a decir Pierre.

– Sabe, hacia mas de ocho anos que no pisaba tierra rusa y por lo que ahora se, Yagoda, Genrij Grigorievich Yagoda, ha sido mucho peor de lo que me habian contado.

– El camarada Yagoda, como jefe de la NKVD, gozo de la total confianza del camarada Stalin… -apenas se atrevio a replicar Pierre.

– Y no es de extranar que Yagoda llegara tan alto, recibiendo ordenes directas de Stalin y convirtiendose en su brazo ejecutor, pero al final ha terminado siendo victima de su propia medicina. El mismo no ha podido escapar del terror que habia creado. Esta detenido, y le aseguro que terminara confesando lo que Stalin desea.

– ?Que quiere decir?

– Que esta en prision sometido a los mismos interrogatorios que el personalmente llevaba a cabo con otros personajes molestos a Stalin y enemigos declarados de la revolucion. No sere yo quien lamente la suerte de Yagoda despues de los crimenes que ha cometido.

– Los criminales deben ser juzgados y aquellos que traicionan la revolucion lo son de la peor calana -replico Pierre.

– Vamos, Pierre, no se haga el ingenuo, usted sabe como yo que en la Union Sovietica se vienen sucediendo purgas contra todos aquellos a quienes Stalin declara contrarrevolucionarios: pero la cuestion es, ?quienes son los que estan traicionando a la revolucion? La respuesta, amigo mio, es que el mayor traidor es Stalin.

– Pero ?que esta diciendo?

– ?Le escandalizo? Stalin ha ido ordenando asesinar a muchos de sus cantaradas de la vieja guardia, aquellos que estuvieron en primera linea luchando por la revolucion. De repente, hombres intachables se han convertido en personajes molestos para Stalin, que no quiere que nadie le dispute el poder absoluto del que goza. Cualquier critica u opinion contraria a sus deseos es castigada con la muerte. Usted ha oido hablar de los procesos contra supuestos contrarrevolucionarios…

– Si, contra gente que ha traicionado la revolucion, que anora los viejos tiempos, burgueses que no se adaptan a la nueva situacion, a perder sus viejos privilegios.

– Le creo mas inteligente, Pierre, como para que se trague toda esa propaganda. Aunque debo decirle que al principio yo tambien lo veia asi, me resultaba imposible aceptar que ese mundo nuevo que ibamos a construir no era otra cosa que convertir a nuestra amada Rusia en una dictadura feroz, donde la vida tiene menos valor que en tiempos del zar.

– ?No diga eso!

– Primero supe de amigos que habian desaparecido, buenos bolcheviques a los que los agentes de la NKVD detenian de madrugada en sus casas acusandoles de contrarrevolucionarios. El camarada Yagoda desempeno con especial brillantez el cargo de comisario del pueblo para Asuntos Internos. Todo aquel del que Stalin queria deshacerse recibia la visita de los hombres de Yagoda.

– Muchos de los detenidos confesaron estar conspirando contra la Union Sovietica.

– No se que es lo que llegaria usted a confesar si durante dias enteros le torturaran hasta reducirlo a un guinapo.

– Pero ?que pretende usted con lo que esta diciendo? Yo jamas sere un traidor.

– Y yo tampoco, no, jamas traicionare mis ideales, todo aquello por lo que he luchado. Soy mucho mayor que usted, Pierre, tengo edad casi como para ser su padre, y fui un joven entregado a la causa cuando participe en la revolucion. Mate y arriesgue mi vida, porque creia que estabamos alumbrando un mundo mejor. Es Stalin quien ha traicionado todo aquello por lo que luchamos.

– ?Callese!

– Si quiere, me ire, pero deberia escucharme.

Pierre escuchaba con los punos cerrados, se sentia desgarrado. Habia admirado tanto a Igor Krisov…

– Las purgas se extienden a todos los estamentos, nadie esta libre de ser declarado sospechoso, ni siquiera los mejores oficiales del Ejercito Rojo tienen la cabeza segura. Nikolai Ivanovich Yezhov es igual de sanguinario que Yagoda, y terminara como el, porque Stalin no confia en nadie, ni siquiera en quienes asesinan en su nombre.

»Yezhov esta purgando a todos los que trabajaron con Yagoda. Le repito que no se fia de nadie. Y tanto yo como usted hemos trabajado para Yagoda.

– ?No! Yo trabajo para la NKVD, los nombres no importan, lo que vale es la idea, yo sirvo a la revolucion.

