– Uno de esos chinos nos ha tirado algo.
Mitch no paro. Como cualquier habitante de Los Angeles, solo se detenia en los semaforos o por indicacion de la policia. Antes de inspeccionar el coche por si habia desperfectos, espero a estar seguro tras la puerta enrollable de aluminio del garaje.
No habia muescas. Ni un rasguno. Solo la salpicadura de una fruta podrida del tamano de una mano. Mitch saco de la guantera un panuelo de papel, limpio la mancha y la olio.
– Huele a naranja podrida -anuncio-. Podria haber sido peor. Una piedra, o algo asi.
– La proxima vez sera peor. Hazme caso, Mitch, comprate un Cadillac Protector -insistio Kenny, encogiendose de hombros. Y, parodiando el ya infame anuncio televisivo en el que un blanco con cara de estupido circula por un barrio negro de mala fama, anadio-: El coche para transitar libremente por toda la ciudad.
– ?Que les pasa a esos chicos? Hasta ahora no habian tirado nada. ?Es que no hay un poli ahi fuera para evitar que pasen estas cosas?
– Quien sabe. -Kenny sacudio la cabeza-. A lo mejor ha sido precisamente el poli. Cono, ultimamente tengo mas miedo de los polis de Los Angeles que de los delincuentes. ?Viste al ciego aquel en la tele, al que dispararon por agitar el baston blanco delante de un guardia?
– Sera mejor que hablemos con Sam. A ver que dice.
Cruzaron una puerta y se dirigieron a los ascensores, donde ya los esperaba uno para llevarlos al cuerpo principal del edificio. Habia sido automaticamente enviado al sotano del aparcamiento en cuanto los dos colegas pronunciaron las frases de reconocimiento de voz a la entrada del garaje.
– ?Que planta, por favor?
Kenny se inclino hacia el microfono de la pared.
– ?Donde esta Sam Gleig, Abraham?
– ?Abraham? -dijo Mitch, que arqueo las cejas y miro a Kenny, quien le respondio encogiendose de hombros.
– ?No te lo he dicho? Decidimos bautizar al ordenador.
– Sam Gleig se encuentra en el atrio -dijo el ordenador.
– Llevanos alli, Abraham. -Aidan sonrio a Mitch-. Ademas, es un nombre mucho mejor que el que empleaban Cheech y Chong para llamar al Yu-5: Matematico Analizador Numerador Integrador y Computador. M-A-N-I-A-C-O, ?entiendes?
Las puertas se cerraron.
– Abraham. Le va bien ese nombre -dijo Mitch-. Siempre que oigo su voz me pregunto donde la he oido antes, ?sabes?
– Es Alec Guinness -le informo Kenny-. Ya sabes, el viejo actor ingles que trabajo en
– ?Clint Eastwood? -exclamo Mitch, sorprendido-. ?En un
– Si, pero Guinness resulto el mejor. Tiene una voz relajante. El acento ingles, supongo. Aunque no nos limitamos al ingles. En Los Angeles se hablan ochenta y seis idiomas, y Abraham esta programado para entenderlos y hablarlos todos.
Las puertas del ascensor se abrieron a un atrio donde flotaba un agradable aroma a madera de cedro, producido por medios sinteticos. Mitch y Kenny cruzaron el piso de marmol blanco, aun cubierto con una capa de plastico protector, hacia la consola de hologramas frente a la cual estaba el guarda jurado. Al verlos venir, el agente dejo de mirar la copa del inmenso arbol que dominaba el atrio y se dirigio a su encuentro.
– Buenos dias, caballeros -los saludo-. ?Como estan?
– Buenos dias, Sam -repuso Mitch-. Oye, uno de esos manifestantes acaba de tirar algo contra mi coche. No ha sido mas que una fruta podrida, pero pense que debia decirtelo.
Caminaron los tres hacia la entrada principal y, a traves del cristal blindado, miraron al pequeno grupo de manifestantes que habia al pie de la escalinata, mas alla de la barrera policial. El guardia que los vigilaba estaba a horcajadas en la moto, leyendo un periodico.
– Podrias decirle al agente que no les quite ojo -sugirio Mitch-. No quiero darle mas importancia de la que tiene, pero no me gustaria que esto se volviese a repetir, ?comprendes?
