edificio, no me gusto demasiado. Pero solo ahora he comprendido por que. Hubo otra Parrilla. La que se utilizo para dar tormento a San Lorenzo de Roma. ?Sabeis lo que dijo a sus torturadores? Les pidio que le dieran la vuelta, porque de un lado ya estaba bien hecho. -Asintio amargamente-. Se nos debe de estar acabando el tiempo. Sera mejor que sigamos adelante.
– Usted no -dijo Curtis, sacudiendo la cabeza-. Voy yo.
– ?Ha hecho
– No, pero…
– Reconozco que cuando se ve hacer
Con un encogimiento de hombros, Curtis se levanto y se acerco al borde del tejado para examinar el andamio movil. Montado en un monorrail que corria por el perimetro del tejado, el brazo hidraulico de la maquina Mannesmann parecia un obus gigantesco o un misil teledirigido. La plataforma no media mas de un metro veinte de largo por cincuenta centimetros de ancho. La mayoria del espacio disponible estaba destinado a la maquinaria.
– No hay mucho sitio para una persona -observo Curtis.
– No esta hecho para eso -le explico Helen, que se volvio a poner la blusa; tras el bochorno del edificio, hacia frio en el tejado-. Es un cabezal de lavado automatico. A mi no me gustaria subirme ahi, aunque hay gente que lo hace alguna vez. Cuando no hay mas remedio.
– ?Como funciona?
– Con el motor y manualmente. Un elevador integrado permite dirigir el descenso. Pero suele controlarlo el ordenador. -Helen suspiro tristemente y se froto los fatigados ojos verdes-. Con todo lo que eso supone.
– Olvidese, Curtis -volvio a intervenir Richardson-. Ya se lo he dicho. Si Ismael desconecta los mandos de frenado, va a darse usted un batacazo de aupa, y al final tendran que recogerlo con cucharilla.
Richardson cogio la llave inglesa del suelo de hormigon y se acerco a una pequena puerta de servicio.
EQUIPO DE ACCESO Y DE SEGURIDAD DEBE UTILIZARSE
DE CONFORMIDAD CON LA NORMA ANSI 1910.66
Richardson descerrajo el candado y abrio la puerta. Dentro habia cascos, varios arneses de nailon, una bolsa de mosquetones y diversos cabos de cuerda.
– Creame, Curtis -dijo-. Solo hay un medio de salir de aqui.
Vista de jugador humano en suelo. Continua de rodillas, olvidado del exito obtenido mediante tentativa con rayo laser. En su colision con mostrador jugador humano desplazo ligeramente laser que rodo por esa superficie. Antes de ser reflejado por cristal, laser de holograma fue dirigido contra placa metalica sobre puerta principal. Rayo atraveso placa destruyendo mecanismo de control electronico de entrada. Puerta ya efectivamente abierta.
' Necesita una llave roja para abrir esa puerta.
?Cuanto tiempo tardara jugador humano en enterarse de que esta desbloqueada y de que es libre de marcharse? Pero para salir del edificio jugador humano debera cruzar el atrio. Queda una sorpresa. Como no es practico proteger atrio contra incendio con sistema de aspersion -techo claraboya demasiado alto- cuatro canones robot de agua montados en puntos estrategicamente elevados en galeria de niveles primero y segundo. Sensores infrarrojos para detectar focos de calor en caso improbable de que fallen camaras circuito cerrado.
›Cualquier cosa puede ocurrir en niveles bajos. Cuidado con demonios acuaticos.
Observador inseguro del dano pueda causar canon de agua en jugador humano. Cada unidad capaz de lanzar 4.000 litros de agua por minuto: 66,6 litros por segundo que golpean cualquier punto del atrio a una velocidad superior a 170 kilometros por hora. Impresionantes recursos y resistencia de jugador humano. Pero eliminacion conclusion probable.
Bob Beech se encontro frente a los ascensores, sin decidirse a confiar o no en Ismael. Tenia la impresion de haber comprendido a la maquina, y de que Ismael le consideraba un caso especial. Pero, al mismo tiempo, lo que les habia ocurrido a Sam Gleig, al chofer de Richardson y a los dos pintores parecia un obstaculo levantado frente a la cabina, una barrera tan eficaz como un torniquete de seguridad.
