– En cuanto pueda.

Amelia entro con una bandeja con una tetera y tres tazas ademas de tarta de manzana que habia comprado en El Gato Negro, una tienda propiedad de un espanol en la que uno podia encontrar de todo.

Por mas que Natalia intento animar la charla, ni Amelia ni Pierre parecian dispuestos a ayudarla. Se notaba la tension entre ellos y como evitaban dirigirse el uno al otro. Natalia decidio que era mejor dejarles solos. Pero antes de marcharse, mientras Amelia iba a por su abrigo, le indico a Pierre por lo bajo que era urgente que se vieran. El asintio sin decir palabra.

Cuando Natalia se marcho, Amelia entro en el salon y se sento frente a la mesa donde estaba Pierre.

– He tomado una decision, y creo que cuanto antes te la diga sera mejor para los dos. Nuestros amigos llaman y quieren saber por que no aceptamos sus invitaciones y, ya ves, hasta Natalia se ha presentado en casa preocupada.

– Natalia es un poco entrometida -respondio Pierre.

– No, no lo es, tiene razon, siempre estaba con nosotros, de manera que no entiende lo que pasa. Bueno, si no te importa, creo que ha llegado el momento de que hablemos.

Pierre cerro el libro de contabilidad en el que estaba trabajando y se dispuso a escuchar a Amelia. Por nada del mundo queria contrariarla. Durante aquellos dias se decia a si mismo que sin ella estaria perdido.

– Voy a regresar a Espana. Mi pais esta en guerra, una terrible guerra civil, y yo no quiero seguir viviendo de espaldas a lo que alli sucede. No he sabido nada de mi familia desde que llegamos y no soporto la idea de que les haya sucedido algo. Se que nunca perdonaran mi comportamiento caprichoso y egoista, pero aunque decidieran no hablarme nunca mas, yo me conformare con estar cerca. Dudo que mi marido me permita ver a mi hijo, pero yo acudire a verle aunque sea desde lejos: necesito verle crecer, correr, reir, llorar… y quiza algun dia pueda acercarme a el y pedirle perdon…

– No puedes marcharte -musito Pierre con el rostro crispado.

– Si lo que te preocupa es lo que se, puedes estar tranquilo, jamas le dire a nadie que eres un espia sovietico. Guardare el secreto. No pretendo perjudicarte, solo quiero regresar a casa.

– No puedo permitir que te marches…

– ?Y que haras? ?Vas a ir a denunciarme a la embajada sovietica? Yo no soy una agente.

– Lo siento, Amelia, pero lo has sido sin saberlo, eres lo que llamamos un agente «ciego», alguien que trabaja para nosotros sin tener conocimiento de ello. Te traje aqui como coartada para instalarme sin que nadie sospechara de mi. Era mas facil que se abrieran las puertas a una pareja que dejaba atras a sus familias porque se habian enamorado. Moscu aprobo mi plan y, de hecho, ha sido un exito. Gracias a tu amiga Carla Alessandrini, y a los contactos que nos brindo, hemos podido conocer gente muy util para nuestra causa. Y… bueno, mi mision era montar una red de agentes, eso lleva su tiempo, pero gracias a ti, lo he conseguido en pocos meses. Ya oiste a Igor Krisov, en Moscu valoraban mis informes, gracias a lo que me cuentan mis agentes.

– ?Eres un miserable! -estallo Amelia.

– Lo soy, lo siento. Lo unico que te puedo decir es que te quiero, y mas alla de servirme de ti, lo importante es lo que significas para mi. Te quiero, Amelia, mucho mas de lo que yo mismo sospechaba. No te puedes ir, estamos unidos por una causa, eres parte del plan de Moscu en Buenos Aires. No te dejaran marchar asi como asi.

– Ni siquiera Moscu lograra evitar que me vaya, salvo que decidan asesinarme -respondio Amelia poniendose en pie.

