hombre o mujer o pajaro, aportara nombres y sitios. Las cosas cambian, puede que sea por los avances en las comunicaciones, no lo se, pero a dia de hoy no hay mas que una sola red terrorista y un solo aparato policial. Lo malo es que a veces se solapan.

Kinnear se acerco hasta los peldanos y adelanto las manos hacia la cara de Lyle, enmarcandola. Recito un numero de telefono, diciendolo con exagerada claridad. Pidio a Lyie que lo memorizase y le instruyo que solo lo marcase cuando el, J., se lo indicara especificamente. Volvio entonces a la silla y dio rienda suelta a sus aprensiones con una sonrisa pastuena. Era vulnerable, y lo era de esa manera especial, propia de los hombres que aun habitan la estructura fisica y hacen gran despliegue de todas las peculiaridades propias de cuando tenian veintitantos anos, una edad de relativa inocencia. J. no tenia mayores dificultades en mantenerse esbelto, o ligero de pies, y esos seguian siendo aun signos, sin embargo, de una calidez ansiosa y candida que asomaba a sus ojos. Su sinceridad era no obstante cruel, indicio de alguna deficiencia esencial en el hombre en si, de su incapacidad de entender el engano, quizas, o cualquier cosa que no fuese el engano.

– Alguien como Vilar -dijo Lyle- seria un ejemplo, entiendo yo, de una de las redes.

Esa era la tarde en que supuestamente debia presentarse en el juzgado de guardia para conocer a un amigo o socio o contacto de Kinnear. Le parecio que no seria muy «profesional» comentarlo, a menos que J. lo hiciera.

– Vilar… Buen ejemplo. Un hombre, segun se cuenta, que esta en busca y captura en x paises. Vinculado, segun afirman, con grupos separatistas de uno, con exilados en otro, con nacionalistas, guerrilleros, extremistas, izquierdistas, escuadrones de la muerte, dondequiera que esten. Espero que por su propio bien no tenga doble celula. Eso si, es un pelin picajoso y muy excitable.

– ?Y que me dices de alguien como George? Te lo pregunto como si fuera yo un George. ?Como se implico George exactamente?

– A ver. George se implico como sigue. Utilizabamos a Rosemary como correo. Entonces era azafata, volaba de Nueva York a San Francisco y de Nueva York a Munich, me parece. Es mas seguro y es obviamente mas barato emplear a la tripulacion, en vez de contar con pasajeros regulares. Fuera como fuese, ella y George Sedbauer se conocieron en alguna parte, y el poco a poco fue formando parte mas o menos de las cosas. Yo no diria que ella llegara a reclutarlo. No fue algo que obedeciera a un cuidadoso diagrama. El le dijo que estaba endeudado. Ella lo trajo a nosotros. Le prometimos dinero, que nunca le llegamos a facilitar y que el solo reclamo con la boca chica, sin demasiada conviccion. Supongo que disfruto con todas aquellas fotocopias que hizo.

– Pero puso la frontera en lo de las bombas.

– A George lo llaman por megafonia -dijo Kinnear-. Se acerca al mostrador y ve a Vilar. Es un dia bastante tranquilo, sin ajetreo, de modo que George toma una chapa de identificacion de visitante, que Vilar se cuelga del bolsillo de la chaqueta, y pasan por delante de los guardias de seguridad para llegar al parque, a la Bolsa en si. Traban conversacion. George se pone suspicaz. ?Que me esta contando este tipo? Siguen hablando. George ve la luz. Ese tipo quiere dejar explosivos, una bateria y un temporizador programado en algun punto capital de la Bolsa. No es que Vilar se lo haya dicho con todas las letras, pero George se acaba de percatar, por fin lo capta. No cabe la menor duda de que abortara el intento. Acto seguido, se aleja de Vilar, quien va tras sus pasos. Se pelean. Vilar saca un arma y dispara. Alcanza a George una sola vez en los pulmones. ?O fueron dos disparos?

– Buena pregunta.

– Si no -dijo Kinnear-, George recibio aquel dia dos visitas en el parque. Habia un segundo francotirador. Fue una bala, o dos, disparada o disparadas por ese otro hombre, la que mato a George. No solo eso, sino que tambien llego a la calle. Si mal no recuerdo, los primeros informes hablaron de una persecucion por las calles.

– Cierto.

– Y durante un tiempo la policia tuvo problemas con la identificacion del asesino.

– Igual de cierto.

