una pendiente muy inclinada que llevaba a una pequena hondonada, por la que discurria un riachuelo hacia la zona occidental de la bahia para desembocar luego en el mar.
Swift subio por la pendiente y dejo atras el riachuelo, hasta llegar al punto en que el camino de pronto se nivelaba. Entonces vio la casa de Jack y el Grand Cherokee negro aparcado en la suave suave, de cara a la montana del demonio, que se divisaba a oriente.
Swift bajo del coche y echo una mirada a su alrededor. No habia ni un alma, ni siquiera el «perro peligroso» anunciado en un letrero.
Subio la escalera que llevaba a la puerta, llamo al timbre y espero mas o menos un minuto. Intento entonces abrir la puerta y descubrio que no estaba cerrada con llave.
– ?Jack? -llamo asomando la cabeza-. ?Estas ahi? Soy yo, Swift.
Se dirigio hacia los dormitorios que habia en la parte trasera; reparo en una botella vacia de Macallan que habian dejado en el suelo, en un cenicero lleno a rebosar de colillas y en una bandeja con restos de comida. Oyo un ruido, que procedia de la habitacion contigua, de algo que caia al suelo y a un hombre que tosia con determinacion.
– ?Jack? ?Es un mal momento? ?Interrumpo algo?
Jack aparecio por la puerta del dormitorio fumando un pitillo y desnudo, aunque llevaba el Rolex GMT Master que todavia anunciaba en las paginas del National Geographic y un par de nauticos muy usados.
Tal vez fuera que llevaba dias sin afeitarse, pero a ella le parecio aun mas peludo de lo que lo recordaba. Y tambien habia engordado.
– Dios mio, tienes una pinta horrible.
Jack solto una fuerte risotada, se rasco los testiculos con una expresion ausente en la mirada, intento deshacerse del mal sabor que se le habia pegado a la boca y echo una ojeada al reloj.
– Swift, ?que caray haces aqui a estas horas? -le pregunto bostezando-. Mejor dicho, ?que caray haces aqui?
– El telefono. Lo tienes descolgado.
– ?De veras?
– Hace dias que intento hablar contigo.
– Tampoco es nada facil contactar contigo -repuso con desden-. Desde que desapareciste aquella manana te llame varias veces, te deje mensajes en el buzon de voz, te deje recados por todas partes.
Jack recogio la botella vacia del suelo.
– Me tenias preocupada.
– Y una mierda -le espeto inspeccionando la botella; al comprobar que estaba vacia, hizo una mueca y nego con la cabeza-. Te conozco. ?O se te ha olvidado? Tu quieres algo. Por eso has venido hasta aqui. Lo se. ?Por que, si no, te has puesto tan sexy? -Senalo con un gesto de la cabeza las prendas que lucia ella, como si fuera del todo evidente-. Carino, vas elegantisima.
Debajo del largo abrigo de lana, Swift llevaba una minifalda rosa, una blusa blanca y un chaleco de toile de jouy de color rojo y dorado con escenas de un friso de una misteriosa villa de Pompeya.
– Jack, eso no es verdad.
– Mira que chaleco te has puesto. Si no estuviera tan dormido como estoy, me apuesto a que veria por ahi fuera a un tio empalmado. -Se paso la lengua por los labios, enfebrecido-. Tu solo te pones una minifalda cuando quieres conseguir algo.
– Te ha ocurrido algo, ?verdad?
– Normalmente ocurren cosas.
– Algo mas bien desagradable.
– Llamalo una pena con efectos retardados. -Jack se encogio de hombros-. Didier era un buen amigo.
Swift se quedo pensativa un momento y asintio con la cabeza.
– ?Por que no me dejas que te prepare el desayuno?
Jack entorno los ojos.
– Todavia no se que quieres, pero pronto lo sabre.
– Me he ofrecido a prepararte el desayuno, nada mas.
Jack se tiro de la punta del pene casi inconscientemente, y Swift penso que parecia un nino pequeno intentando consolarse.
– Tengo un poquito de hambre -admitio.
– Mientras lo preparo, tu te duchas -le dijo ella-. Y te pones ropa limpia. Y cuando hayas terminado de desayunar, ya hablaremos.
– Me figuro que no habras traido nada de alcohol -dijo el con vaguedad-. Ya sabes, para quitarme la resaca.
Swift nego con la cabeza y Jack se encogio de hombros.
– Si, me apetece un buen desayuno -reconocio-. Pero con una condicion: que no me eches la bronca. Si cojo una cogorza es cosa mia, ?de acuerdo? No quiere decir que sea un borracho. Estoy en mi casa y hago lo que me da la gana, ?de acuerdo?
– De acuerdo.
– Esto tiene que quedar muy claro, ?vale?
– Vale.
– Porque no estoy de humor. -Se le habia puesto duro el pene y empezo a sonreir-. Me imagino que no te apetecera echar un polvo antes de desayunar, ?o si?
– Duchate primero -le contesto ella-. Y mejor sera que lo hagas con agua fria.
Jack termino de comer los huevos con jamon, apuro la taza sorbiendo el cafe ruidosamente y miro con creciente desconfianza el ordenador portatil que asomaba de la bolsa de Swift. Una vez duchado y afeitado, y vestido con una camisa limpia y vaqueros, parecia otro hombre. Y hablaba tambien como un hombre distinto.
– Me encuentro muchisimo mejor. Gracias por tu delicioso desayuno. Y te agradezco que hayas venido. Me he sentido bastante solo estos dias.
– ?Cuanto bebiste?
– ?De whisky? Solo una botella. -Se encogio de hombros casi imperceptiblemente, con timidez-. Nunca he tenido buen saque.
Swift asintio esperando que surgiera el momento oportuno para abordar el tema que la habia llevado hasta alli. Se reclino en la silla, le cogio un pitillo a Jack y lo encendio. Durante un momento, ella fingio que la distraia el ruido que llegaba del exterior de unos grajos que se peleaban en un arbol y que se veian por la ventana de la cocina. De repente rompio el silencio.
– ?Que tal te fue con los de la National Geographic?
– Ya sabes como son. -Jack se encogio de hombros-. Burocratas. Me hicieron la vida imposible por unos dolares que pague en concepto de indemnizacion a los familiares de los sherpas que murieron. ?Te lo puedes creer? -Nego con la cabeza y lanzo un triste suspiro-. Son un hatajo de contables mezquinos.
– No te habras peleado con ellos, ?verdad?
– No, no me he peleado con ellos.
Aquellas palabras habian salido de la boca de Swift con demasiada rapidez.
– ?Por que lo dices? -le pregunto el frunciendo el ceno-. ?Que mas te da a ti si me peleo con ellos?
– No seas tan susceptible, Jack. Ellos son tus principales patrocinadores, ?no? -Cambio de posicion, incomoda-. Se me hace dificil imaginar que puedas enemistarte con ellos tontamente. Hoy en dia son los contables quienes dirigen el mundo. Mejor sera que vayas haciendote a la idea de que es asi.
– Si tu lo dices.
Swift cruzo los brazos y se acerco a la ventana; tenia la impresion de que todavia no se habia presentado el momento de hablar del objetivo principal de su mision.
– Me encanta este sitio -dijo con calma.
– Si tu lo dices.
– ?Que vas a hacer ahora?
– Voy a beberme otra taza de cafe.
– Me refiero a que planes tienes, Jack.
