no llamo.
Tras descargar practicamente la mitad de la cerveza que me habia bebido en el pub, fui a echarle un vistazo a la Fabrica. Subi hasta el desvan, inundado por la luz del sol, calido y con el aroma de buenos y viejos libros, y decidi ordenar un poco aquel sitio.
Fui clasificando juguetes viejos en diferentes cajas, volvi a colocar algunas alfombras enrolladas y rollos de papel pintado en su sitio, de donde se habian caido, volvi a colgar con chinchetas un par de mapas en el techo inclinado de madera, quite de en medio algunas de las herramientas, componentes y piezas que habia empleado para arreglar la Fabrica, y recargue las secciones de la Fabrica que necesitaban ser recargadas.
Encontre algunas cosas interesantes mientras hacia todo aquello: un astrolabio casero que habia tallado en madera, una caja llena de piezas planas dobladas que pertenecian a un modelo a escala de las murallas de Bizancio, los restos de mi coleccion de aislantes de ceramica de los postes electricos y algunos cuadernos viejos de cuando mi padre me ensenaba frances. Al hojearlos no pude encontrar ninguna mentira obvia; no me habia ensenado a decir nada obsceno en lugar de «Perdone» o «?Me puede decir donde queda la estacion? Por favor», aunque estaba seguro de que para el la tentacion debio de ser casi irresistible.
Acabe de ordenar el desvan con un par de estornudos debido a las motas de brillante polvo que se levantaron flotando en aquel espacio dorado. Volvi a mirar la reacondicionada Fabrica, tan solo por el placer de mirarla y porque me encantaba hacerle chapuzas, y tocarla, y manipular alguna de sus pequenas palancas y compuertas y dispositivos. Al final tuve que obligarme a salir de alli diciendome a mi mismo que ya tendria una oportunidad de usarla muy pronto. Aquella misma tarde capturaria una avispa en perfecto estado y la utilizaria a la manana siguiente. Queria volver a interrogar a la Fabrica antes de que llegara Eric; queria tener algo mas que una vaga idea de lo que iba a ocurrir.
Era un poco arriesgado, por supuesto, eso de hacerle dos veces la misma pregunta, pero pense que las circunstancias excepcionales lo requerian y, al fin y al cabo, era mi Fabrica.
Consegui la avispa sin ninguna dificultad. Practicamente se metio ella sola en el frasco ceremonial que siempre he empleado para atrapar ejemplares para la Fabrica. Deje el frasco, con la tapa agujereada y unas cuantas hojas y un trocito de piel de naranja en su interior, tumbado a la sombra de la rivera del rio mientras me dedicaba a construir una presa alli mismo.
Trabaje y sude bajo el sol toda aquella tarde, y al anochecer, mientras mi padre se dedicaba a pintar en la parte de atras de la casa, la avispa consiguio introducirse dentro del frasco, meneando las antenas.
A mitad de la construccion de la presa —que no es el mejor momento— se me ocurrio que podria ser divertido reconvertirla en una presa Explosiva, asi que puse a funcionar el rebosadero y volvi corriendo por el sendero hasta el cobertizo para coger la Mochila de Guerra. La traje conmigo y seleccione la bomba mas pequena que encontre con detonador electrico. La conecte con los cables a la linterna-disparador mediante los polos que salian por el agujero de la parte trasera de la linterna metalica negra y envolvi la bomba en un par de bolsas de plastico. Enterre la bomba en la base del muro de la presa principal sacando los cables de alli y pasandolos alrededor del agua estancada hasta casi donde estaba la avispa arrastrandose dentro del frasco. Cubri los cables con arena para que pareciera mas natural y, a continuacion, segui construyendo la presa.
El sistema de contencion de la presa acabo siendo enorme y complicado; incluia no uno, sino dos pueblos, uno situado entre dos de las presas y otro corriente abajo. Tenia puentes con pequenas carreteras, un pequeno castillo con cuatro torres, y dos tuneles de carretera. Justo antes de la hora del te saque lo que quedaba de los cables de la caja metalica de la linterna y me lleve el frasco con la avispa a lo alto de la duna.
Desde alli podia ver a mi padre, que seguia pintando alrededor de la ventana que da al salon. Apenas puedo acordarme de los dibujos que solia pintar en la fachada de la casa, que es el frente que da al mar; ya en mi infancia estaban descoloridos, pero eran pequenas obras maestras de arte psicodelico, segun recuerdo; enormes torbellinos multicolores y mandalas que saltaban rodeando la fachada de la casa como tatuajes en Technicolor, curvandose alrededor de las ventanas y arqueandose por encima de la puerta. Eran una reliquia de los dias en que mi padre era un hippy, formas desvaidas y disipadas, borradas por el viento y el mar y la lluvia y la luz del sol. Ahora solo pueden distinguirse algunos perfiles muy borrosos junto a algunas extranas manchas de autentico color, como piel descascarillada.
