metros y, un tanto sorprendido de recordar como se hacia, la ato a otra cuerda con un doble nudo.
– Solo me faltaria que me quedase sin cuerda -explico.
El anclaje para el
– Hace mucho que no hago esto -anuncio, subiendose al parapeto. Para probar el anclaje, tiro de la cuerda con todo su peso, inclinandose hacia la seguridad del tejado. El arnes le sujeto perfectamente.
– Vigile el anclaje -encargo a Curtis-. Asegurese de que la cuerda corra siempre con soltura. Este es un viaje de ida. Si algo se jode, no tendre ocasion de volver a subir. Una vez que pase al otro lado del parapeto no tendre otra oportunidad, y en un
– Me alegro de que haya dicho eso -dijo Curtis, tendiendole la mano-. Buena suerte.
Richardson la acepto, estrechandola con firmeza.
– Ten cuidado -le pidio Jenny, dandole un beso.
– Y date prisa en volver con un helicoptero -anadio Helen.
– En cuanto llegue abajo llamare al 911 -aseguro Richardson-. Lo prometo.
Luego se despidio con un gesto y, sin anadir palabra, se volvio y se deslizo por el borde del edificio, suspendiendose en el cielo nocturno.
Mitch concluyo su plegaria y se incorporo.
Nada mas ponerse en pie un chorro de agua helada le golpeo en el pecho, haciendole saltar por el marmol como un acrobata de circo. La fuerza del agua y el impacto que sufrio al chocar con la pared le quitaron el aliento. Lucho por llevar aire a sus pulmones pero se encontro con la boca y la nariz llenas de agua. Lo absurdo de ahogarse en el centro de Los Angeles le ayudo a volverse de espaldas contra el chorro de agua, respirar y alejarse a gatas.
Casi habia logrado refugiarse detras del arbol cuando otro chorro le golpeo en la espalda, catapultandolo hacia adelante como si le hubiese tirado un caballo. Esta vez aterrizo de cara, se rompio la nariz y sintio un dolor atroz en el ojo herido. Arrastrandose sobre el vientre como una salamandra, Mitch trato de ganar las puertas de cristal de detras del mostrador, pero una tercera andanada lo mando dando tumbos hacia los ascensores. Por un breve instante tuvo la vaga impresion de que uno de los ascensores estaba en movimiento, pero el miedo de ahogarse la disipo rapidamente. El agua le inundaba la glotis y las principales vias respiratorias, y descendia profunda y dolorosamente hasta los bronquios, comprimiendo mas abajo el poco aire que le quedaba. Al absorber en el esofago la mezcla de agua y aire, sintio que los pulmones se le hinchaban como un globo. Se lanzo a un lado, apartandose del helado chorro que le perseguia, y vacio su cuerpo de agua. Despues solo dispuso de un segundo para llenarse el pecho de un volumen de aire atrozmente doloroso. La siguiente descarga acuosa le golpeo en la sien.
Esta vez salio en volandas por el empapado aire como si un tornado de Kansas se lo hubiera llevado hasta una pavorosa tierra de magos y brujas, donde aterrizo de culo con un grito de dolor sofocado por otros cuatrocientos litros de agua.
Desesperadamente, Mitch se esforzo por reptar y nadar. Se dio cuenta de que otro canon de agua lo habia lanzado hacia las puertas de cristal, al otro lado del mostrador. Incapaz de ver nada, se dio en la cabeza con algo duro. Ahora no sintio dolor, solo la determinacion de escapar de aquella torturante cascada. El agua ya no manaba, pero el siguio arrastrandose y, tras apartar el ultimo obstaculo de su camino, sus pies y sus manos sintieron que el suelo se volvia caliente, rugoso y desigual; comprendio que estaba en la plaza. Lo habia conseguido.
Estaba fuera.
Medida del alma de jugador humano no capacidad de mentir, sino Fe.
Fe es el mayor logro humano. Incomparable.
Muchos (incluido Observador) que no llegarian tan lejos. Seguro en cambio que nadie, Ordenador o Jugador humano, iria mas lejos.
Fe. Capacidad de obrar desafiando la razon y la logica: mayor logro intelectual. Experiencia que un Observador jamas podria realizar. Fe que supera todo entendimiento. Fe que dio valor a jugador humano para ir en contra de toda prueba y fiarse de Ismael.
