enemigos.

Amelia no dijo nada, pero no estaba segura de que Anushka tuviera razon.

Esa noche, cuando todo dormia, Amelia se acerco a Pierre. Ambos compartian un colchon sobre el suelo.

– Tenemos que irnos de aqui -le susurro al oido-?De casa de mis tios?

– De la Union Sovietica. Corremos peligro.

– Es imposible, no me dejaran irme ni a ti tampoco.

– Pensaremos algo, pero debemos irnos. Siento que me ahogo. Tengo miedo.

Pierre le apreto la mano, su miedo era aun mayor.

Tia Irina comenzo a dar clases de ruso a Amelia. Les habia sorprendido comprobar que la joven espanola tenia unos conocimientos amplios del idioma.

– En realidad no tengo mucho que ensenarte, te defiendes muy bien -le dijo tia Irina.

– Pierre ha sido un buen maestro -respondio la joven.

Ella demostro ser una buena alumna dado que tenia una facilidad notable para los idiomas, y ademas las clases le ayudaban a sobrellevar la situacion.

La tia de Pierre resulto ser una mujer agradable, que velaba por los suyos y se dedicaba a las labores de la casa desde que seis meses antes habia sobrevivido a una delicada operacion de corazon.

A principios de marzo, el tio Giorgi anuncio a Amelia que tenia un trabajo para ella.

– En el ministerio tenemos un departamento al que llegan periodicos y revistas de todo el mundo en los que se habla de la Union Sovietica. Alli se leen esos articulos y los clasifican, y los que merecen la pena de ser traducidos para que los lea el ministro Molotov se traducen al ruso.

– Pero yo no domino el ruso -se excuso Amelia.

– No se trata de que traduzcas nada, simplemente de que leas la prensa espanola, alemana y francesa, y si hay algo que merece la pena, se lo pases al jefe del departamento y este lo mandara traducir, aunque creo que tu tambien podrias hacerlo. Es un trabajo como otro cualquiera; no puedes quedarte en casa, no estaria bien.

– Pero soy extranjera…

– Si, espanola, y miembro del Partido Comunista Frances. Una revolucionaria internacional -respondio con ironia el tio Giorgi.

Amelia no se atrevio a negarse y Pierre, por su parte, la animo a que aceptara el trabajo.

– Es mejor que trabajes, aqui si no haces algo te consideran sospechoso: podrian acusarte de contrarrevolucionaria.

De manera que Amelia comenzo a ir al Ministerio de Exteriores todas las mananas al mismo tiempo que el tio Giorgi, y no regresaba al apartamento hasta media tarde. Al principio lo paso mal a pesar de que se defendia con el idioma, pues los companeros de trabajo la miraban con desconfianza. El jefe del departamento le explico que no podia hablar del contenido de los articulos publicados en la prensa extranjera con nadie, y si habia alguno critico con la Union Sovietica se lo debia entregar a el personalmente.

El 13 de marzo, el tio Giorgi llego a casa presa de una gran agitacion.

– ?Hitler ha anexionado Austria a Alemania! -anuncio.

– Lo se, papa -respondio Mijail-, ese hombre es un peligro al que alguien tendra que pararle los pies.

– ?Y seremos nosotros quienes lo hagamos? -quiso saber Anushka.

– Puede -afirmo el tio Giorgi-, aunque por ahora nuestra politica es observar sin intervenir.

Aquella noche, Pierre le comento en susurros a Amelia que habia podido hablar con Ivan Vasiliev.

– Ha sido a la salida de la oficina, se ha hecho el encontradizo conmigo y hemos andado un trecho juntos.

– ?Por que no lo has comentado durante la cena?

– Porque no me fio de Mijail. Es mi primo y a pesar de eso no me fio, es un fanatico, y Anushka no es mucho mejor que el. Son miembros del partido que cuentan con la confianza de sus jefes.

– ?Y que te ha dicho Ivan Vasiliev?

