moderna, te dire que da asco.
– Bueno, pues mueve el culo y vete al nuevo edificio de Hope Street. El de la Yu Corporation. Acaban de encontrar un 187. Uno de los informaticos. Quien sabe, a lo mejor puedes probar que fue el arquitecto.
– No estaria mal.
Curtis cogio su chaqueta deportiva del respaldo de la silla y miro a su companero, mas joven y mas atractivo, que meneaba la cabeza al otro lado del escritorio.
– ?Quien cono te crees que eres, Frank Lloyd Wright? -dijo Curtis-. Venga, Nat, ya has oido al comisario.
Nathan Coleman siguio a Curtis hacia el ascensor.
– Sabia que eras un jodido filisteo, Frank -dijo Coleman-. Pero no te tomaba por Goliat.
– ?Sabes algo de arquitectura moderna, Nat?
– Una vez vi una pelicula sobre un arquitecto.
Curtis asintio con la cabeza.
– ?Gary Cooper?
– Exacto. Por cierto, ahora que lo recuerdo, en la pelicula el culpable
– ?Que hizo?
– Volo un edificio cuando los constructores le cambiaron los planos.
– ?En serio? No se lo reprocho. A mi a veces me dan ganas de matar al tipo que nos hizo el bano.
– Crei que la habias visto.
En el Ford Cougar rojo de dos plazas de Nathan Coleman surcaron la autopista que rodeaba el corazon de la ciudad como un sistema de valvulas y arterias, para luego torcer en direccion sur hacia Hope Street. Por el camino, Curtis se dio cuenta de que por primera vez en su vida estaba prestando atencion a la arquitectura monolitica de la zona.
– Si tengo que hablar con el arquitecto, voy a preguntarle por que todos los edificios han de ser tan grandes.
Coleman solto una carcajada.
– Oye, Frank, estamos en Estados Unidos, ?recuerdas? Es lo que distingue nuestras ciudades de las de otros paises. Nosotros inventamos la metropolis de rascacielos.
– ?Y por que toda esta zona parece una serie de cajas puestas de pie? ?Por que no hicieron un centro de la ciudad a nivel humano?
– Tienen un plan estrategico para mejorar esta zona, Frank. Lo he leido en algun sitio. Quieren darle al centro una nueva identidad.
– ?Como el programa para la proteccion de testigos, quieres decir? Si te interesa mi opinion, Nat, a esos cabrones de arquitectos que proyectan esos jodidos edificios es a quienes habria que dar una nueva identidad. Si en esta ciudad alguien tratara de asesinar a Frank Gehry, habria que darle la Medalla del Congreso.
– ?A quien?
– ?Conoces esa mierda de edificio en Olympic Boulevard? ?La Facultad de Derecho de la Universidad Loyola?
– ?El que tiene una cerca de hierro y muros de acero?
– El mismo.
– ?Eso es una Facultad de Derecho? ?Crei que era una carcel, joder! A lo mejor expresa la opinion de Frank Gehry sobre los abogados.
– Quiza tengas razon. De todas formas, Frank Gehry es el maximo representante de la jodida escuela de arquitectura de Los Angeles.
– Puede que ese tio solo pretenda ser realista. Es decir, que Los Angeles no es precisamente una ciudad que invite a la gente a pasar por tu casa solo para saludarte.
Torcieron por Hope Street y Curtis senalo con el dedo:
– Debe de ser ahi.
Bajaron del coche y se dirigieron al edificio.
Dominada por un bronce de Fernando Botero en lo alto de una fuente y bordeada por una fila de eucaliptos, la plaza de Hope Street era una afilada elipse de unos cuarenta metros de largo. Al otro extremo de la elipse, enfrente de los policias, se alzaba una escalinata de marmol blanco muy escenografica que daba a la entrada del edificio un aspecto aun mas grandioso y monumental.
Frank Curtis se detuvo delante de la fuente, alzo la vista hacia la gruesa mujer tendida y luego observo al pequeno grupo de chinos concentrados tras una cinta policial al pie de la escalinata.
– ?Como lo hacen? -pregunto-. Esos buitres que acuden al escenario del crimen. ?Que es? ?Telepatia macabra?
– En realidad, creo que han venido a manifestarse -repuso Coleman-. Contra la actitud de la Yu Corporation hacia los derechos humanos, o algo asi. Ha salido en la tele. -Miro la escultura-. Oye, ?te has follado alguna vez a una tia gorda de verdad?
– ?No -rio Curtis-, te aseguro que no!
– Yo si.
– ?Tan gorda como esa de ahi?
Coleman asintio con la cabeza.
– ?Que animal eres!
– Fue estupendo, Frank, te lo aseguro. ?Sabes una cosa? Tuve la sensacion de haber prestado un servicio a la raza humana.
– ?En serio?
Curtis estaba mas interesado en leer el cartel que habia junto a la fuente:
Aviso
Es peligroso beber agua de esta fuente. Esta tratada con un producto anticorrosion para proteger la escultura.
– Y si eres analfabeto y tienes sed, estas apanado, ?no? -observo Curtis.
Coleman cogio un poco de agua en la palma de la mano, dio un sorbo y lo escupio con una mueca.
– Si alguien bebe de aqui, no corre peligro -comento-. Sabe a detergente para lavar coches.
– A algunos drogatas les gusta el detergente para lavar coches. Coloca mas deprisa que el alcohol metilico.
Siguieron hacia el edificio, ignorantes de las caracteristicas de las baldosas hexagonales de cemento que pisaban. Se trataba del Pavimento DisuasorioMR y, como el Agua AsfixianteMR de la fuente, formaba parte de la estrategia ideada por el propio Ray Richardson para alejar a los muchos vagabundos de la zona. Todas las noches, una baldosa hexagonal de cada siete se elevaba hidraulicamente a una altura de veinte centimetros, como la coraza de alguna palida criatura antediluviana, para impedir que las personas sin hogar pasaran la noche alli.
Los dos policias se detuvieron al pie de la escalinata y, protegiendose los ojos del fuerte sol y del blanco reflejo de la fachada de hormigon, observaron el incoloro haz de columnas tubulares de acero y vigas horizontales que definian el alzado de la Parrilla. El edificio parecia dividido en diez zonas, cada una de ellas suspendida de una viga mediante una sola linea de mensulas de acero. Y, a su vez, cada una de aquellas solidas estructuras horizontales se apoyaba en un pilon de acero compuesto de grupos de columnas tambien de acero. A pesar suyo, Frank Curtis se sintio impresionado. Aquello era lo que se imaginaba cuando pensaba en la ciencia ficcion: una maquina inhumana, palida, el emisario sin rostro de un universo deforme y sin Dios.
– Esperemos que sean pacificos -mascullo.
– ?Quienes?
– Los alienigenas que han construido esta jodida cosa.
Subieron la escalinata a paso vivo, mostraron rapidamente su identificacion al policia apostado junto a la puerta y pasaron bajo la cinta policial. Una vez dentro, cruzaron otra puerta de cristal y se encontraron frente al enorme arbol que presidia el patio.