– Si, de eso se trataba, de servir a una idea superior, pero las cosas no son asi, Pierre, y estamos trabajando para psicopatas.

»?Sabe quien ha sido fusilado recientemente? El general Berzin, un militar brillante destinado en Espana como responsable del GRU. Se preguntara cual ha sido su delito y la respuesta es que ninguno, absolutamente ninguno. Muchos amigos suyos, camaradas, han sido fusilados, los que han tenido menos suerte han pasado primero por la Lubianka, otros son deportados a campos de castigo donde el gran Stalin pretende reeducarlos…

»Moscu es una ciudad donde impera el miedo, donde nadie se fia de nadie, donde se habla en voz baja, donde los amigos se traicionan para ganar una semana de vida. Los intelectuales se han convertido en sospechosos, ?sabe por que? Porque piensan, y se han creido que podian expresarse libremente, que para eso se hizo la revolucion. Los artistas tienen que seguir los dictados de Stalin; la creacion puede ser contrarrevolucionaria si no se atiene a sus criterios.

»?Sabe, amigo mio, que los homosexuales son considerados escoria, seres perversos de los que la sociedad se tiene que librar?

– ?Y eso es lo que le afecta a usted? -pregunto de forma brutal Pierre.

– Si, soy homosexual. No lo pregono pero tampoco lo oculto, no tengo por que. En el mundo nuevo que ibamos a construir nadie podria ser discriminado por su raza, por su condicion sexual, ni siquiera por sus creencias… Cuando luche en el diecisiete, nadie me pregunto lo que era, todos eramos camaradas que sonabamos con la misma idea. Ser homosexual no me impidio luchar, pasar hambre, sentir frio, matar y exponerme a morir; en realidad estoy vivo de milagro, una bala me atraveso el hombro, y guardo como recuerdo la herida cicatrizada de una bayoneta que me atraveso una pierna.

Igor Krisov encendio un cigarrillo sin pedir permiso para hacerlo. Tanto le daba lo que pudiera decirle Pierre, al que veia empequenecido, como si le estuvieran golpeando, o acaso como el nino que descubre de repente que no existen los Reyes Magos.

Sin darle tregua, Krisov continuo hablando.

– En Moscu se respira miedo, el que imponen hombres como Yagoda o ahora Yezhov, simples brazos ejecutores de las locuras de Stalin. La madre de usted es rusa, y por lo que se nunca ha simpatizado con la revolucion, pero seguramente aun tiene familiares y conocidos en la Union Sovietica. ?Le ha preguntado si continuan vivos?

– Para mi madre todos los revolucionarios estamos locos, ella era una pequeno-burguesa, senorita de compania de una aristocrata -respondio Pierre, con cierto tono de desprecio.

– De manera que prefiere no saber que ha sido de sus familiares en Rusia y da por bueno que lo que les haya sucedido se lo merecen… No me decepcione, le creia capaz de pensar por si mismo.

– Digame que quiere.

– Ya le he dicho que estuve con Yezhov y me trato con desprecio, con asco. ?Sabe por que apodo se le conoce? El Enano, si, Yezhov es un enano, pero eso no seria ningun problema si fuera otra clase de hombre. Me pidio que le diera la lista de todos mis agentes, de quienes llevan tantos anos colaborando conmigo para la NKVD. Queria saber nombres, direcciones, coberturas, quienes son sus familiares y amigos… En fin, todo, absolutamente todo. Y me reprocho que mis informes no hubieran sido mas prolijos sobre la personalidad de mis agentes, que tendria que haber sido menos conciso a la hora de explicar quienes son nuestros colaboradores. En definitiva me exigia conocer hasta el mas minimo detalle de todos aquellos que a lo largo de estos anos han colaborado incluso como agentes «ciegos» con la NKVD. Usted sabe que he controlado a un grupo de agentes directos, como usted, pero tambien a colaboradores ocasionales, personas que nunca habrian aceptado convertirse en agentes pero si ayudar ocasionalmente a la causa de la revolucion. Sobre estos ultimos y sobre los agentes «ciegos» Moscu aun no tiene informacion precisa, y era esa informacion la que Yezhov me reclamaba. Preguntese por que. Este me anuncio que habia pensado en un nuevo destino para mi, en Moscu. Pude leer en su mirada, en sus gestos, en la sonrisa cruel que apenas disimulaba, que yo era para el pasado, y que en cuanto tuviera lo que deseaba me enviaria a una celda de la Lubianka donde me torturarian hasta confesar lo que ellos quisieran.

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