que el.

Veda aplaudio entusiasmada:

— ?Ha vencido a Frit, al campeon de las pruebas primaverales de decatlon!

— Chara Nandi ha cursado en la Escuela Superior de Baile sus dos facultades: la de danzas antiguas y la de bailes modernos — comento Kart San, en el mismo tono admirativo.

— Veda y yo tambien hemos estudiado danza, pero solo en la escuela elemental — dijo Evda Nal, dando un suspiro.

— Como todo el mundo — replico maligno el pintor.

Chara rasgueo lentamente la guitarra, alzado el breve y firme menton. La aguda voz de la joven resono nostalgica y vibrante como un llamamiento. Cantaba una nueva cancion, recien llegada de la zona Sur, a un ensueno frustrado. Uniose a la melodia la voz grave de Veda, que era como un luminoso rayo de anhelos en el que palpitaba y desfallecia la cancion de Chara. El duo resultaba magnifico, por el contraste de las dos cantantes, que se completaban de modo maravilloso. Dar Veter miraba alternativamente a las dos sin poder decidir a cual de ellas embellecia mas la cancion: a Veda, en pie, acodada sobre el receptor de radio, baja la cabeza, como cediendo al peso de sus trenzas claras que la luna hacia de plata, o a Chara, inclinada hacia adelante, la guitarra sobre las redondas rodillas desnudas y el rostro tan bronceado por el sol, que destacaba la blancura de los dientes y el fulgor de los ojos, limpidos, de corneas azuladas.

Habia terminado la cancion. Chara pulsaba indecisa las cuerdas. Y Dar Veter apreto las mandibulas. Aquella romanza era la misma que le alejara en un tiempo de Veda y que tambien atormentaba a ella.

Los sones de la guitarra se sucedian intermitentes. Corrian los acordes unos en pos de otros y apagabanse impotentes sin llegar a fundirse. La entrecortada melodia era como el batir de las olas en la costa, que se expandian sobre los bancos de arena para refluir al instante, una tras otra, en el negro mar insondable. Chara, sin saber nada, iba reviviendo con su voz sonora las palabras de amor que volaban por los inmensos espacios gelidos, de estrella en estrella, tratando de encontrar, de percibir al amado… El se habia adentrado en el Cosmos, para acometer la hazana de unas nuevas busquedas, ?y quiza no volviera jamas! Pero, al menos, ?si ella pudiera conocer la suerte, darle aliento por un segundo con una ardiente suplica, un tierno pensamiento o un saludo carinoso!..

Veda callaba. Chara, presintiendo algo malo, interrumpio la romanza, levantose rapida, le dio al pintor la guitarra y, gacha la cabeza, se acerco con aire culpable a la mujer de rubios cabellos claros, que permanecia inmovil.

Veda sonrio.

— ?Dance para mi, Chara!

Esta asintio sumisa con la cabeza, pero en aquel momento intervino Frit Don:

— Las danzas pueden esperar. ?Ya es la hora de la transmision!

En la azotea del edificio, un telescopio alargo su tubo elevando a mucha altura el extremo con dos placas metalicas cruzadas y ocho hemisferios sobre el anillo terminal. La habitacion se lleno de potentes sonidos.

La emision empezo con la exhibicion de una de las nuevas ciudades espirales de la zona Norte de viviendas. Entre los urbanistas dominaban dos tendencias arquitectonicas:

la ciudad en forma de piramide o la construida en espiral. Edificabase en lugares especialmente comodos para la vida, donde se concentraba el servicio de las grandes fabricas automaticas, cuyos cinturones se alternaban con los circulos de arboledas y prados que rodeaban la ciudad, la cual debia dar obligatoriamente al mar o a un gran lago.

Las ciudades se erigian en las elevaciones del terreno y en forma escalonada, para que no hubiera ni una sola fachada que no estuviera plenamente abierta al sol, al viento, al cielo y las estrellas. Al otro lado de los edificios se encontraban los locales de las maquinas, los almacenes, los distribuidores, los talleres y las cocinas, que a veces penetraban hondamente en la tierra. Los partidarios de las ciudades piramidales consideraban que la superioridad de estas era su relativamente poca altura, unida a una considerable capacidad, mientras que los constructores de ciudades espirales erigian sus obras a una altura de mas de un kilometro. Ante los miembros de la expedicion maritima aparecio una empinada espiral que refulgia al sol con sus millones de opalinas paredes de plastico, armaduras de piedra fundida, con bordes de porcelana, y puntales de metal brunido. Cada espiral se elevaba desde la periferia hacia el centro. Las grandes manzanas de casas estaban separadas por profundos nichos verticales. A fantastica altura, se veian leves puentes colgantes, balcones y salidizos de jardines. Centelleaban los contrafuertes, que ensanchabanse hacia su base abrazando las enormes escalinatas.

