En aquel momento lo que mas le interesaba era el caos y la complejidad: cuanto mas complejo fuese el sistema, mas se acercaba uno al caos. Ese era uno de los aspectos que mas le inquietaban del concepto mismo de edificio inteligente. Trato de hablar de eso con Ray Richardson relacionandolo con la Parrilla, pero Ray no le entendio bien.

– Pues claro que el edificio es complejo, Mitch -le habia dicho-. ?De que cojones se trata, si no?

– No me refiero a eso. Quiero decir que cuanto mas complejo es un sistema, mas posibilidades hay de que algo salga mal.

– Pero ?que dices, Mitch? ?Que te preocupa este grado de tecnologia? ?Es eso? Vamos, colega, despierta y tomate un cafe. Estamos hablando de un edificio de oficinas, no del sistema de alerta del Pentagono. Sigue con el programa, ?vale?

Fin de la conversacion.

Cuando Aidan Kenny le telefoneo al acabar la jornada para decirle que bajara enseguida a la cuarta planta, no esperaba que sus preocupaciones de unas horas antes se vieran en cierto modo justificadas.

El centro informatico del cuarto piso no se parecia a ningun otro que Mitch hubiese visto antes. Se llegaba a el por una pasarela de cristal verduzco iluminada desde abajo y suavemente arqueada, como si cruzara un arroyuelo en vez de los innumerables cables electricos que tan celosamente ocultaba. La puerta de doble altura era de cristal de Bohemia, solo maculado por un cartel que advertia de que la sala estaba protegida con un sistema contra incendios Halon 1301.

Tras ella se veia una enorme sala sin ventanas, con una moqueta especial antiestatica y una iluminacion en el suelo que recordaba las luces de salida de un avion de lineas aereas. Dominando la estancia, en un circulo cerrado que a Mitch le hacia pensar en Stonehenge, estaban los cinco monolitos de pulido aluminio que constituian el superordenador Yu-5. Cada una de las consolas plateadas media dos metros y medio de altura, un metro veinte de ancho y setenta centimetros de fondo. En realidad, el superordenador Yu-5 se componia de varios centenares de ordenadores que trabajaban conjuntamente dentro de un Sistema de Tratamiento Paralelo Masivo. Mientras la mayoria de los ordenadores trabajaban en serie, ejecutando los necesarios pasos de una secuencia sobre una sola unidad central, la ventaja de un STPM consistia en que la misma secuencia podia dividirse y llevarse a cabo de forma simultanea, en menos tiempo que con un solo procesador rapido.

Pero las operaciones de gestion del complejo edificio solo consumian una pequena parte de la inmensa capacidad del ordenador. La mayoria de sus funciones se empleaba para el trabajo del Grupo de Informatica Tecnica de la Yu Corporation, dedicado a un tratamiento de datos numericos a gran escala con objeto de encontrar un lenguaje informatico universal; un lenguaje que no solo seria capaz de entender programas escritos en otros lenguajes informaticos, sino que al mismo tiempo estaria en condiciones de ocuparse de manipulaciones matematicas y tratamiento de datos comerciales. Ese proyecto, el NOAM, asi como otros aun mas secretos -Aidan Kenny sospechaba que la Yu Corporation tambien llevaba a cabo complejas investigaciones sobre programas de vida artificial-, habia requerido la presencia de dos empleados de la Yu que supervisaban el trabajo de Kenny en la instalacion de los sistemas de gestion del edificio.

En el primer circulo se inscribia otro mas pequeno que incluia cinco terminales con pantallas planas de 28 pulgadas. Frente a tres de ellas se sentaban Bob Beech, Hideki Yojo y Aidan Kenny, mientras un nino, seguramente el hijo de Aidan, estaba delante de otro, absorto en un juego informatico que se reflejaba en los gruesos cristales de sus gafas sin montura.

– ?Que tal, Mitch? -sonrio Beech-. ?Donde te has metido?

– ?Por que sera -pregunto Mitch- que siempre que veo trabajar a los programadores parece que estan en la pausa del cafe?

– ?Ah, si? -repuso Yojo-. Pues hay que tener muchas cosas en la cabeza, hombre. Como en el rugby, ?sabes? Tenemos que pasar buena parte del tiempo haciendo una melee para comentar todas las jugadas posibles.

