Aidan Kenny le entrego un disco compacto.

– Me temo que solo esta el momento del descubrimiento -explico-. Esta grabacion se hizo en nuestras oficinas de Sunset. Aun estamos instalando los diversos sistemas de gestion del edificio, ?comprende? Esa es una de las razones por las que Hideki Yojo trabajaba hasta tarde. Teniamos un fallo con el programa de hologramas. Hideki trataba de arreglarlo. En cualquier caso, aun tenemos que instalar los dispositivos de grabacion en este edificio.

– ?Y lo arreglo? ?El fallo?

Kenny miro a Beech y se encogio de hombros.

– En realidad, no lo se. Segun…, segun el ordenador, la ultima operacion, es decir, la ultima instruccion que dio al programa, fue alrededor de las diez. Debio de morir poco despues.

Curtis enarco las cejas. Kenny parecio desconcertarse.

Bob Beech carraspeo y paso a Curtis un listado de ordenador.

– Aqui no trabajamos mucho con documentos impresos -le informo-. En realidad, una de las normas de la empresa es evitar el papel en lo posible. Normalmente pasamos por el escaner todos los documentos y los convertimos en imagenes electronicas. No obstante, he impreso este por si le resultaba de utilidad.

– Muchas gracias. ?Que es?

– El historial medico de Hideki Yojo. Supongo que lo necesitaran para la autopsia. La haran, supongo. En estos casos siempre la hacen.

– Si, desde luego. Habra que hacer la autopsia -repuso Curtis en tono seco y formal. Le molestaba que se le anticipasen en algo tan simple como una investigacion preliminar.

– El caso es… -intervino Beech que, notando entonces la irritacion de Curtis, concluyo-: Bueno, quiza no tenga importancia.

– No, por favor. Lo esta haciendo muy bien. -Se rio, un tanto incomodo-. Yo hubiera hecho lo mismo que usted, senor Beech. Continue, por favor.

– Pues el caso es que Hideki se venia quejando de fuertes dolores de cabeza. Si se trata de muerte natural, quiza tenga algo que ver con eso.

Curtis aprobo con la cabeza.

– ?Cree que ha sido muerte natural? -pregunto Mitch.

– Es un poco pronto para decirlo, senor Bryan -contesto Curtis-. No sabremos nada seguro hasta despues de la autopsia. Asi, de momento, consideraremos la muerte como sospechosa. -Decidio asustarlos un poco-. Es posible que Hideki Yojo fuera estrangulado.

– ?Joder! -exclamo Kenny.

Curtis cogio el disco y el listado de ordenador y se puso en pie.

– Bueno, gracias por su ayuda. -Lanzo una mirada significativa a Nathan Coleman-. Sera mejor que volvamos a Parker Center.

– Los acompanare a la salida -se ofrecio Mitch.

– No hace falta. Ya he hablado antes con un ascensor. Claro que solo para maldecirlo. Pero seguro que podre…

– No lo ha entendido -repuso Mitch-. En este edificio nadie puede utilizar el ascensor sin el sistema de tratamiento y reconocimiento de senales precodificadas. Si el ordenador no le reconoce, no podra utilizar el ascensor, ni abrir una puerta, ni llamar por telefono, ni acceder a un terminal informatico.

– Eso es lo que yo llamo buena organizacion -dijo Curtis.

Los dos inspectores siguieron a Mitch al ascensor.

– Planta baja, por favor, Abraham -ordeno Mitch.

– ?Que ocurre cuando uno esta acatarrado? -pregunto Curtis-. O si se ha bebido demasiado. En esas situaciones, cambia la voz.

– El sistema trabaja sumamente bien, con independencia de las condiciones en que se encuentre el usuario - explico Mitch-. El indice de negativos erroneos, es decir, las veces que el sistema rechaza al usuario autorizado, se situa en torno al 0,1 por ciento. El indice de positivos erroneos, esto es, cuando se da acceso a una persona no autorizada, no llega a la mitad. La seguridad es casi absoluta. Y, ademas -anadio-, si alguien ha bebido demasiado no tiene nada que hacer aqui.

