– Has dicho que, segun tu, la cabeza media de alto uno coma cinco veces mas que la de un gorila.
– Como minimo. Tal vez le sacaba quince centimetros por encima de la oreja. Me parece que estoy viendo un pericraneo como el casco vikingo. Debia de tener una cabeza mas bien puntiaguda, como la de un gorila de los que tienen el pelo de la espalda blanco, solo que mucho mas, muchisimo mas puntiaguda que la de un gorila. Y, si esto no esta en contradiccion con lo que sabemos sobre el dimorfismo corporal de los primates y de los fosiles de primates, yo diria que se trata, casi con absoluta certeza, de un macho.
Swift tecleo el vocablo «macho».
– El dimorfismo corporal de los primates -comento- es casi siempre la consecuencia natural de la lucha que entablan los machos entre ellos por acceder a una comunidad de hembras, ?verdad?
– Si, y tambien lo es de la poligamia. -Cody sopeso el molde en sus manos y sonrio de oreja a oreja-. Seguro que este cabron tenia la suerte de disponer de un haren de hembras deseosas de complacerle.
– Conque es eso lo que te vuelve loco, Byron. Y yo que estaba convencido de que eras monogamo y que estabas encantado de serlo.
– ?Monogamo yo? ?Que te hace pensar una cosa asi? Si tengo que describir mi sexualidad, lo mejor que se me ocurre es calificarla de neoconfuciana. Dicho de otro modo, lo que yo quiero es una relacion heterosexual en la que haya un benevolente ser superior, por ejemplo yo mismo, y una subordinada obediente que me complazca en todos y cada uno de mis deseos.
– Me recuerdas a uno de esos gorilas sobre los que tu has escrito tanto -observo Swift riendo.
A modo de contestacion, Cody hizo una mueca, visible entre el pelo largo de su barba patriarcal.
– Supongo que el mono tira -comento-. Pero a veces, ?sabes?, creo que tenemos mas cosas en comun con los babuinos. Las ultimas investigaciones demuestran que las hembras que sobresalen pueden escoger entre los mejores machos, solo que a un alto precio: corren mas riesgo de abortar que las demas. Existen pruebas fehacientes de que entre las hembras humanas ocurre algo similar. Las mujeres con carrera y que triunfan encuentran extraordinariamente dificil dar a luz.
A Swift, que se preguntaba si algun dia tendria hijos, no le cupo mas remedio que esbozar una sonrisa forzada.
– ?Acaso es cierto -objeto- que podamos escoger entre los mejores hombres?
– Mejores o peores, que mas da -repuso Cody-. El caso es que la experiencia me ha demostrado que las mujeres guapas, inteligentes y con exito en el trabajo consiguen exactamente todos los hombres que quieren, buenos, mejores o peores.
– Que tonteria -dijo Swift.
Cody se encogio de hombros y sonrio.
– Te he firmado tu estupido documento, ?no?
A veces a Swift le preocupaba mucho el hecho de trabajar en una universidad que habia fabricado todas las armas nucleares del arsenal norteamericano.
Veinticinco anos antes de que el Departamento de Paleoantropologia de Berkeley ocupara un puesto preeminente entre los mas prestigiosos del mundo gracias a Vincent Sarich y Alian Wilson, el Departamento de Fisica de la universidad, ubicado en Le Conte Hall, ya le aseguro a Berkeley un sitio en la historia cuando un grupo de cientificos, entre los que se contaba el insigne fisico de la universidad, Ernest Lawrence, se reunio con el objeto de elaborar planes para fabricar una nueva bomba.
Lawrence gano el Premio Nobel de Fisica en 1939 por haber inventado el ciclotron, un acelerador de particulas desprendidas de un atomo inscritas en una orbita magnetica, un aparato con una especie de sistema de bombeo nuclear, que actua mediante fuerzas electromagneticas que hacen que las particulas sirvan de proyectiles para bombardear otros atomos. Lo construyo en una colina desde la que se domina el campus de la universidad, lugar en el que en la actualidad se halla el Lawrence Hall de Ciencia. De los experimentos realizados con el ciclotron se derivo el descubrimiento del plutonio, llevado a cabo en 1941, fecha a partir de la cual los cientificos de Berkeley elaboraron otras bombas y descubrieron otros trece elementos sinteticos, entre ellos el berkelio y el californio, el antiproton, el antineutron y el carbono-14.