– Si, senor, lo entiendo -repuso Gleig- Hablare con el, no faltaba mas.
– ?Han causado problemas hasta ahora? -pregunto Kenny.
– ?Problemas? No, senor -sonrio Sam Gleig. Apartando su mano del tamano de una pizza de la automatica de 9 milimetros que llevaba enfundada en la cadera, dio unos golpecitos con los nudillos en el cristal tintado y anadio-: Y, ademas, ?que podrian hacer? Esto tiene veinte centimetros de espesor. Puede parar cualquier cosa, desde cartuchos del doce hasta balas del fusil de asalto de la OTAN, sin que dejen ni una marca. ?Sabe una cosa, senor Kenny? Este es el trabajo mas seguro que he tenido en la vida. En realidad, creo que este es el sitio mas seguro de Los Angeles.
Solto una carcajada grande y lenta que resono por el piso del atrio: un Santa Claus de centro comercial.
Mitch y Kenny sonrieron y volvieron hacia los ascensores.
– Tiene razon -comento Kenny-. Este es el edificio mas seguro de Los Angeles. Aqui hasta podria reunirse el parlamento ruso.
– ?Crees que deberia hablarle del problema con el
– ?No, joder! -rio Kenny-. ?Le estropearias el dia!
Mitch y Kenny tenian dos visiones muy distintas de la Parrilla. Mitch la miraba desde fuera y Kenny desde dentro. Para este ultimo, la Parrilla era lo mas parecido a un cuerpo fisico que cualquier ordenador hubiera tenido jamas. El Yu-5 era capaz de ver y sentir casi todo mediante una serie de sistemas de gestion y seguridad analogos a los organos receptores que proporcionaban al ser humano su capacidad sensorial. Esa analogia habia influido en Beech y en Yojo, los creadores del Yu-5, hasta el punto de programar al ordenador con lo que ellos denominaban «ilusion de observador». En lineas generales, Abraham estaba dotado de la sensacion de estar distribuido en el espacio y el tiempo y de organizar el caos de sus muchas percepciones y estimulos. Era una cuestion, como Kenny explico en broma, de
Se inducia al ordenador a que se considerase el cerebro del cuerpo que formaba el edificio, conectado a sus funciones fisicas mediante un sistema nervioso central: el sistema de cables multiplexado. Un circuito cerrado de television, junto con un complejo sistema de detectores pasivos infrarrojos, situados tanto fuera como dentro del edificio, se encargaba de facilitarle el proceso visual. El proceso auditivo utilizaba detectores acusticos y ultrasonicos, asi como microfonos omnidireccionales que daban acceso a los ascensores, puertas, telefonos y terminales informaticos a traves del sistema SITRESP. El proceso olfativo, con el que el ordenador podia controlar y fabricar los olores sinteticos en el interior del edificio, se realizaba mediante sensores electricos estereoisometricos y paranosmicos con un radio de accion de una cuatrocientosmillonesima de miligramo por litro de aire.
El resto de la percepcion sensorial del ordenador, mediante la cual el edificio estaba en condiciones de responder a las modificaciones producidas en su entorno interno o externo, podia compararse, en terminos generales, a los sentidos quinestesico y vestibular del organismo humano.
Habia pocos estimulos que el ordenador no fuese capaz de transformar en proceso vital a partir de variaciones de energia.
Segun Kenny, el computador Yu-5 y la Parrilla representaban la fase mas avanzada de la logica cartesiana: la matematica como aglutinante de un mundo racionalizado.
A la una menos cuarto, Cheng Peng Fei dejo a sus companeros de manifestacion en la plaza frente a la Parrilla y se dirigio al norte, hacia la Freeway, mirando a los vagabundos y mendigos que encontraba por el camino con la consumada indiferencia de quien conocia la miseria aun mayor del Sudeste Asiatico.
Un negro con una gorra de beisbol de los Dodgers que olia como un vertedero se le acerco y se puso a caminar a su lado. Eso me pasa por ir a pie, penso el joven chino.
– ?Me das algo, tio, por favor?
Cheng Peng Fei aparto la vista y siguio andando, despreciando al desecho humano que ya se habia quedado atras, y pensando que en China, por muy pobre que se fuese, uno trabajaba y se ganaba su propio sustento. Se