Estas conducian a parques escalonados, extendidos en abanico hacia el primer cinturon de espesas arboledas. Las calles tambien se alzaban en espiral por el perimetro de la urbe o en su interior, bajo cubiertas de cristal, sin que hubiera en ellas ningun vehiculo:

cadenas continuas de transportadores se deslizaban ocultas en acanaladuras longitudinales.

La gente — unos bulliciosos y reidores, otros serios y graves — iba rapida por las calles, paseaba tranquila bajo las arcadas o descansaba en miles de lugares apacibles: entre las columnatas, en los amplios rellanos de las hermosas escaleras, en los jardines colgantes, plantados en los salidizos…

El espectaculo de la gran urbe duro poco tiempo; comenzo la emision hablada.

— Continua la discusion del proyecto presentado por la Academia de Radiaciones Dirigidas — dijo el hombre que aparecio en la pantalla — sobre la sustitucion del alfabeto lineal por la grabacion electronica. El proyecto no encuentra aprobacion unanime. La principal objecion que se hace es la complejidad de los aparatos de lectura. El libro dejaria de ser el amigo y acompanante inseparable del hombre. A pesar de sus aparentes ventajas, el proyecto sera rechazado.

— ?Mucho tiempo llevan discutiendo! — comento Ren Boz.

— La contradiccion es grande — senalo Dar Veter —. Por una parte, la atrayente facilidad de la grabacion, y por otra, la dificultad de la lectura.

El hombre de la pantalla prosiguio:

— Se confirma la noticia de ayer: la treinta y siete expedicion astral ha hablado. Los viajeros regresan…

Dar Veter quedo inmovil aturdido por la violencia de sus contradictorios sentimientos.

Miro de reojo y vio que Veda Kong, muy dilatadas las pupilas, se levantaba lentamente. El aguzado oido de Dar Veter percibio la agitada respiracion de la joven.

— …del cuadro cuatrocientos uno, y la astronave acaba de salir del campo negativo, a una centesima de parsec de la orbita de Neptuno. El retraso de la expedicion ha sido debido al encuentro con un sol negro. ?No hay bajas entre los tripulantes! La velocidad de la nave — anadio el locutor — es de cerca de cinco sextos de la unidad absoluta. Llegaran a la estacion de Triton dentro de once dias. ?Esperen nuestras informaciones sobre los magnificos descubrimientos hechos!

La emision continuo. Se sucedieron otras noticias, pero nadie escuchaba ya. Todos habian rodeado a Veda y la felicitaban.

Ella sonreia, arreboladas las mejillas, con una inquietud oculta en el fondo de los ojos.

Acercose tambien Dar Veter. Veda sintio la fuerte presion de su mano, entranable y necesaria, y encontro una mirada franca. Hacia tiempo que no la habia mirado asi. Veda conocia bien el triste desvio que se traslucia en su anterior actitud con respecto a ella. Y sabia que el no leia en su rostro solamente gozo…

Dar Veter dejo con lentitud la mano de ella, sonrio a su manera, con su sin par sonrisa clara; alejose. Los companeros comentaban animadamente la noticia. Veda, en medio del corro, observaba a Dar Veter con el rabillo del ojo. Y vio que Evda Nal se acercaba a el.

Un minuto mas tarde, Ren Boz se unio a ambos.

— ?Hay que buscar a Mven Mas, pues el no sabe nada todavia! — exclamo Dar Veter, como si cayera de pronto en la cuenta —. Venga conmigo, Evda. ?Viene usted tambien, Ren?

— Y yo — dijo Chara Nandi, incorporandose a ellos —. ?Me lo permiten?

Salieron hacia el dulce chapoteo de las olas. Dar Veter se detuvo, ofreciendo el rostro al frescor de la brisa, y dio un profundo suspiro. Al volverse, encontro la mirada de Evda Nal.

— Me marchare, sin pasar por casa — respondio a la pregunta muda.

Evda le tomo del brazo. Los cuatro caminaron un rato en silencio.

— Estaba pensando — murmuro Evda —: ?sera esa la mejor solucion? Seguramente lo es y usted tiene razon. Si Veda…

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