Fue el quimico de Berkeley Williard F. Libby quien descubrio en 1946 que el carbono-14 existe en la naturaleza; los neutrones, los nucleos atomicos, emitidos en la irradiacion cosmica, provocan en las altas capas de la atmosfera la transmutacion del nitrogeno en carbono radiactivo, nombre por el cual se conoce tambien al carbono-14; alli se combina con el oxigeno del aire y forma el anhidrido carbonico. Del aire es absorbido, directa o indirectamente, a traves del alimento en el caso de los animales y el hombre, por todos los seres vivos. El carbono radiactivo, al iniciar su proceso de desintegracion muy rapidamente, es una tecnica de datacion muy util de los restos vegetales o animales. Supuso el inicio de una geocronometria precisa, un medio fiable de obtener la cronologia de residuos organicos, vegetales u osamentas, una especialidad que hoy en dia abarca tecnicas mucho mas perfeccionadas y exactas y a la que Berkeley le ha dedicado un departamento en el edificio de Geociencias.
El catedratico Stewart Ray Sacher era un ilustre geocronologo de Berkeley, una autoridad mundial en su especialidad. Su obra Geologia estratigrafica y cronologia relativa era un libro de texto absolutamente imprescindible. Sacher era tambien un paleontologo de reputacion muy respetado que habia publicado obras cientificas de divulgacion sobre la era paleozoica que se habian convertido en exitos de venta; entre ellas cabe destacar su libro El mundo futuro: la cantera de Walcott y la explosion cambrica, un analisis de una famosa biota cambrica y de su importancia en la historia de la vida en el planeta que le valio el Premio Pulitzer.
Sacher, un hombre metido en carnes, de desalinado pelo castano y espeso bigote, estaba trabajando en su amplio laboratorio, rodeado de varios espectrometros configurados de distintas formas; con el estaba una estudiante de posgrado de fisico despampanante cuando Swift le interrumpio.
Como siempre, sonaba una pieza de musica coral en el potente equipo de alta fidelidad del laboratorio. De vez en cuando, Sacher solia dejar lo que estaba haciendo y se ponia a dirigir un movimiento o una frase que le entusiasmaba particularmente. Es lo que estaba haciendo justo cuando Swift entro; al verla en el umbral de la puerta, con su fuerte acento de Brooklyn y su absoluto desenfado, le largo una cita de Shakespeare.
– «?La esperanza legitima es rapida y vuela con dos alas de golondrina [1]!»
Hizo una mueca, muy ufano de su memoria y de su habilidad para recitar, y le dio un caluroso abrazo.
– ?Que tal estas, carino?
Swift le estampo dos besos en las mejillas y se quedo mirando sus pantalones y su chaleco de cuero; Sacher seguia mostrando predileccion por las prendas de cuero.
– ?Que quieres, yo voy en bici!
– A veces pienso que se trata mas bien de fetichismo -le dijo ella para meterse con el en tono de broma.
– Desearia exponer una explicacion alternativa sobre el significado de los denominados fetichismos -enuncio-. Si todos nuestros esfuerzos, tanto intelectuales como sexuales, representan una lucha por alcanzar la naturaleza divina, entonces seguro que Dios nos ha otorgado nuestras manias y nuestros caprichos sexuales para frustrar nuestros esfuerzos en este sentido. No necesitariamos a Dios para nada si nos rodeasemos de medias, zapatos y malolientes fluidos primordiales. Entonces seriamos dioses. ?En que puedo ayudarte, querida?
– Me gustaria hablar contigo sobre un problema de datacion.
– Nunca hubiera dicho que una chica tan guapa como tu tuviera problemas. -Hizo una mueca y meneo la cabeza-. Ojala me hubieran dado un dolar cada vez que he hecho este chiste tan malo. Sientate, Swift. Dentro de un instante estoy contigo. El tiempo de sacudir unos isotopos de plomo.
Senalo a un sillon giratorio de piel que habia delante de un escritorio de persiana y junto a un carrito en el que estaban apilados varios aparatos de un equipo de musica.
Swift se sento y echo una ojeada al escritorio atiborrado de objetos buscando con los ojos la funda del disco que sonaba. Aquella musica era La Creacion de Haydn, solo que una version mas buena que la que tenia ella; ella la habia comprado de oferta y aquella era de las caras. Desistio de la busqueda y se reclino en el asiento procurando no fijarse en los cachivaches de beisbol que adornaban la pared -Sacher era un fiel entusiasta de los Oakland Athletics-, y se concentro en la musica.
Se dijo que escuchar musica clasica en un lugar y en un momento en los que uno no esperaba oirla producia un placer anadido. Se pregunto que hubiera pensado de Stewart Ray Sacher, o de ella misma, el compositor que en cierta ocasion comento que siempre que pensaba en Dios se sentia pletorico de alegria. A ella, siempre que