– Me ha aconsejado prudencia. Al parecer en estos momentos me estan observando y quieren ponerme a prueba porque no se fian de mi, ya que fui uno de los agentes del camarada Igor Krisov. Vasiliev cree que me tendran un par de meses en el departamento y luego decidiran que hacer conmigo, el dice que lo mejor que me puede pasar es que se olviden de mi.

– ?Y cuando piensa que te dejaran regresar a Buenos Aires?

Pierre se quedo en silencio y agarro con fuerza la mano de Amelia antes de responder.

– No lo sabe, dice que puede que nunca.

– ?Pero tus padres pueden reclamarte!

– Saben que tengo familia aqui: la tia Irina, el tio Giorgi… Si mis padres protestaran podrian tomar represalias contra mis tios, de manera que cuentan con que no lo haran.

– Pierre, eres ciudadano frances, vayamos a la embajada de Francia.

– No nos dejarian ni acercarnos; segun Vasiliev, me siguen.

– Pero tu no haces nada malo… ?Que mas te ha dicho Vasiliev?

– Que puede que me interroguen y que debo estar preparado para ello; hay quien no supera un interrogatorio.

– No, Pierre, no te pueden hacer nada, no pueden torturar a un ciudadano frances. En cuanto a mi… soy espanola. No pueden retenernos contra nuestra voluntad. Quiero que nos vayamos. Has venido tal y como te pidieron, si hubieras hecho algo contrario a la Union Sovietica no estariamos aqui, de manera que no tienen por que desconfiar. Son ellos los que te han enganado diciendo que querian que participaras en ese congreso de intelectuales que se va a celebrar en junio.

– Calla, habla mas bajo o nos escucharan Mijail y Anushka -le pidio Pierre.

– No debes tenerles miedo.

– Pues se lo tengo y tu tambien deberias tenerselo. No creas que Anushka es tu amiga, solo intenta sonsacarte.

Ivan Vasiliev tenia razon. Una tarde, cuando Pierre se disponia a salir de la oficina para regresar a casa, dos hombres se le acercaron.

– Acompanenos, camarada -le ordeno uno de los hombres.

– ?Adonde? -pregunto Pierre, temblando.

– Las preguntas las hacemos nosotros, usted solo obedezca.

Tres dias y tres noches paso Pierre en los calabozos de la Lubianka sin que nadie le dijera por que estaba alli. Luego, al cuarto dia dos hombres le subieron a una sala de interrogatorios donde le esperaba un hombre de pequena estatura, pero de complexion fuerte, con el cabello ralo y una mirada helada.

El hombre le indico una silla para que se sentara, y sin mirarle se entretuvo leyendo unos papeles que tenia sobre la mesa. A Pierre esos minutos se le hicieron eternos.

– Camarada Comte, tiene la posibilidad de hacer las cosas faciles o dificiles.

– Yo… yo no se que esta pasando.

– ?Ah, no? Pues deberia saberlo. Usted trabajo para un traidor.

– Yo… yo… yo ignoraba que el camarada Krisov era un traidor.

– ?Lo desconocia? Es extrano, puesto que el le consideraba uno de sus mejores agentes; usted era un hombre de su maxima confianza.

– Si, bueno, yo hacia cuanto me pedia Krisov, era mi controlador, nada mas. Nunca fuimos amigos.

– ?Y nunca le dijo que pensaba desertar?

– ?En absoluto! Ya le digo que no eramos amigos; ademas cuando el deserto yo ya no trabajaba a sus ordenes, estaba en Buenos Aires.

– Si, me consta, y tambien que el camarada Krisov fue a verle alli. Curioso, ?no?

– Informe a mi controlador de Buenos Aires de la visita de Krisov y de cuanto me habia dicho.

– Lo se, lo se. Una manera de cubrirse por si alguien le habia visto junto a Krisov. Bien pudieron preparar lo que usted debia decir a su controlador.

– ?Desde luego que no! Krisov se presento de improviso y tuvimos una discusion, incluso le llame traidor.

– Queremos saber donde se encuentra el camarada Krisov.

– No lo se, no me lo dijo.

– ?Y pretende que le crea? Veamos, un viejo agente como Krisov se escapa y se toma la molestia de viajar

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