con la muerte. A mi que no me hablen de visceras, palillos, dados, libros, pajaros, voces, pendulos, ni de toda esa parafernalia adivinatoria; yo tengo la Fabrica, que tiene que ver con el presente y el futuro; no con el pasado.
Aquella noche me quede en la cama con la certeza de que la Fabrica estaba en su mejor momento, lista y a punto para recibir a la avispa que trepo y acabo metiendose en aquel frasco que tenia ahora sobre mi mesilla de noche. Pense en la Fabrica, arriba en el desvan, y espere a que sonara el telefono.
La Fabrica de las Avispas es bella y mortifera y perfecta. Me proporcionaria alguna pista sobre lo que iba a suceder, me ayudaria a saber que deberia hacer y, despues de consultarla, intentaria contactar con Eric mediante la calavera del Viejo Saul. Somos hermanos, despues de todo, aunque solo sea a medias, y ambos somos hombres, aunque yo lo sea a medias. Nos entendemos a un nivel profundo, aunque el este loco y yo cuerdo. Hasta tenemos en comun algo en lo que no habia caido hasta hace poco, pero que puede ser muy util ahora: ambos hemos matado, y hemos utilizado la cabeza para hacerlo.
Entonces se me ocurrio, como otras veces, que para eso estan precisamente los hombres. Cada uno de los sexos puede hacer una cosa especialmente bien: las mujeres pueden dar a luz y los hombres pueden matar. Nosotros —yo me considero un miembro honorario de los hombres— somos el sexo fuerte. Golpeamos, nos introducimos, acometemos y tornamos. El hecho de que yo solo sea capaz de asumir esta terminologia sexual de manera metaforica no me desanima. Puedo sentirlo en mis huesos, en mis genes no castrados. Eric debe responder a eso.
Dieron las once y media, y despues llego la medianoche y la senal horaria, asi que apague la radio y me puse a dormir.
8. LA FABRICA DE LAS AVISPAS
Por la manana temprano, mientras mi padre dormia y la fria luz se filtraba a traves de la definida negrura de unos recientes nubarrones, me levante en silencio, me lave y me afeite meticulosamente, regrese a mi habitacion, me vesti lentamente, y despues cogi el frasco con la avispa, que parecia adormilada, y me fui con el al desvan, donde me esperaba la Fabrica.
Deje el frasco en el pequeno altar bajo la ventana y realice las ultimas preparaciones de ultima hora que requeria la Fabrica. Cuando termine me frote las manos con el unguento limpiador verde que tengo en un bote junto al altar. Consulte las tablas de Marea y Distancia que aparecen en el pequeno libro rojo que tengo en el otro lado del altar, y tome nota de la hora de marea alta. Dispuse las dos pequenas velas de avispas en la posicion en que habrian estado las manecillas de un reloj en la esfera de la Fabrica que mostrara la hora de la marea alta local, despues levante un poco la tapa del frasco y extraje las hojas y el pequeno trozo de piel de naranja, dejando sola a la avispa.
Puse el frasco sobre el altar, el cual estaba decorado con varias cosas que transmitian potente energia: la calavera de la serpiente que mato a Blyth (que fue encontrada por su padre y partida por la mitad con una pala de jardineria; yo la recogi entre las matas y escondi la parte delantera de la serpiente en la arena antes de que Diggs pudiera llevarsela como prueba), un fragmento de la bomba que destruyo a Paul (los pedazos mas pequenos que pude encontrar; habia muchos), un trozo de tela de tienda de campana de la que utilice para elevar a Esmerelda (no era un pedazo de la cometa, por supuesto, sino un sobrante) y un platillo que contenia algunos de los gastados dientes amarillentos del Viejo Saul (facilmente extraibles).
Me puse la mano en la entrepierna, cerre los ojos y repeti mis catecismos secretos. Podia repetirlos como una letania, pero intente pensar en lo que significaban mientras los repetia. Contenian mis confesiones, mis suenos y esperanzas, mis miedos y mis odios, y todavia me estremecen cuando los recito, ya sea automaticamente o no. Seria suficiente con que hubiera una grabadora por los alrededores para que la horrible verdad sobre mis tres asesinatos fuera descubierta. Es por esa razon por lo que son muy peligrosos. Los catecismos tambien dicen la verdad sobre quien soy, sobre lo que quiero y lo que siento, y podria ser muy perturbador oirte a ti mismo describirte tal como piensas que eres, de las maneras mas honestas y abyectas, igual que resulta humillante oir lo que has pensado en tus momentos mas esperanzados y alejados de la realidad.
Una vez terminado el ritual lleve la avispa sin mas dilacion hasta el borde inferior de la Fabrica, y la deje entrar.
