Anushka se habia plantado delante de el y le sonreia amigablemente. Penso que aquella belleza rubia parecia mas una princesa de cuento que una funcionaria del Partido Comunista.

– Quiero ver a Pierre -respondio el, comprobando como a ella se le helaba la sonrisa y quedaba desconcertada.

– ?A Pierre? Bueno, eso no va a ser posible, esta de viaje. ?No se lo ha dicho Amelia?

– No, Amelia nos dijo que estaba aqui. Comprendera que nos parece muy raro que nuestro amigo no se haya acercado a vernos. A este congreso asisten mas de veinte o treinta personas que lo conocen.

– ?Ah! ?Y no pueden entender que por muy amigo de ustedes que sea el tiene su trabajo? Desafortunadamente ha tenido que salir de viaje. Si regresa antes de que termine el congreso, sin duda querra verles.

– Pero Amelia…

– Ha debido de confundirse. Pierre lleva unos dias fuera de casa por motivos de trabajo.

– Sabe, no se por que, pero no la creo…

– ?Como dice?

– Que no la creo, camarada Nikolaievna Kornilova, ni yo, ni los amigos de Pierre que estamos aqui.

– Me esta ofendiendo, nos esta insultando…

– ?Ah, si? ?Por que?

– Pone en duda mi palabra.

– Me temo que si no vemos a Pierre van a resultar inutiles sus esfuerzos para que nos dediquemos a loar los logros de la revolucion…

Anushka dio media vuelta, llena de ira. Estaba decidida a que Amelia pagara caro el no haber dicho lo que se le habia ordenado respecto a Pierre.

Busco a Amelia y cuando la encontro se la llevo aparte.

– ?Que pretendes? -grito Anushka.

– ?Yo? ?A que te refieres?

– Te ordene que dijeras que Pierre habia tenido que salir de viaje.

– Y te deje claro que no pensaba hacerlo. No, Anushka, no voy a mentir, no es que me importe demasiado hacerlo, es que si miento en esto sere yo quien este alargando la situacion de Pierre.

– No tengo poder para sacarle de la Lubianka.

Amelia se encogio de hombros y la miro desafiante.

– Podras hacer algo. Solo pretendo salvarle la vida e irme de aqui.

– ?Con Pierre? ?Estas loca! Nunca le dejaran marcharse. En cuanto a ti… Podras irte, creo que eso si seria posible arreglarlo.

– No hay trato, Anushka, no estoy pidiendo mi libertad por la de Pierre, quiero la de los dos. ?Sabes que sucedera si sus amigos no lo ven? Imagina los titulares de los periodicos: «Conocido intelectual frances desaparece en Moscu». Y Paris, Londres y Nueva York nada tienen que ver con Moscu, alli existe la libertad de prensa. No os va a gustar lo que se va a contar de este congreso, te lo aseguro.

Al dia siguiente, a la secretaria del ministro de Exteriores Maxim Litvinov le llego un escrito firmado por una veintena de los intelectuales invitados al congreso solicitando ver de inmediato a Pierre Comte. El escrito no dejaba lugar a dudas: sabian que el librero parisino estaba en Moscu, y ante las reiteradas peticiones para reunirse con el, recibian todo tipo de evasivas que les hacian sospechar que algo raro sucedia, por lo que solicitaban al ministro una explicacion coherente, ademas de poder encontrarse con monsieur Comte.

Albert James se habia empleado a fondo pidiendo que firmaran aquella carta algunos de sus amigos. Hablo con Jean Deuville y este tacho a Amelia de loca encantadora, negandose a considerar la posibilidad de que Pierre estuviese detenido y mucho menos que lo hubieran declarado «enemigo del pueblo». Fue tal la insistencia de James y, sobre todo, la velada amenaza de que estaba dispuesto a publicar en los periodicos norteamericanos la «extrana desaparicion de Pierre Comte», lo que logro convencer a Jean Deuville para que firmara aquella carta y le ayudara a convencer a otros escepticos.