– Lo recordare -dijo Curtis, echando una mirada por el atrio-. Asi que esto es el progreso, ?no? Calculo frio antes que vision estetica. -Se encogio de hombros-. ?Y yo que se? Yo solo tengo que mirarlo.

Mitch vio salir de la Parrilla a los dos inspectores y sintio alivio de que no hubieran preguntado quien mas se habia quedado trabajando la noche anterior. Pero se inquieto un poco ante la idea de que, muy probablemente, Alison recordara su historia de que Hideki Yojo estaba con el en el restaurante aproximadamente a la hora de su muerte. Eso requeriria ciertas explicaciones.

Grabel se dirigio a un bar de San Pedro Street, a unas manzanas al este de la Parrilla, un barrio de hoteles baratos y albergues de caridad. Se sento a la barra y puso algun dinero sobre el mostrador, para que el camarero viese que podia pagar, y pidio una copa. Le temblaban las manos. ?Habia jodido ya a Richardson y a su nuevo edificio, o aun seguia planeandolo? Se bebio la copa de un trago, se sintio mejor y pidio otra. Intento recordar los acontecimientos de la noche anterior y reflexiono de nuevo. Incluso las cosas mas tremendas tenian mejor aspecto despues de un par de copas.

Cuando la policia levanto el cadaver y el ayudante del forense termino su trabajo en la sala de informatica, Bob Beech contemplo con tristeza la consola vacia de Yojo.

– Pobre Hideki -dijo.

– Si -repuso Kenny-. Estrangulado. ?Quien habria querido estrangularlo?

– El poli solo dijo que era una posibilidad -le recordo Mitch.

– ?Te fijaste en la cara de Hideki? La cara no se te pone asi por cantar en el coro de la iglesia. Algo le paso. Algo horrible. De eso puedes estar seguro.

– ?Quien querria matar a Hideki? -pregunto Mitch.

Kenny se encogio de hombros y sacudio la cabeza.

– Se han llevado su silla -observo Beech-. ?Por que lo habran hecho?

– ?A ti que te parece? -repuso Mitch-. Se habra cagado o algo asi. ?Es que no lo hueles?

– Con la sinusitis, no.

– Pues huele bastante -aseguro Kenny-. ?Abraham? ?Quieres cambiar el aire de la sala?

– Lo que usted diga, senor.

– Joder. ?Os habeis fijado en eso? -Kenny senalo la lampara de Yojo. La caja del transformador se habia derretido y, aunque ya estaba fria, tenia todo el aspecto del alquitran caliente-. Que cabrones. Algun poli descuidado la habra enderezado sin apagarla antes.

– A mi ex novia se le enredo el pelo en una de esas lamparas halogenas y se le prendio fuego -dijo Beech.

– ?Joder! ?Le paso algo?

– No. Y estaba mas guapa. No me gustaba con el pelo largo.

Kenny acciono el interruptor y vio que la lampara seguia funcionando.

– Esto es de lo mas surrealista, ?no creeis? Como un cuadro de Salvador Dali.

Beech se sento pesadamente en su silla, apoyo los codos en la consola y suspiro.

– Conocia a Hideki desde hace casi diez anos. Sabia mas que nadie de ordenadores. Ese cabroncete de japones… ?Solo tenia treinta y siete anos, cono! No puedo creer que este muerto. Es decir, que estaba perfectamente cuando le deje anoche. Y sabes que desde que empezo a ir a tu quinesioterapeuta, Aid, ya no tenia aquellas jaquecas. -Beech hizo un gesto de pesar con la cabeza-. Esto va a perjudicar seriamente a la Corp en Estados Unidos. Jardine Yu no se lo va a creer. Hideki era un elemento clave de nuestros planes para los proximos cinco anos.

– Todos le echaremos de menos -insistio Kenny.

Mitch aguardo un momento y luego dijo:

– Ese fallo del programa de imagenes en tiempo real, ?creeis que consiguio arreglarlo?

Bob Beech presiono la palma de la mano sobre la pantalla de su ordenador.

– Pronto lo averiguaremos -aseguro.

– ?Cual era el problema exactamente? -pregunto Mitch.

Вы читаете El infierno digital
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату