva, respiro hondo y recobro la calma que la habia abandonado.

– Creo que es mejor que me vaya. Dona Anita ha invitado a unos amigos a cenar y debo estar alli pronto para ayudarla.

– Si, de aqui a su casa tienes un buen trecho.

Amelia me beso y en un gesto de ternura me paso la mano por la cara. Luego salio sin decir nada. Lola suspiro. Josep se iba a enfadar cuando se enterara de que habia discutido con Amelia. Si Pierre habia elegido a Amelia era porque tenia un valor especial para los intereses de la causa sagrada del comunismo, y era mejor no contrariarla, procurar que no se arrepintiera de haber abandonado a su marido y a su hijo. Pero a Lola le irritaba Amelia, nunca sintio afecto por ella.

Aunque aquel no fue el primer encontronazo que tuvieron, si fue el que mas afecto a Amelia; tanto, que no la volvimos a ver los dias siguientes, y fue Josep el que una noche al llegar a casa anuncio que Pierre Comte y Amelia se habian ido a Paris.

– ?Continua enfurrunada conmigo? -pregunto Lola.

– No lo se, ni siquiera se si le ha comentado a Pierre vuestra discusion. El no me ha dicho nada; en cuanto a ella, continua siendo igual de encantadora que siempre. Ya sabes que has metido la pata -le reprocho Josep.

– ?Yo? ?Porque tu lo digas! Estoy harta de esa mosquita muerta, os ha engatusado a todos, a ti tambien, si no se llega a cruzar Pierre habria terminado liandose contigo. ?Crees que no me daba cuenta de que te miraba embobada? Y tu venga a adoctrinarla como si te fuera la vida en ello.

– ?Vamos, Lola, no te comportes como una mujer celosa! No me gustas en ese papel.

– ?Ah, no? Pues ya me dira el senor como le gusto e intentare complacerle. ?Quiere el senor que baje los ojos y me ruborice cuando me mire?

– ?No digas mas sandeces!

Terminaron a gritos, sin percatarse de mi presencia. No era la primera vez que se peleaban, pero nunca de aquella manera. Lola destilaba rabia. Era logico que asi fuera. Ella era una mujer valiente, capaz de grandes sacrificios por sus ideas, y ademas no sabia utilizar armas de mujer en su trato con los hombres. Les trataba como iguales, y en aquella sociedad, por mas que a las gentes de izquierdas se les llenara la boca al hablar de igualdad entre hombres y mujeres, lo cierto es que todos eran fruto de lo que era el pais, y aquellos hombres estaban acostumbrados a mujeres sacrificadas, pero no iguales.

Lola habia luchado por tener el respeto y la consideracion de sus camaradas, se habia comportado con entereza y valentia durante los disturbios de la huelga general de octubre del treinta y cuatro. Era una revolucionaria autentica, por conviccion, por origen, y porque la razon le decia que ese era el camino de la liberacion para mujeres como ella. Le irritaban, y sentia un intimo desprecio, los hombres que no se rendian ante la valia de mujeres como ella, y no sabian librarse de la impresion que les causaban mujeres como Amelia. Lola defendia la igualdad, se habia ganado el derecho a que la trataran como tal, pero en su fuero interno le irritaba que los hombres se olvidaran de que tambien ella era una mujer, no solo un camarada.

3

A Amelia no le fue demasiado bien con su nueva familia en Paris. ?Que como lo se? Pues, como le dije, lleve a cabo una exhaustiva investigacion sobre los espias durante la guerra civil espanola para escribir el que considero uno de mis mejores libros. Y Pierre fue un agente muy especial; aparentemente colaboraba con la Internacional Comunista, y eso le permitia entrar en contacto con sus camaradas de todo el mundo, pero la realidad era, como le dije, que pertenecia al INO.

No crea que no me costo reconstruir su vida para poder contextualizar su importancia dentro del movimiento revolucionario y su presencia en la guerra civil. Pase varios meses en Paris entrevistandome con gente que tenia informaciones precisas de el; algunos le conocieron, otros tenian informacion de segunda o tercera mano. Desde luego su liacon con Amelia no fue ningun secreto, y hay documentos que acreditan la presencia de «la bella espanola» en aquellos dias en Paris.