La Fabrica de las Avispas ocupa un area de varios metros cuadrados en un irregular y algo desvencijado amasijo de metal, madera, vidrio y plastico.Todo esta basado en la esfera del viejo reloj que solia colgar encima de la puerta del Royal Bank of Scotland en Porteneil.
La esfera del reloj es el objeto mas importante que he rescatado del vertedero del pueblo. La encontre alli en el Ano de la Calavera y la traje a casa rodando por el camino que lleva a la isla y por el puente colgante. La guarde en el cobertizo hasta que mi padre se fue de casa y entonces sude y me esforce durante todo el dia para trasladarla al desvan. Esta hecha de metal y mide casi un metro de diametro; pesa bastante y esta inmaculada; los numeros son romanos y fue construida, como el resto del reloj, en Edimburgo, en 1864, exactamente cien anos antes de mi nacimiento. No hay duda de que no se trata de una mera coincidencia.
Como el reloj se podia ver por los dos lados, con toda seguridad debio de existir otra esfera identica, la otra cara del reloj; pero a pesar de que rebusque por todo el vertedero durante semanas tras hallar la esfera que tengo, jamas encontre la otra, asi que eso tambien forma parte del misterio de la Fabrica: su propia pequena leyenda del Grial. El viejo Cameron, en su herreria del pueblo, me conto que habia oido que un chatarrero de Inverness se llevo los mecanismos del reloj, asi que tal vez la otra esfera acabo fundida hace anos, o quiza ahora adorne la pared de alguna casa elegante en Black Isle, construida con los beneficios de la chatarra de los coches o del variable precio del plomo. Prefiero la primera posibilidad.
En la esfera habia unos cuantos agujeros que me encargue de soldar, pero deje el agujero en el centro muerto en donde el mecanismo se conectaba con las manecillas; es a traves de ese agujero por donde se deja que entre la avispa en la Fabrica. Una vez alli dentro puede deambular por la esfera cuanto quiera, inspeccionando las pequenas velas en donde yacen enterradas sus primitas, o ignorandolas si asi lo prefiere.
Una vez que ha conseguido llegar hasta el borde de la esfera, cuyo perimetro tengo sellado con una franja de madera de dos pulgadas de alto y cubierto con un circulo de cristal de un metro de diametro que le encargue especialmente al cristalero del pueblo, la avispa puede, a traves de unas compuertas tamano avispa, entrar en uno de los doce corredores que hay frente a cada uno de los inmensos —en comparacion con el tamano de las avispas— numeros de la esfera. Si la Fabrica lo estima conveniente, el peso de la avispa puede activar un delicado columpio de balancin fabricado con delgadas piezas de hojalata, hilo y pasadores, que hace que se cierre una pequena puerta detras del insecto, confinandolo al corredor que haya elegido. A pesar de que mantengo los mecanismos de las puertas bien lubricados y equilibrados, y de que los reparo y los pruebo para que el mas insignificante temblor los ponga en funcionamiento —me resulta muy dificil discernir cuando la Fabrica esta llevando a cabo su mortifero y lento cometido—, en ocasiones la Fabrica no acepta a la avispa en el corredor de su primera eleccion y la deja trepar de vuelta para salir hacia la esfera de nuevo.
A veces las avispas se ponen a volar o se ponen a andar boca abajo por la parte interior del circulo de cristal, y en ocasiones se quedan mucho tiempo en el agujero bloqueado del centro por donde entran, pero tarde o temprano eligen un agujero y una puerta que funciona, y su destino queda sellado.
La mayoria de las muertes que ofrece la Fabrica son automaticas, pero algunas requieren mi intervencion para el coup de grace, y ello, por supuesto, tiene mucho que ver con lo que la Fabrica este intentando comunicarme. Tengo que apretar el gatillo de la vieja escopeta de aire comprimido si la avispa se mete dentro del canon o conectar la corriente si cae en la Piscina Hirviente. Si acaba metiendose en el Salon de la Arana o en la Cueva de Venus o en la Hormigueria entonces no me queda mas que esperar a que la naturaleza siga su curso y mirar. Si su recorrido la lleva al Pozo de Acido o a la Camara de Hielo o a esa otra camara que lleva el ironico titulo de Caballeros (en donde el instrumento de exterminio es mi propia orina, por lo general bastante reciente), entonces puedo volver a ser un mero observador. Si cae en las multiples puas electrificadas de la Camara Voltaica, puedo contemplar al insecto chisporroteando; si tropieza en el Peso Muerto veo como acaba aplastado y espachurrado; y si acaba metiendose en el Corredor de la Cuchilla lo veo cortado en dos y contorsionandose. Cuando anado alguna de las muertes alternativas puedo ver a la avispa derramar cera derretida sobre si misma,
