represivos, inmediatamente se convierte en un blanco contra el que cualquiera puede disparar, cualquiera, sea quien sea. No hay nadie que en su sano juicio no pudiera dartela con queso. La posibilidad de que te maten, o te traicionen, a veces parece ser la razon ultima de todo esto. En cuanto a lo que yo sepa acerca de ti, Lyle, yo diria lisa y llanamente que eres el sucesor de George Sedbauer. Eso lo tengo claro. Una diferencia: George nunca supo para quien trabajaba. George creia que estabamos involucrados en… comillas, espionaje industrial, y cierro comillas, del mas alto nivel. Le hicimos creer que representabamos los intereses de la banca internacional y de las navieras. Copio toda suerte de documentos secretos de los archivos de su empresa, de las cajas de seguridad, y nos conto punto por punto todo lo que sabia acerca de la Bolsa. El creia que Vilar era el enlace de un cartel secreto de banqueros. Nunca se le ocurrio, hasta el final, literalmente hasta el ultimo instante, diria yo, que Vilar lo que queria era hacer volar la Bolsa por los aires.
– Bum.
– Vilar, para mi gusto, era demasiado aficionadillo a las bombas. Pero es lo que hay. George, entretanto, estaba desgastando la Xerox a marchas forzadas.
– Sin saberlo.
– Me caia bien George. Nos llevabamos bien. Era un tipo interesante. Pasabamos bastante tiempo juntos.
– ?Que hiciste con todo el material que te copio?
– No servia para nada.
– Un monton de papel mojado.
– Tu mira bien todo esto -dijo Kinnear-. Escudos antidisturbios, gases lacrimogenos, todo el material para reprimir manifestaciones propio de los anos sesenta. Son artefactos. Recuerdos del pasado. Aparte de los explosivos, no creo que todo esto aun funcione como debiera. Y por los explosivos tampoco podria poner la mano en el fuego. A lo mejor, todos esos productos quimicos tienen una vida eficaz que caduco hace unos diez minutos. Pero miralo, miralo bien. Es evidente que es producto de un robo de un arsenal de la Guardia Na cional, en plena noche, una primavera. Pura nostalgia, Lyle. No obstante, queria que lo vieses. Se me habia ocurrido que una coleccion de armas tal vez tuviera un contenido emocional complejo para una persona de tu posicion. A fin de cuentas, sigue siendo un arsenal. Es de justicia que sepas cual es la naturaleza del juego que nos traemos entre manos.
Apoyo una de las dianas silueteadas contra la pared. Saco un panuelo y limpio el polvo de una caja de leche vuelta del reves, para sentarse en ella frente a la diana. Apoyo el dedo varias veces sobre la capa de polvo que cubria la cara de la diana. Puro entretenimiento, penso Lyle. Un poco de espectaculo.
– Se trata de la incertidumbre de las fuentes y los objetivos -dijo Kinnear-. Esta donde los busques, ?no? Laberintos, dices, y tienes toda la razon. Tecnologia intrincada. En el pasado, el gran problema que hemos tenido como nacion es que nunca concedimos a nuestro gobierno la debida credibilidad, nunca reconocimos que fuera una fuerza tan total y absolutamente liante, como en efecto es. Era muchisimo mayor el mal de lo que jamas imaginamos. Mucho mayor, mas perverso, mucho mas interesante. Asesinatos, chantajes, torturas, intrigas de una inverosimilitud inmensa. Infinidad de circunvoluciones y relaciones ocultas. Un surtido de episodios sexuales. Terrible, terriblemente interesante todo ello, sin desperdicio. Camaras, microfonos, etcetera. Creiamos que ellos bombardeaban poblados, mataban a ninos en aras de la tecnologia, para que saliera a relucir, y tambien en nombre de ciertas abstracciones. No les dimos ninguna credibilidad por todo lo demas. Tras cada hecho visible y desnudo nos encontramos sucesivas capas de ambiguedad. Es algo completamente ajeno al espiritu del liberalismo. Es una maravilla que lo toleren todo. Esta bruma de conspiraciones y de interpretaciones multiples. Hasta ahi la gran vision del gobierno federal, tan instructiva.
Se aparto de la diana para darle la cara a Lyle, que se encontraba al otro lado de la mesa.
– ?Que sucedio en realidad? -dijo Kinnear-. ?Quien encargo pinchar los telefonos? ?Por que estaban hechos trizas los periodicos, que se decia en ellos? ?Por que difiere un informe de la autopsia de otro de la misma autopsia? ?Fue una bala, fueron mas? ?Quien borro las cintas? ?Fue la muerte de fulano mero accidente, o fue un asesinato? ?Como se implico el crimen organizado? Mejor dicho, ?quien les dio vela en el entierro? ?'Hasta que punto estan las grandes corporaciones implicadas en tal o cual misterio, en tal o cual crimen, en estos asesinatos, en los programas de tortura sistematica? ?Quien dio la orden de iniciar un programa de vigilancia en masa? ?Por que desaparecen los testigos de la faz de la tierra? ?Donde estan los archivos? ?Donde estan los fragmentos del proyectil que faltan? ?Trabajaba ese sospechoso para los servicios de inteligencia, si o no? ?Por que no casan ni de lejos las versiones de cuatro testigos oculares? ?Que sucedio, Lyle, aquel dia en el parque?