La madre de Pierre, Olga, la recibio de mala gana. No le gustaba que su hijo uniera su suerte a una mujer casada. El padre, Guy, como buen frances, tolero mejor la situacion. Ademas, conocia bien a su hijo y sabia que este no se apartaria un apice de sus obligaciones como revolucionario, ni siquiera por la «bella espanola». Guy Comte estaba al tanto de la colaboracion de su hijo con la Internacional Comunista, al fin y al cabo si Pierre era comunista era gracias a el, pero ignoraba que se hubiera convertido en un agente sovietico.

– Asi que has abandonado a tu familia por mi hijo -le pregunto Olga sin ningun miramiento cuando Pierre les hubo puesto al tanto de la situacion.

Amelia enrojecio. Habia sentido la animadversion de Olga apenas cruzo el umbral de la puerta del piso que Pierre compartia con sus padres.

– ?Por favor, madre, trata con mas cortesia a nuestra invitada!

– ?Nuestra invitada? Mejor di: tu amante. ?Acaso no se les llama asi a las mujeres casadas que pierden la cabeza por un hombre y dejan su hogar para vivir una aventura que no tiene futuro?

– ?Mujer, no hables de esa manera! Si Pierre quiere a Amelia, bienvenida sea a nuestra familia, formara parte de nosotros. Y tu, hija, no te dejes acobardar por mi mujer, ella es asi, dice lo que se le pasa por la cabeza sin pensar, pero es buena persona, ya lo veras, terminara queriendote. -Y, dirigiendose a Olga, anadio-: Es tu hijo quien la ha elegido, nuestro Pierre, y debemos respetar sus decisiones.

– Quiero a Pierre, de lo contrario… de lo contrario no habria sido capaz de haber hecho lo que he hecho… y ademas… creo en la revolucion, quiero ayudar… -balbuceo Amelia con los ojos anegados de lagrimas. Se sentia humillada, y puede que por primera vez se diera cuenta de que a los ojos del mundo su decision la convertia en una paria.

– Madre, Amelia es mi mujer, si no la aceptas nos iremos ahora mismo, tu decides. Pero si quieres que nos quedemos, la trataras con el respeto y la consideracion que merece una mujer que ha demostrado ser valiente y que ha sacrificado una vida comoda y sin problemas para luchar por la revolucion mundial. No solo tiene mi amor, tambien mi mas profundo respeto.

Pierre miraba a su madre con ira, y Olga se dio cuenta de que si no queria perder a su hijo tendria que aceptar a aquella espanola loca. Tendria que resignarse una vez mas, igual que cuando acepto que su marido y su hijo fueran comunistas furibundos.

Olga habia conocido a Guy Comte cuando era senorita de compania de una anciana aristocrata rusa, una duquesa, que pasaba temporadas en Paris. La anciana era una lectora empedernida y gustaba de comprar personalmente los libros, asi se convirtio en clienta asidua de la libreria Rousseau, situada en el boulevard Saint- Germain, en la margen izquierda del Sena y propiedad de monsieur Guy Comte.

Olga y Guy primero se miraban de reojo. Luego Guy empezo a hablar con ella mientras la duquesa husmeaba entre las estanterias buscando libros. Mas tarde, Guy, con permiso de la duquesa, consiguio una cita con Olga. Si por Guy hubiera sido, su relacion con Olga no habria pasado de una simple seduccion, pero la duquesa no estaba dispuesta a que echaran a perder la reputacion de su senorita de compania, y en cuanto se entero de que Olga se habia quedado embarazada, les conmino a casarse. Ella misma fue madrina de la novia y la doto con una buena cantidad de dinero.

Ya fuera los anos vividos con la aristocracia, ya fuera que no le gustaban los revolucionarios porque constituian una amenaza para su burguesa existencia con su marido librero, el caso es que Olga jamas se dejo engatusar por ideas que, segun afirmaba, no sabia adonde conducian. De manera que, para Olga, Amelia era solo una chica tonta

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