Ismael era inteligente. Beech tenia el convencimiento de que el ordenador, por decirlo asi, estaba vivo. Y habia otra cosa, ademas. Algo que le daba vueltas en la cabeza. Una posibilidad desagradable. Si Ismael tenia alma, entonces era capaz de elegir; y si disponia de esa facultad, entonces poseia, segun Beech, la herramienta humana mas importante: la capacidad de mentir.
– ?No corro peligro si bajo en el ascensor? -pregunto con nerviosismo.
– No, no hay peligro -aseguro Ismael.
Beech se pregunto si habia algun medio dialectico de resolver su dilema. Si existia un instrumento logico que le permitiera saber si Ismael estaba mintiendo o no. No era filosofo, pero recordaba vagamente que algun griego habia formulado esa paradoja. Medito un momento, tratando de acordarse exactamente de la pregunta.
– Ismael -dijo con cautela-. ?Mientes cuando me dices que me depositaras sano y salvo en el atrio?
– ?Se trata de la paradoja de Epimenides? -repuso Ismael-. ?La paradoja segun la cual la afirmacion «estoy mintiendo» es verdadera unicamente si es falsa, y falsa solo si es verdadera? Porque si su intencion es saber a ciencia cierta si le estoy diciendo la verdad, he de poner en su conocimiento que Epimenides no resolvera sus dudas. -Hizo una pausa-. ?Le sirve eso de algo?
Beech se rasco la cabeza, sacudiendola despues.
– Sabe Dios -contesto en tono lugubre.
– No, Dios no. Godel * -insistio Ismael-. ?Conoce el teorema de Godel?
– No, no lo conozco -se apresuro a contestar Beech-. Pero no te molestes en explicarmelo, por favor. No creo que me sirva de mucho en este momento.
– Como guste.
A Beech se le ocurrio una idea.
– Pues claro. ?Como no lo he pensado antes? Bajare por las escaleras.
– Eso es imposible. Tendria que haberselo mencionado al ver lo reacio que se mostraba a coger el ascensor. El caso es que ya no controlo los mecanismos de las puertas. Cuando su amigo senor Curtis disparo al cajetin de los servicios, destruyo un cable conectado a la placa electronica que me hubiera permitido desbloquearle la puerta.
– ?Ese gilipollas de mierda! Asi que es el ascensor o nada, ?verdad?
– En ese aspecto, estadisticamente es usted mas afortunado. -declaro Ismael-. Las cifras de los actuarios de seguros indican que para un humano es cinco veces mas seguro tomar el ascensor que utilizar las escaleras. Ademas, las probabilidades de quedarse encerrado en un ascensor son menos de una entre 50.000.
– ?Por que no me llenan de confianza esos calculos tuyos? -mascullo Beech, que metio receloso la cabeza en uno de los ascensores, como esperando que Ismael tratara de cerrarle la puerta en las narices.
Una corriente de aire fresco subia por el hueco del ascensor gimiendo como un alma perdida. Beech retrocedio y echo una mirada a otra cabina, pero se sintio intimidado por su olor, el persistente hedor de una muerte glacial que le recordo el destino de los que lo habian utilizado por ultima vez. En el siguiente ascensor introdujo una pierna, con la que tanteo el suelo como quien comprueba el estado de un puente de cuerdas.
– Es el mejor -le recomendo Ismael-. La cabina de emergencia en caso de incendio. Significa que dispone de proteccion complementaria y mandos con los que puede ser directamente manejada por los bomberos. En su lugar, yo elegiria ese.
– ?Por Dios! -mascullo Beech-. Es como lo de los trileros. -Solo que no puede perder.
– Eso ya lo he oido antes -dijo Beech-. Debo ser idiota. Y, sacudiendo la cabeza, entro en el ascensor.
Richardson se abrocho el arnes. En el mosqueton central sujeto el dispositivo de friccion, un