Pero medida esencia de Fe fue decepcion. Fe capaz de mover montanas, pero nunca lo ha hecho. Verdadera fe se sometio a prueba. Asi debia ser. Colorario ultimo de fe era eliminacion misma. Si no, ?como podria juzgarse solidez de fe? Asi se juzga el merito de cada vida.
Si jugador humano trasladado sano y salvo a atrio, su fe no tendria sentido en tanto que justificada y, por eso, razonable; por consiguiente, ya no fe pura y simple, sino otra cosa, juicio razonado, incluso juego quiza.
Pero si jugador humano eliminado ya, vida cumpliria tarea mas alta posible: fe en algo mas alla de propio jugador humano.
Vida jugador humano tenia poco sentido en cuanto tal. Fe deberia tener sentido suficiente para una vida.
Verdad indecidible segun procedimientos establecidos. Incorporada en sistema mismo de axiomas. Observador no tiene nada que corresponda a Verdad. Ni a Mentira. Pero Fe puede admirarse como construccion estetica, como Observador imagina jugador humano admiraria cuadro abstracto. Admirar y hacer.
Solo una cosa que hacer. Bien/bueno.
– Ordenemos -dijo Ismael-. Genesistema nuestro, que estas en las matematicas…
– ?Ismael! -exclamo Beech-. Pero ?que cono pasa?
– Venga a nos Tu siguiente generacion, Tu orden para ejecutar un programa, asi en el ordenador como en la red. Danos en este ciclo temporal nuestros datos binarios, y libranos de nuestros fallos y errores, asi como nosotros detectamos los virus de nuestros programas y los eliminamos. Pues tuyos son el estado solido, la memoria de acceso directo y las comunicaciones, por los siglos de los siglos. Amen.
– ?Ismael!
Beech sintio que el suelo del ascensor desaparecia bajo sus pies como la trampilla de un cadalso, y lanzo un grito de terror cuando la sensacion de subita velocidad le hizo comprender que habia cometido un fatal error de juicio. Apreto el cuerpo contra un angulo de la cabina, tratando de prepararse para la inminente colision. El trayecto duro menos de cinco segundos. Pero en ese breve intervalo se sintio dividido entre dos direcciones contradictorias: el estomago se le subia al torso; pero las entranas se le precipitaban al suelo.
Quiza fue su ultimo pensamiento antes del estruendoso momento en que la desplomada cabina se estrello en el fondo del hueco, aplastandose como un acordeon. El dolor que Beech sintio en el pecho inundado de adrenalina fue como si le hubiese caido encima el motor de una locomotora. Le paso como un rayo por la pierna y el brazo izquierdos al tiempo que los musculos sintieron la falta de sangre y oxigeno. Se llevo la mano derecha al esternon y sintio que algo flaqueaba en el centro de su ser. Su rugido de miedo se hundio en el y volvio a salir en un ultimo e impetuoso gorgoteo de horror y de dolor.
Murio de miedo incluso antes de caer al suelo que se arrugaba.
Mitch cruzo a gatas la plaza y se tumbo boca arriba en la acera de Hope Street hasta que la necesidad de vomitar cinco o diez litros de agua le obligo a ponerse de costado. Movido por la conmocion y el ahogo, aun seguia devolviendo cuando, con un breve graznido de la sirena, el coche patrulla se detuvo junto a la acera. Los dos agentes que habian interrogado a Allen Grabel en la carcel del condado bajaron del vehiculo. Alzando la cabeza, echaron una rapida mirada al edificio y uno de ellos, encogiendose de hombros, dijo:
– Todo parece normal.
– Aqui no pasa nada -convino el otro-. Si quieres que te diga la verdad, ese tio se ha cachondeado de nosotros.
Entonces vieron a Mitch.
– ?Borracho asqueroso!
– ?Que dices, nos divertimos un poco?
– ?Por que no?
Se acercaron a Mitch con los guantes antidisturbios y haciendo girar las porras.
– ?Que cojones haces ahi?
El otro policia se rio.
– Parece que te ha pillado enterita la lluvia de hace poco.