– Creia que tarde o temprano iba a poder hacerte esa misma pregunta.
– Yo no estuve presente -dijo J.-. Tu si. Yo ni siquiera sabia que estaba previsto que sucediera lo que sucedio. Lo hicieron por su cuenta y riesgo. Una intervencion de los dos hermanitos.
– Asi que quieres saber que sucedio.
– ?Que sucedio, Lyle? ?Cuantos disparos se hicieron? ?Fue una sola persona o fueron varias? ?Llegaste a ver el arma? ?Que pinta tenia el sospechoso, o los sospechosos?
Kinnear marco en ese punto una pausa, haciendo acopio de energia forense para el chiste que se avecinaba.
– Cuando el gobierno se torna demasiado interesante, es que el final esta a la vista. Su caida no esta contenida en sus transgresiones, como es obvio, sino en los despojos que fluyen desde esas playas, que en un momento determinado son siniestros, son perfidos, y al momento siguiente son irrisorios, o poco menos. Los gobiernos no deben llegar a ser tan interesantes. Es algo que desequilibra al cuerpo politico del Estado. Casi me dan ganas de decir que dieron muestras de una imaginacion excesiva. Pero no es el caso, ?verdad que no?
– Puras fantasias.
– Tenian demasiadas fantasias. De acuerdo. Pero es que eran nuestras fantasias, ?no te parece? En definitiva lo eran. En toda su variedad. Nuestros lideres sencillamente las agotaron. Nuestros representantes electos. Es justo, pues, y nada mas que justo, adecuado, y fuimos un hatajo de cegatos, tanto que no nos dimos cuenta, ni siquiera nos lo olimos. Nos habria bastado con conocer a fondo nuestros propios suenos.
– Tendrias que hacer una gira por todo el pais para dar esta conferencia -dijo Lyle-. Eso lo pagan bien.
– Me percato de que lo estas disfrutando. Esto es algo que te hace falta, ?no es cierto? Una sensacion de estructura precisa. Una base logica para toda exposicion ulterior.
Lyle oyo pasos exactamente encima de el. Se cerro una puerta, que provoco ligeras vibraciones. Empuno lo que a primera vista le parecio un M-16. Pesaba mas de lo que supuso. Lo sostuvo a la altura de la barriga, sopesandolo con ambas manos. A traves de un ventanuco en lo alto de la pared atino a ver el enrejado que remataba el porche de atras. El arma le hacia sentirse incomodo. El mero tacto de la misma entranaba la severidad de sus fines. «Ar- r-r-rma», penso. No puso en duda su autoridad. Hasta la mas diminuta de sus hendiduras espirales era con toda claridad un artilugio ideado
Despues paso un rato sentado en la parte de atras con Marina. No sabia quien era quien en realidad, pero tampoco le parecia extrano estar en donde estaba. Podria haberse adormilado en la silla con facilidad, la mano extendida sobre la hierba. Marina leia un periodico. Lo zarandeaba de continuo para que e! viento no se lo desmadejase.
– Me gustaria preguntar, si es que puedo.
– ?El que?
– ?Exactamente por que escogiste la Bolsa para dar el golpe? ?O es demasiado evidente?
– Fue por George.
– El te facilito el acceso.
– Reciben amenazas. Estan al tanto. Hay vigilantes a cada paso. Pero matar a alguien en el parque… Nos vino dado. Sabiamos que algo ibamos a hacer. Rafael queria trastocar ese sistema, la idea del dinero mundial. Ese es el sistema que, segun creemos, encierra su poder secreto. Es algo que flota sobre el parque. Corrientes de vida invisible. Ese es el centro de su existencia. El sistema electronico. Las olas, las cargas de uno u otro signo. Los numeros verdes en la pantalla. Eso es lo que mi hermano llama su manera de continuar, de seguir a pesar de la carne podrida, su prueba mas intima de la inmortalidad. No es por el grueso de ese dinero, tantisimo dinero, una montonera de dinero. Es el sistema en si, la corriente. Asi es Rafael. El bombardeo visto por un doctor en filosofia. «Los financieros son individuos espiritualmente mas avanzados que los monjes de una isla.» Rafael. Ese era su secreto, el que deseabamos destruir: ese poder invisible. Esta todo en el sistema, bip-bip-bip-bip, el fluir de la