– Me siento halagado de que querais incluirme en vuestras deliberaciones sobre la linea de banda, entrenador.

– Todavia no sabes lo que queremos preguntarte -dijo alegremente Beech.

– Me parece que hay un problema -dijo Mitch, sonriendo con recelo.

– Si, eso es -confirmo Beech-. A lo mejor puedes ayudarnos a resolverlo. Necesitamos un poco de coordinacion tecnica.

– Es mi trabajo.

– Pero primero tienes que tomar una especie de decision administrativa, Mitch. Es algo referente a Abraham.

– Abraham, si -repitio Yojo- ?A quien se le ocurrio la estupidez de ponerle ese nombre?

Cheech y Chong: como los protagonistas de aquella pelicula sobre la marihuana de los primeros setenta, tenian un aire indolente, gruesos bigotes a lo Wyatt Earp y una mirada enfermiza, levemente vidriosa. Pero, como en el caso de Aidan Kenny, esa impresion provenia de su continuo trabajo frente a la pantalla y no de la aficion a fumar droga. Mitch estaba seguro de eso. Cada vez que uno iba al lavabo en la Parrilla, el ordenador le analizaba la orina por si contenia rastros de droga. La Yu Corporation se tomaba muy en serio la medicina preventiva.

– Gracias por bajar, Mitch, te lo agradezco -dijo Aidan Kenny, carraspeando y frotandose nerviosamente los labios-. ?Ojala tuviera un cigarrillo, joder!

– En la sala de informatica esta prohibido fumar -dijo la educada voz inglesa del ordenador.

– ?Cierra el pico, gilipollas! -solto Yojo.

– Si, gracias, Abraham -dijo Kenny-. Dime algo que no sepa. Sientate aqui, Mitch, te voy a poner al corriente. Eh, Hideki, ?podrias hablar mejor delante de mi hijo, colega?

– ?No faltaba mas, joder! ?Vaya, lo siento!

Mitch se sento frente al terminal libre y miro la imagen que se movia en la pantalla: parecia un enorme copo de nieve coloreado, y crecia continuamente.

– ?Que es eso? -pregunto, momentaneamente fascinado.

– Ah -dijo Yojo-, eso no es mas que un salvapantallas. Hace que no se queme el tubo del monitor.

– Es bonito.

– ?Verdad que si? Un automata celular. Damos al ordenador una figura de base y unas normas de desarrollo y del resto se encarga el. Venga, tocalo.

Mitch toco la pantalla con el dedo y, como un verdadero copo de nieve, el automata celular se fundio rapidamente. Cientos de lineas de datos empezaron a evolucionar frente a sus ojos.

– Ahi tienes el problema -anuncio Beech.

– Y es gordo -anadio Yojo.

Una apagada explosion emano de la pantalla de Michael y, furioso, el nino dio un manotazo al brazo de la silla.

– ?Cojones! -grito, y luego-: ?Joder, joder, joder!

Hideki Yojo lanzo una mirada a Kenny y dijo:

– No creo que tenga muchos tacos que ensenarle a tu hijo, Aid.

– No digas palabrotas, hijo. Si te vuelvo a oir un taco, puedes ir preparandote, con cumpleanos o sin el. ?Esta claro?

– Si, papa.

– Y ponte los cascos, por favor.

– Bueno -anadio Kenny, dirigiendose a Mitch-. Es un sistema autorreproductor, ?vale?

Mitch asintio, indeciso.

– Un programa autorreproductor, multifuncional, que preve con plena independencia las necesidades del edificio y la futura gestion comercial. Un sistema basado en la logica difusa que utiliza una red nerviosa para mejorar sus prestaciones mediante el aprendizaje. Despues de que la Yu Corporation ocupe el edificio durante cierto tiempo, el viejo Abraham habra aprendido todo lo que haya que saber sobre la forma de trabajar de la empresa. Absolutamente todo, desde el plan de utilizacion de las oficinas hasta el modo en que la empresa piensa desarrollarse. Por ejemplo, utilizando la red electronica de abonados, podra estudiar el mercado inmobiliario local para comunicarles las oportunidades que existan en un sector determinado.

– ?Ah, si? -dijo Mitch-. A lo mejor me puede encontrar casa.

Aidan Kenny esbozo una leve sonrisa. Mitch se disculpo y, recostandose en el respaldo de la silla, adopto una

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