pensaba en Dios, se le venia a las mientes la idea de que la predisposicion biologica del hombre a la religion quiza fuera como la capacidad de los seres humanos para aprender el lenguaje que, segun Chomsky, es innata. Para ella, Dios no era mas que un nombre que uno invoca cuando se ve en apuros y necesita algo urgentemente, como por ejemplo uno de esos supermercados que abren toda la noche.

– ?Te gusta?

Swift abrio sus ojos verde esmeralda.

– ?Haydn? Si. Claro.

– ?Cual es el pasaje que mas te gusta?

Se quedo pensativa unos instantes.

– «La representacion del caos» -contesto.

– ?Oh, te gusta lo sombrio, lo misterioso! Eso te delata, querida. A mi el trozo que mas me gusta es aquel en el que el gusano hace por fin su aparicion, despues de que han salido a escena los tigres y los corderos. In langen Zugen kriecht am Boden Das Gewurm. ?Que lugar ocuparia en la escala evolutiva?

Se oyo una risa cascada de fumador empedernido. Los cigarrillos eran la razon principal de que su voz tuviera una modulacion tan menguada como la que pueda tener el mugido de una vaca enfurrunada; por la voz, seca y ronca, se parecia a Al Pacino. Mas que pronunciar las palabras, las expectoraba.

– Me da la impresion, ?sabes?, de que Franz Joseph Haydn hubiera aceptado la idea de que todos descendemos de unos cuantos invertebrados muy simples.

– Yo estaba pensando lo mismo -confeso Swift.

– ?Que te trae por aqui? ?Tienes algo interesante que quieres que date?

Swift abrio la bolsa que llevaba colgada al hombro y le entrego una copia del contrato de confidencialidad.

– Siento tener que pedirte que me firmes eso, Ray -dijo-. De veras que lo siento. Pero creo que, en cuanto veas lo que poseo, comprenderas que tome tantas medidas. Hoy en dia toda precaucion es poca.

– Vaya, asi que has hallado algo importante -la atajo.

Sin anadir ni una palabra mas, firmo el contrato y se lo devolvio.

– ?Y bien? Venga, venga, querida, basta ya de suspense. ?Donde esta? ?Donde lo tienes?

Swift lanzo una mirada a la ayudante de su colega.

– ?Helen? -la llamo Sacher-. ?Te importaria devolver estos libros a la biblioteca?

– Voy ahora mismo -contesto la joven. Recogio los libros que habia apilados en el suelo, se fue hacia la puerta y le dedico una sonrisa burlona a su jefe.

– ?Ah! ?Te has fijado en su sonrisa? -pregunto Sacher en cuanto la chica hubo desaparecido-. Me apuesto lo que quieras a que cree que tu y yo estamos liados. ?Sabes?, me parece que mi reputacion saldra ganando. -Se rio y saco un paquete de Winston Select-. Gracias a Dios que se ha ido. Por fin podre fumarme un pitillo.

– No deberias fumar tanto -le dijo Swift.

– Et tu Brute.

– Me preocupas.

– ?Eh, que estos son inocuos! Los anuncian en Omni.

Swift metio la mano en la bolsa y saco una bolsita de plastico que contenia las muestras de roca y de tierra que le habia entregado Furness. Despues coloco sobre el escritorio el fragmento del maxilar inferior que habia envuelto en una gasa.

– Desde luego no parece muy viejo -declaro el con voz aspera cogiendo el hueso con sus dedos color sepia.

– Si y no, la parece y no lo parece. Tienes razon, apenas esta fosilizado y, en cambio, deberia estarlo. Segun la clasificacion filogenetica existente, este fragmento de maxilar deberia tener mas de un millon de anos. Incluso si descartamos la posibilidad de que quedara incrustada, esta mandibula deberia tener la apariencia de una roca.

– ?Por que la descartas? -le pregunto Sacher-. ?Como conseguiste este especimen?

– Me lo proporciono una persona de confianza.

– ?De confianza? ?De entera confianza? ?Te habia proporcionado fosiles con anterioridad?

