la edad industrial Trabajo infantil, accidentes, muertes.

Crueldad = beneficios. Barrios obreros en Glasgow, Nueva York, Londres. Pobreza, enfermedades, desmembracion de las familias. Huelgas, boicoteos, etc. – tropas, policia, ordenes judiciales. Amarga cosecha de la Rev. Ind.

mayo de 1886 Revuelta de Haymarket, en Chicago. Los antidisturbios asesinan obreros, 10 muertos, 50 heridos, explosiones de bombas, fuego a discrecion.

septiembre DE 1920 Estallido en Wall Street, autor o autores desconocidos, 40 muertos, 300 heridos, quedan huellas en el muro del edificio de J. P. Morgan. Triste recordatorio.

febrero de 1934 Fuego de artilleria en las calles de Viena, bombardeo de las casas de los obreros, un millar de muertos, entre ellos 9 lideres socialistas ahorcados. Alzamiento de los nazis. Vispera de la Segunda guerra mundial, etc.

Aun habia mas, en letra pequena, al pie del cartelon. El hombre fornido, mustio, panuelo en mano, estaba a menos de metro y medio. Lyle bajo de la acera, toco al viejo del cartel al pasar por detras de el; puso una mano sobre el tejido desgastado que le cubria el hombro, muy fugazmente, en un gesto que no entendio. Luego acompano al otro hombre por Bowling Green, donde tomaron asiento en un banco, junto a una mujer que daba de comer a las palomas.

– ?Y que tal si te pones nombre?

– Burks.

– ?Que Burks? ?Que se supone que significa Burks?

El hombre miro de reojo a un coche aparcado en la otra acera. Burks estaba sentado al volante, con el cinturon puesto, la mirada al frente.

– De repente es un nombre generico.

– Hazlo a nuestra manera, Lyle.

– Ya. Vivire mas tiempo.

– Yo no iria tan lejos, por pesimista que sea.

– Se tine el pelo. Kinnear. Olvide comentarlo la ultima vez. Es posible que tenga un contacto en el juzgado de guardia, por lo que pueda valer.

– Por pura curiosidad, Lyle, una cosa: ?donde se encuentra?

– ?No tienes mi linea de telefono pinchada al ordenador que rige los destinos del mundo?

– Para nada, al menos que yo sepa. Ademas, no creo que tenga mayor importancia, porque A. J. 110 te va a contar nada, lo que se dice nada, que sea importante.

– Pues si tu no lo sabes, yo tampoco.

– Lo que te rote.

– Podria especular, claro esta. Hacer deducciones logicas. ?Por que no me dices antes algo acerca de el? Lo que sepas, lo que sea. Has encontrado su nombre en un registro de voz, por lo visto, o poniendoles cintas grabadas a unos cuantos, diria yo. ?Que mas sabes, eh?

Burks-2 estaba arrellanado y ocupaba medio banco. Se limpiaba las gafas modernas con el panuelo que habia tenido en la mano durante el cuarto de hora anterior. Su fatiga, su propio peso desparramado, dio a Lyle confianza. Parecia un hombre que patrocinase un equipo femenino de softball. Se mete el menique en la nariz y tiene comercio sexual en los automoviles.