Abri el compartimento de la linterna-disparador, le meti las dos pilas cilindricas, las encaje y, a continuacion, aprete el boton de rafaga que tiene la linterna en la parte superior. La corriente fluyo desde la pila de nueve voltios sujeta con cinta a la carcasa de la linterna y continuo por los cables que salian por el agujero en donde habia antes una bombilla hasta la envoltura de la bomba. En algun lugar cerca de su centro, la resistencia de acero de la bombilla despidio un leve brillo incandescente, despues resplandecio, comenzo a fundirse, y la mezcla de cristales blancos exploto, destrozando el metal —que me costo Dios y ayuda, sudor y horas, poder doblar— como si fuera papel.
?Buumm! La pared frontal de la presa principal salto en mil pedazos; un sucio batiburrillo de vapor, gas, agua y arena se levanto por el aire y volvio a caer salpicando por todas partes. El ruido estuvo bien y fue apagado, y a traves del fondillo de mis pantalones, justo antes de oir el estruendo, senti un fuerte temblor aislado.
La arena que salto por el aire tue cayendo, salpicando en las aguas y desplomandose en pedazos con un ruido seco sobre las carreteras y las casas. Las aguas liberadas se desbordaron por el agujero abierto en la pared de arena y se desbordaron, succionando arena de los bordes de la brecha y derramandose en una curva oleada marron en direccion hacia el primer pueblo, pasando por en medio, acumulandose ante la siguiente presa, refluyendo, demoliendo casas de arena, ladeando el castillo hacia un lado y socavando sus ya agrietadas torres. Los soportes del puente cedieron, la madera se deslizo, cayo a un lado, y entonces la presa comenzo a rebosar y enseguida su parte superior comenzo a ser arrasada y erosionada por la riada de la primera presa, que seguia acumulandose, con un frente de agua que seguia barriendo todo lo que se le ponia por delante con su pendiente de cincuenta metros de caida desde la corriente principal.
Deje el frasco en el suelo y baje corriendo la duna, extasiado ante la ola de agua que bajaba veloz por la trenzada superficie del lecho de la corriente, siguiendo carreteras y pasando por tuneles hasta chocar con la ultima presa, desbordandola en un instante, para acabar aplastando el resto de las casas agrupadas en el segundo pueblo. Las presas se iban desintegrando, las casas se deslizaban en el agua, los puentes y los tuneles se caian y los parapetos de arena se desplomaban por doquier; una maravillosa sensacion de entusiasmo me subio desde el estomago como una ola y se asento en mi garganta mientras yo me estremecia de emocion ante aquella devastacion acuatica que me rodeaba.
Vi como los cables se quedaban a la intemperie, barridos por el agua, y se enrollaban a un lado del curso de la corriente; despues observe la cabeza de aquella riada de agua que se dirigia velozmente hacia el mar atravesando la arena seca. Me sente enfrente de donde estuvo antes el primer pueblecito de arena —por donde seguian fluyendo y avanzando lentamente oleadas de agua marron— con las piernas cruzadas, los codos apoyados en las rodillas y la cara entre las manos. Me senti calido y feliz, y un poco hambriento.
Finalmente, cuando la corriente fue decayendo hasta su nivel normal y ya no quedaba practicamente nada de lo que me habia llevado horas de traba]o, divise lo que habia estado buscando: los restos negros y plateados de la bomba que sobresalian desnudos y desgarrados un poco mas abajo de donde habia destruido la presa. No me quite las botas pero, con las puntas de los pies apoyados en la arena seca, fui avanzando con ayuda de las manos, hasta que me quede casi completamente estirado por encima del lecho de la corriente. Recogi los restos de la bomba del lecho de la corriente, sujete cuidadosamente con la boca aquella carcasa dentada, y volvi hacia atras con las manos hasta que pude impulsarme y ponerme en pie.
Limpie aquella pieza de metal casi plana con un trapo que llevaba en la Mochila de Guerra, recogi el frasco con la avispa, y me dirigi a la casa para tomar el te, saltando la corriente justo por el punto mas alto en donde las aguas habian refluido.
Nuestras vidas no son mas que simbolos. Todo lo que hacemos forma parte de un patron sobre el que, al menos, tenemos derecho a decidir. Los fuertes hacen sus propios patrones e influyen en otra gente; los debiles se encuentran con sus patrones ya hechos. Los debiles y los infelices y los tontos. La Fabrica de las Avispas es parte del patron porque forma parte de la vida y —en mayor medida— de la muerte. Al igual que la vida, es compleja, de manera que todos sus componentes se encuentran alli. La razon por la que puede responder preguntas es porque cada pregunta es un principio en busca de un final, y la Fabrica tiene que ver con el Final: nada menos que