– El segundo francotirador era Luis Ramirez. No solo llego a la calle, sino que escapo indemne. ?Quien es Ramirez exactamente? Digamos que es una figura harto oscura, que paso algun tiempo en Oriente Medio y en Argentina, presumiblemente colaborando con los movimientos locales, es posible que aprovechando para aprender cosas que luego le seran de gran utilidad. Digamos que fue un programa de intercambio. En lo sucesivo sera conocido como un experto en falsificar pasaportes. Tambien es el cunado de Vilar. Cualquier investigacion pondra de relieve la ineficacia policial de costumbre. Mostrara en concreto que la bala que acabo con la vida de George salio de una Mauser automatica de siete punto seis cinco milimetros, no de una pistola de juez de atletismo, que es lo que encontraron en el lugar del crimen.

Kinnear tacho uno o dos renglones del cuaderno que tenia delante. A Lyle le apetecia beber algo frio. Se moria de ganas de tomar algo frio ya desde que salio de la Bolsa. Kinnear aun tacho alguna otra cosa, esta vez con un garabato.

– Si no -dijo-, George deambula por el parque. En uno de los bolsillos lleva un explosivo en miniatura que incluye un detonador y un receptor. Lo ha adquirido con la ayuda y con el animo de su amante, Marina Ramirez, y en realidad no es mayor que una pletina de las que contienen seis cuchillas de afeitar. El plan es sencillisimo. Se trata de dejar el artilugio en uno de los casilleros de mensajes que hay en las cabinas. Salir como si tal cosa por la puerta principal de Wall, 11. Subir al Volkswagen, que esta esperando. Conduce Marina hasta un punto situado a menos de un kilometro. Desde alli, se activa el artilugio con una senal de radio que emite un transmisor. Explosion, muerte, caos. Lo que en realidad sucede es que a George lo ha seguido hasta el parque Rafael Vilar, un hombre al que George ha visto en v-varios lugares, quizas media docena de veces. Es una especie de figura marginal, a la que vio por ultima vez en Lake Placid, donde paso todo un fin de semana jadeando en pos de Rosemary Moore. Resulta que Vilar es un agente de la policia. Mejor aun, es un extremista arrepentido. Como es natural, aborta el intento de atentado. El resto mas o menos lo conoces. Una lucha. Un disparo, o dos. George muere. Vilar es retenido temporalmente, custodiado en un esfuerzo por salvaguardar la integridad del papel que ha representado, antes de jubilarse al norte de la frontera. Hay que reconocer que este es el planteamiento mas fragil. De entrada, los motivos de George nos resultan desconocidos. Hemos de asumir que Marina es la fuerza que lo motiva. Su pasion por Marina, etcetera, es la que lo lleva a someterse. Rosemary se lo ha pasado a Marina, ya ves que cosas. Una especie de promocion, con todas las responsabilidades y riesgos concurrentes.

– ?Pinta algo Luis Ramirez en todo este planteamiento?

– No entra, no. Pero no por eso diria yo que no exista.

– ?Marina esta casada con el?

– Podria ser que si, no lo se.

– ?Tiene ella relacion con Vilar?

– De ninguna manera.

– En este planteamiento, claro.

– Si no -dijo Kinnear-, Vilar se arrebata por su fervor revolucionario y decide que ha llegado la hora de hacer un gesto definitivo. Dara la vida por la causa. Es perfectamente acorde con su modo de ser. Vilar siempre ha tenido ciertas tendencias. Los derechistas matan a su propio lider, los izquierdistas se quitan la vida. Se lleva por delante a toda la gente que quepa en una zona determinada. En este caso, un golpe soberbio de sadomasoquismo. Se lleva por delante a la mitad de la Bolsa. En sus aspectos superficiales, es el mismo planteamiento que el numero uno, aunque sin temporizados George aborta la intentona, etcetera.

– Creo que tiene que haber una razon aparte del fervor revolucionario. Una razon por la que se haya suicidado.

– Eso preguntaselo a Marina.

– ?La bomba que le encontraron encima a Vilar tenia un temporizador?

– Ni idea -dijo Kinnear.

– Los periodicos lo habrian dicho. Pero yo no lo recuerdo.

– A mi no me lo preguntes, Lyle. Tu estabas alli.

– Alli estaba yo, correcto.

– Con tu traje bien planchado.

Marina lo llevo esta vez a un tren distinto. Llevaba ropa abolsada, sucia de pintura y barniz. El la observo sacar un cigarrillo medio doblado de un paquete que llevaba en el bolsillo del pantalon, inclinandose mucho de costado a la vez que conducia con un trafico intenso. La venganza, penso. Ella seria del tipo de las que se dedican a extraer satisfacciones a cambio de alguna maldad. Trabajaria a niveles puramente personales, a pesar de las abrumadoras referencias a los movimientos y los sistemas. Era algo que probablemente estaba en el centro de su vida misma, la voluntad de zanjar cuentas pendientes y deshacer entuertos, sin mas. Las pasiones coercitivas a veces contaban

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