– No, nunca. Pero no es el tipo de persona capaz de urdir con toda malicia y sangre fria un fraude, como hizo Charles Dawson con el hombre de Piltdown. Es totalmente incapaz. Dawson se tomo la molestia de tratar el craneo y la mandibula para darles una patina de antiguedad. Si alguien hubiera querido de verdad enganarme, sin duda habria hecho lo mismo. -Se quedo callada esperando a que el le diera la razon-. ?No lo crees tu asi?

– Si, me imagino que si -admitio Sacher-. Pero hay que analizar siempre los fosiles sin ideas preconcebidas. Este fragmento de maxilar reviste un gran interes para la datacion isotopica. La muestra de roca probablemente carece de relevancia.

– Si.

– Puede que se den condiciones atmosfericas especiales que hayan impedido la petrificacion.

Swift describio como Furness habia hallado el especimen en una cueva de roca caliza situada a una altitud considerable en la cordillera del Himalaya.

– En este caso -observo Sacher- es muy posible que permaneciera miles de anos incrustado en el hielo.

– ?Te refieres a que ha permanecido sepultado como un cadaver en un glaciar?

– Exacto. Sabemos que no siempre los cuerpos son aplastados por la accion de los glaciares. ?Recuerdas el cadaver que se hallo en los Alpes austriacos enterrado en el hielo hace unos anos? Me parece que fue en 1991.

– Si, ya me acuerdo. El Hombre de Hielo.

– Resulto ser un cazador del Neolitico que habia muerto hace mas de cinco mil anos. Todos los tejidos del cuerpo, los tatuajes que tenia en la piel, incluso sus Reebocks se habian conservado en perfectas condiciones.

Sacher desvio la mirada y disipo una nube de humo.

– Si no recuerdo mal, lo hallaron a una altitud de unos tres mil metros. ?Y tu especimen? ?A que altitud fue hallado?

– A seis mil metros.

– Eso es el doble. A bote pronto, esta es la primera hipotesis que se me ocurre, provisional, por supuesto. Como he dicho, es preciso no proyectar sobre el fosil ideas preconcebidas, hay que dejarlo hablar. Supongamos que el Hombre de Hielo hubiera podido conservarse otros cinco mil anos. Supongamos asimismo que tu especimen, que se hallaba a una altitud el doble de la que fue hallado el Hombre de Hielo, se hubiera conservado el doble o el triple de anos. Digamos unos treinta mil anos. Supongamos que hubiera permanecido todos estos anos sepultado bajo el hielo. Solo cuando el hielo hubiera empezado a derretirse, habria iniciado su proceso, aunque muy lentamente, de descomposicion. Creo que es muy posible que tu especimen tenga como minimo cincuenta mil anos.

– Entonces tenemos un vacio de novecientos cincuenta mil anos -protesto Swift.

Sacher se encogio de hombros.

– Ya conoces mis metodos, Watson. Primero los hechos. Hay que alcanzar los conocimientos necesarios y la indispensable precision recurriendo a una cantidad minima de analisis. Despues volveremos a examinar las teorias a la luz de lo que nos diga el fosil. Este es el metodo cientificamente correcto.

Apago el cigarrillo en una muestra de pirita de hierro que utilizaba de cenicero.

– ?Y que metodo vas a utilizar exactamente?

– Normalmente recurriria a un metodo cosmogenico. Con el espectrometro de masas podemos precisar la edad de un objeto o cuerpo analizando un miligramo de carbono. No obstante, el esmalte de los dientes de este maxilar esta en tan buen estado que creo que procedere a realizar una resonancia del espin.

– Una resonancia del espin de los electrones -asintio Swift-. Asi mides la energia de los electrones que se mueven en el esmalte de los dientes.

– Si. Se obtiene la datacion del material a partir de la relacion entre la medicion de la energia de los electrones y la velocidad de su movimiento.

Sacher se quedo pensativo un momento; despues apago el aparato de musica y sopeso todas las tecnicas de datacion de las que podia disponer.

– Por otro lado, en este laboratorio poseemos series de uranio o series de torio. Yo emplee el torio para datar

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