– A. J. enseno vocalizacion y diccion en un instituto. Trabajaba a tiempo parcial para una agencia de cobro a morosos. Era cobrador. Como actividad suplementaria se dedico a promover la reforma de las prisiones, a hablar con grupos, a recaudar fondos, en el estado de Nevada. Se fue radicalizando cada vez mas, como suele,pasar, aunque lo que en realidad sucediera en el fondo de su corazoncito, Lyle, esta abierto a discusion. Hubo un poco de bulla en Nueva Orleans, a finales de la primavera del 63. Es dificil precisar los detalles. Parece que se iba a proceder a un secuestro, por lo visto de un abogado que figuraba en un comite gubernamental. Disponia de informacion que alguien queria a toda costa. Hubo conexiones, curiosas corrientes soterradas. Por ejemplo, Oswald. Por ejemplo, Cuba. Documentos echados en falta. Pero parece ser que todo el montaje nunca se llego a precisar. Alguien contacto con el departamento de Justicia con la muy conveniente antelacion de cuarenta y ocho horas sobre la programacion de la intentona. El bueno de Kinnear desaparecio en ese punto, o poco mas o menos. Reaparecio en Bogota tres anos despues, donde resulta que estuvo compinchado como un gilipollas con chusma implicada en el trafico de cocaina. Acto seguido desaparece y justo despues se procede a arrestar a docenas de personas. Luego nos lo encontramos en la Costa Oeste, con un grupo de antiguos rockeros de los tiempos de la universidad, que se dedican al negocio de los viajes, a trasladar a gente de manera clandestina, a sacarlos del pais. A. J. hizo un poquito de todo. No es que tuviera mucho peso en el movimiento. Ha sido mas bien un correo. Un pagador. Segun nuestra reconstruccion, ha tratado de venderse como jefe operativo de tal o cual unidad terrorista. ?No se te antoja peligroso?

– Puede que este en Canada.

– Mira, Lyle. Si quieres que te diga la verdad, me importa un pijo. Te lo juro. Por lo que a mi respecta, es como si A. J. estuviera en Limbo, estado de Arkansas. Si te lo he preguntado es por pura curiosidad, por pasar el rato.

– Puede que este en Canada o camino de Canada, no estoy seguro, no creo que este muy lejos, pero creo que Canada, fijo.

Las migas de pan salieron volando de la mano de!a mujer. Una docena de palomas se acercaron a picotear. Burks-1 bajo la ventanilla con un bostezo. Tambien bostezo Lyle a la vez que aguzaba la vista para leer la matricula.

– Nos gustaria saber algo sobre Marina Vilar.

– Todavia quiere hacer algo en la Bolsa.

– ?Donde se le encuentra?

– Ni idea, de veras que no lo se. Yo diria que vive en su maldito coche.

– ?Quien esta con ella, cuantos son?

– ?No sabes nada de eso por medio de Vilar?

– Yo personalmente, Lyle, no sabria decirte si Vilar es mexicano o si es sueco, pero todo lo que alcanzo a saber me lleva a pensar que esta en condiciones de apuntarse a clases de macrame. Como una jaula de grillos. No se adapta nada bien a su actual entorno.

– Solo se de una posibilidad, de otra persona, y es probablemente el que fabrique el explosivo.

– Tendra un nombre, digo yo.

– Luis Ramirez, seguramente. He dicho seguramente. No lo se con certeza. J, mas o menos indico que falsificaba pasaportes. Ha pasado algun tiempo con grupos de otros paises, caso de que exista, caso de que se llame asi. Es posible que los tres tengan alguna relacion de familia. Es algo confuso.

– ?Quien es J.?

– Kinnear.

– Ah, A. J.

– Tienes una informacion algo anticuada.

– Cuando dices tres, ?a quienes te refieres? ?Los latinos?

– Correcto. Solo que son suecos.

– No me parece que tenga ni pizca de gracia.

Burks le dio un numero para que llamara en cuanto Marina se pusiera en contacto con el. Cuando alguien cogiera su llamada, debia darle su propio numero de telefono y luego facilitarle la informacion que poseyera. Todo el mundo le daba numeros o le proponia que diese numeros. Se le dan bien los numeros. No necesitaba anotar nada. Habia desarrollado maneras de recordar, metodos que se remontaban a su mas tierna adolescencia. Eran secretos trucos mnemotecnicos. No habia nadie mas que utilizara exactamente los mismos. De eso estaba seguro. Las formulas eran demasiado personales, estaban demasiado asentadas en su propia idiosincrasia, eran imposibles de duplicar.

– ?Hay alguna fecha de la que te acuerdes en especial? -dijo Burks.

– Ella no dijo cuanto. Ni la mas minima alusion. Tampoco se que clase de explosivo.

Вы читаете Jugadores
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату