la piel un impresionante tatuaje. Por su pelo cortado al rape, su mandibula cuadrada y su bigote corto, Boyd le recordaba un clon gay de los que todavia podian verse en el barrio Castro de San Francisco. Dejando a un lado el blazer, que parecia lo que se ponen los militares cuando no estan de servicio.
– Lo malo de la madera es que no contiene mucho calor -gruno, y acto seguido cambio bruscamente de tercio-. Para serle franco, he venido porque espero que pueda usted ayudarme.
– ?Ah, si? ?En que puedo yo ayudarle?
– Soy geologo -explico Boyd-. Pero desde hace un tiempo me dedico a la meteorologia. ?Tiene usted nociones de climatologia, senor Furness?
– En mi trabajo no tener nociones de meteorologia puede costarte la vida -repuso Jack-. Me temo que es un tema recurrente en la conversacion de la mayoria de los alpinistas. Aprendes a mezclar unos cuantos conocimientos teoricos con la infinidad de situaciones reales que te brinda la experiencia. Pero, en gran medida, es solo cuestion de escuchar los pronosticos de los partes meteorologicos que dan por la radio. Yo soy un experto en escuchar partes meteorologicos.
– ?Le dice algo el termino katabico?
– Es un viento que se forma cuando el aire frio de un terreno de gran altura se condensa lo suficiente para escurrirse hacia abajo, ?no?
– Exacto.
– Se lo bastante de este fenomeno como para ser consciente de que no hay que acampar nunca en el fondo de un valle ni en depresiones, si se quiere pasar una noche tranquila -aclaro Jack.
– En la meseta antartica estos vientos alcanzan a veces velocidades tremendas -comento Boyd-. Y como consecuencia se llevan la nieve recien caida. Por eso he venido: la nieve y el hielo. Mire, yo estoy especializado en la investigacion de los factores climaticos que afectan a la conservacion de la nieve.
El camarero volvio con las copas, y los dos hombres se quedaron mirando los vasos un momento, en silencio.
– ?La nieve? -Jack hizo un esfuerzo por simular interes, aunque estaba ya arrepintiendose de haber sido tan tolerante con aquel intruso-. ?Que interes puede tener alguien en conservar la nieve?
– La nieve y el hielo. En concreto, el efecto del calentamiento global de grandes capas de hielo.
Jack gimio para sus adentros. Un fanatico de la ecologia, justo lo que mas le podia entusiasmar. ?Donde diablos estaba Swift?
– Hemos llevado a cabo la mayoria de nuestras investigaciones en la peninsula y en las islas de la Antartida. Esperamos poder llegar a determinar cuales seran las consecuencias de la amenaza del devastador efecto invernadero. La informacion que se tiene es, para ser sinceros, muy contradictoria. La capa de hielo de Groenlandia es cada vez mas gruesa. Y ha aumentado la cantidad de nieve de los polos. Sin embargo, el clima sigue indicando que el derretimiento del hielo se acelera.
Jack echo una ojeada al reloj.
– En un momento dado, hace entre cinco y diez mil anos, el nivel del mar subio rapidamente a consecuencia de la desaparicion de capas de hielo en todo el planeta. Despues bajo considerablemente. En la actualidad estimamos que el nivel del mar sube de forma acelerada: dos milimetros por ano.
– Es fascinante, senor Boyd -observo Jack reprimiendo un bostezo-. Pero no veo que tiene esto que ver conmigo.
– Esto es algo que nos afecta a todos -repuso Boyd.
– Lo que he querido decir es…
Boyd levanto una mano y le atajo.
– Es muy probable que la fusion de los glaciares sea una de las causas de este fenomeno.
Jack aguzo los oidos. Los glaciares. Ahora veia que pintaba el en todo aquello.
– La cuestion es: ?en que medida? ?En que medida influye la fusion de los glaciares en el aumento del nivel del mar y en que medida lo hacen las masas de hielo flotante? Por esta razon deseo ir a la cordillera formada por las montanas de mayor altura del mundo. Tengo que ir al Himalaya a llevar a cabo una urgente investigacion.
– Por fin conectamos -dijo Jack.
– Washington es un lugar pequeno, senor Furness. Cuando me entere de que habia usted solicitado una subvencion con el fin de organizar una expedicion al Himalaya, me dije que me pondria en contacto con usted para convencerle de que me permitiera participar en ella en calidad de invitado, aunque colaborando yo en todos los gastos. Yo no quiero escalar. No senor, eso es algo que no me dice nada. Solo deseo poder realizar unos experimentos geologicos. En concreto, lo que me propongo es efectuar unas perforaciones en el hielo, recoger muestras de sondaje del glaciar y ese tipo de cosas. Francamente, la situacion politica en el subcontinente indio no invita a nadie a ir alli. No hay muchas personas como usted.
Jack intento interrumpirle para comunicarle que la expedicion no iba a realizarse, pero Boyd no se dejaba cortar.
– Ciertamente no hay nadie que conozca el Himalaya tan bien como usted, senor Furness. Nadie mejor que usted para montar esta clase de expediciones. Por eso…
– Siento defraudarle, senor Boyd, pero me temo que nos han denegado la subvencion. -Jack se encogio de hombros-. Nos acabamos de enterar.
– No. -Boyd parecia indignado de verdad-. No me lo puedo creer. ?Como pueden denegar una subvencion al mejor alpinista del pais?
– Es usted muy amable al decir eso, pero esta vez no se trataba de organizar ninguna escalada. Ibamos en busca de fosiles. Pero ahora que mas da.
– ?Que puedo decirle? Entonces tendre que ir solo. Lo siento de veras. Estaba plenamente convencido…
– Nada, olvidelo. Y que tenga usted mucha suerte.
Se estrecharon la mano para despedirse y en aquel momento aparecio Swift en el salon. Parecia muy entusiasmada. Jack echo una ojeada al reloj, enojado.
– No puedes imaginarte lo que ha ocurrido -dijo sin mirar a Boyd.
– Ya me figuro que ha sucedido algo, con la de horas que has estado en la habitacion -respondio Jack, e intento presentarle a Boyd, pero Swift estaba tan nerviosa que ni siquiera escuchaba.
– Justo cuando iba a salir ha sonado el telefono. Era Brad Schaffer. ?Te acuerdas de el? Es miembro del Comite de Investigacion y de Exploracion. Llamaba desde un despacho de la National Geographic.
– ?Que estaba en el despacho? ?A estas horas?
– En vista de que los indios y los pakistanies han llegado al acuerdo de dejar pasar un periodo de reflexion de tres meses, unos cuantos miembros han reconsiderado su decision previa. ?Y sabes que? Pues que han decidido concedernos la subvencion.
– Es fantastico.
Jack hizo una extrana mueca y miro a Boyd.
– Swift, te presento a Jon Boyd. Senor Boyd, le presento a la doctora Stella Swift. Pero no se le ocurra llamarla Stella.
Boyd volvio a sacar una tarjeta de visita y se la dio a Swift.
– El senor Boyd es geologo y climatologo. Esperaba sumarse a nuestra expedicion, aunque sin participar en ella y compartiendo los gastos.
Mientras Jack hablaba, Swift leyo la tarjeta y la giro con los dedos como si quisiera hacerla desaparecer; luego la arrojo sobre la mesa como se arroja en la papelera un papel inservible. Atrajo sin ninguna dificultad la mirada del camarero y pidio una botella de champan.
– Me apetece celebrarlo -se limito a decir antes de sentarse.
Jack asintio.
– ?Que les ha hecho cambiar de parecer? ?Te lo han dicho?
– Han conseguido un poco de dinero que no esperaban conseguir. A uno de los miembros del comite, Joel Beinart, nuestra solicitud le impresiono mucho, aunque no pudo decirlo en la reunion. Y cuando negociaron este periodo de reflexion de tres meses, lo interpreto como una senal. El caso es que ha sido el quien ha ofrecido el dinero. El dinero de su compania, la Corporacion Semath. Aunque ha puesto una pequena condicion. Algo relacionado con los impuestos, con el ano fiscal, no se que. Concede la subvencion solo con la condicion de que el dinero se utilice lo antes posible, porque asi la compania puede deducir la aportacion por donativos y sumas destinadas a obras de caridad en la declaracion de renta.