– Espero que sepas lo que estas haciendo, Albert, lo que te ha dicho Amelia parece muy raro… Ojala no estemos siendo utilizados en ninguna maniobra de desprestigio de la Union Sovietica. Sabes que soy comunista y tengo responsabilidades en Paris.

– Lo se, Jean, pero tambien se que pese a tu fe sin fisuras aun conservas cierta autonomia de pensamiento. Si fuera una trampa, yo asumo toda la responsabilidad.

– Mis camaradas nunca me perdonarian que, aunque fuera involuntariamente, sirviera a los intereses de los fascistas.

Al congreso asistian casi doscientos invitados, y fue un exito conseguir que veinte firmaran el escrito.

Los responsables del congreso se vieron obligados a buscar una solucion y Anushka fue la encargada de llevarla a la practica.

El torturador entro en la celda y Pierre se desperto e intento encogerse, al tiempo que rompia a llorar temiendo una mas de aquellas interminables sesiones en las que ansiaba morir. Le acababan de llevar a la celda y se habia quedado profundamente dormido despues de haber estado cuarenta y ocho horas sentado en una silla, atado de pies y manos; distintos torturadores se habian ido turnando a lo largo de las horas sometiendole a todo tipo de crueldades mientras le preguntaban por el camarada Krisov.

Sintio que el torturador le levantaba del suelo y dandole patadas le obligaba a caminar.

No queria andar, no podia, solo deseaba morir y empezo a suplicar que le mataran. Pero le condujeron a la enfermeria donde una recia mujer vestida de blanco le puso una inyeccion que le sumio en un sueno profundo.

Cuando se desperto, creyo ver el rostro borroso de un hombre observandole.

– ?Se encuentra mejor? -le pregunto.

Pierre no acertaba a hablar, ni siquiera a mover la cabeza. Creia estar en un sueno, tenia que serlo porque nadie le golpeaba.

– Ahora le ayudare a levantarse, tiene que darse una buena ducha. Luego le arreglaran el cabello y le daran ropa limpia.

– ?Donde estoy? -pregunto con un hilo de voz.

– En el hospital. Soy el medico encargado de cuidarle. No se preocupe, se recuperara.

– ?En el hospital?

– Si, hombre, en el hospital. Tuvo usted un accidente, perdio la memoria, pero afortunadamente se esta recuperando. Su familia vendra a visitarle muy pronto, en cuanto le vea mejor.

– ?Mi familia?

Pierre penso en su madre, en las manos suaves de Olga cuando, de pequeno, le acariciaba la frente antes de darle el beso de buenas noches. Su madre abrazandole, sonriendole, apretandole la mano al cruzar cualquier calle. ?Estaria alli su madre?

Por la tarde se encontraba mas despejado, aunque no sentia algunas partes del cuerpo. El doctor le explico que a causa del «accidente», tenia un brazo inutilizado que nunca mas podria mover. Habia perdido varios dedos. En cuanto al ojo derecho, desgraciadamente tambien lo habia perdido. Y Pierre recordo la noche en la que uno de aquellos hombres le clavo un destornillador en el ojo y el se desmayo de dolor. ?De que accidente le hablaba el doctor? Pero no pregunto, no dijo nada, se sentia exhausto y feliz entre aquellas sabanas limpias, que olian a desinfectante.

En cuanto a los testiculos, le advirtio el doctor, el golpe del accidente habia sido tan fuerte que los habia perdido. Pierre volvio a ver a su torturador con aquellas tenazas cogiendo primero un testiculo y aplastandolo, y luego el otro. Pero el doctor le decia que los habia perdido a causa del «accidente», y asintio confortado por las palabras del hombre vestido de blanco.

Habian pasado seis dias desde que Amelia se habia enfrentado a Anushka. Cuando se encontraban en casa, apenas se hablaban. Mijail tampoco le ocultaba su creciente hostilidad, incluso le habia escuchado discutir con su madre, pidiendole que echara a Amelia, pero la tia Irina se habia enfrentado a el diciendole que ella se quedaria en la casa hasta que hubiera aparecido Pierre.

Una noche Mijail y Anushka llegaron a casa poco despues de Amelia. Se habian visto durante el dia en el

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