8

Amelia estaba firmemente decidida a abandonar a Pierre, pese a que no tenia dinero propio y dependia en todo de el. Esa circunstancia le sirvio para darse cuenta de la importancia de disponer de sus propios medios a fin de poder organizarse su propia vida. Ella habia pasado de la tutela familiar a la de su marido, y de la de este a la de Pierre. Nunca habia carecido de nada pero tampoco habia tenido nada especificamente suyo, y entendio que para seguir el consejo de Krisov de hacerse con las riendas de su propia vida no tenia mas remedio que trabajar. Pierre no le daria dinero para comprar un pasaje de regreso a Europa, y ella no se sentia capaz de pedir dinero prestado, de manera que decidio trabajar.

Al dia siguiente de la discusion Amelia se presento en la galeria de Gloria Hertz.

– Necesito trabajar. ?Puedes ayudarme?

– ?Que sucede? ?La libreria no va bien?

– Todo lo contrario, marcha estupendamente, mejor de lo que Pierre habia previsto, pero no se trata de la libreria, sino de mi, quiero ser independiente y disponer de mi propio dinero.

No le costo mucho a Gloria darse cuenta de que aquella peticion era fruto de una crisis entre Amelia y Pierre.

– ?Te has peleado con Pierre? -quiso saber Gloria.

– Quiero separarme de el y regresar a Espana, y para eso necesito trabajar- respondio con sencillez.

– Perdona que me entrometa, pero ?no sera una pelea pasajera? Despues de todo lo que habeis pasado por estar juntos…

– Quiero regresar a mi pais. No puedo quitarme de la cabeza la guerra, como estara mi hijo, que sera de mi familia.

– ?Has dejado de querer a Pierre?

– Puede ser… En realidad, si miro hacia atras me sorprende haber tomado la decision de fugarme con el, incluso de haberle querido. Pero no puedo lamentarme por lo que hice en el pasado porque no tengo poder para cambiarlo, pero si para ser duena de mi futuro.

A Gloria le impresiono escuchar a Amelia hablar de aquella manera; de pronto le parecio una mujer madura y no la chiquilla dulce y amable cuya compania todos buscaban.

– ?Que dice Pierre? -insistio Gloria.

– No quiere que me vaya, pero es una decision que no depende de su voluntad sino de la mia. La decision esta tomada, pero necesito dinero para regresar.

– El… Bueno… ?El no te quiere ayudar?

– Pierre no facilitara mi regreso, de manera que dependo de mi misma. Necesito un trabajo. ?Puedes ayudarme a encontrar uno?

– No es facil… pero quiza nosotros podamos prestarte el dinero.

– No, eso no. No quiero contraer ninguna deuda. Prefiero trabajar.

– Pero ?que podrias hacer?

– Lo que sea, me da igual, solo quiero ganar el dinero suficiente para comprar un pasaje.

– Hablare con Martin, puede que se le ocurra algo… Pero… ?estas segura? Todas las parejas nos peleamos, incluso yo a veces he tenido ganas de separarme, pero al final lo que cuenta es el amor, si hay amor en una pareja, todo lo demas no tiene importancia.

– Tu lo has dicho, tiene que haber amor, y yo ya no lo siento para seguir con Pierre. Quiero regresar a Espana - insistio Amelia.

El resto de la manana lo paso caminando por la ciudad en busca de algun aviso que pudiera ser una oferta de trabajo. Cuando ya regresaba a su casa, vio un cartel en la puerta de una pasteleria:

SE NECESITA DEPENDIENTE, rezaba.

Amelia no se lo penso dos veces y entro. La pasteleria era pequena, decorada con sencillez y buen gusto, y sus propietarios eran un matrimonio ya entrado en anos. Ambos eran espanoles. Habian emigrado desde una aldea de Lugo a finales del siglo XIX y trabajado mucho hasta conseguir aquella pequena tienda, de la que se sentian orgullosos porque era el fruto de sus esfuerzos y desvelos. No tenian hijos, y, aunque al principio dona Sagrario se lamentaba, al final habia aceptado resignadamente lo que ella decia que eran los designios del Senor. En cuanto a don Jose, si los echaba en falta, aunque nunca se lo dijo a su mujer.

Don Jose estaba enfermo, habia sufrido dos ataques al corazon, y el ultimo le habia afectado tambien al cerebro dejandole paralizado el lado izquierdo del cuerpo. A dona Sagrario le faltaban horas para atender a su marido y el negocio que les daba de comer, y por eso habia decidido emplear a alguien para que se encargara de la

Вы читаете Dime quien soy
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату