Obelisco le conferian a este el aspecto de una especie de dinosaurio de ojos que despidieran llamas. Iba a alcanzar la meta. Se hallaba a solo un metro de su cabeza.
Jack levanto el pie, fue a colocarlo en un nuevo punto de apoyo, deslizo los dedos por la grieta, hacia arriba, y toco algo que estaba vivo y que de pronto le salto a la cara. Tuvo la sensacion de que el corazon, que se le disparo al momento y se puso a latir como un loco, iba a desprenderse de el y a surcar el cielo nocturno batiendo las alas como la paloma a la que habia asustado. Se echo instintivamente hacia atras para que el ave, que habia emprendido un vuelo de emergencia, no chocara con el; pero se aparto demasiado de la fachada y su pie no encontro el punto de apoyo que buscaba, ni aquel en el que descansaba el cuerpo. Durante un momento, eterno y vertiginoso, se quedo colgando de las puntas de los dedos y con los pies bamboleando como los de un ahorcado. Hizo un esfuerzo desesperado por hallar un nuevo punto de apoyo; pasaron los segundos y las puntas de los pies eran como un cuerpo extrano que se negaba a cumplir las ordenes que su cabeza dictaba. Por fin tomaron contacto otra vez con el edificio y Jack se quedo agarrado a la fachada igual que un koala, sudando como un condenado a pesar del frio.
Inspiro hondo, fue calmandose, sintio la presencia del alcohol corriendole por las venas y reemprendio la marcha; al cabo de unos segundos habia llegado ya a la ventana abierta. Al poner el pie en el despacho desierto tuvo la sensacion de haber conquistado algo mas que la cima, de una altura mediana, de un monolito de cristal. Sintio que le invadia una nueva fuerza vital, descomunal, pues tal vez habia superado el miedo para siempre.
Entendio por que habian dejado la ventana abierta, ya que el despacho estaba recien pintado y olia mucho. Abrio la puerta y escudrino el pasillo escasamente iluminado. No habia nadie a la vista. Andando de puntillas se dirigio hasta la escalera y bajo al piso inferior, donde se hallaban los despachos del Comite de Investigacion y de Exploracion. Las luces seguian encendidas, pero parecia que se habian marchado todos a sus casas.
El despacho de Brad Schaffer no fue nada dificil de encontrar. Incluso habia una placa con su nombre en la puerta, que no estaba cerrada con llave. Jack entro y la cerro con pestillo por si uno de los guardias de seguridad se acercaba por alli. Echo una ojeada al ordenador de Brad y se dijo que estaba haciendo el ridiculo, pues pretender saber como funcionaba su sistema operativo era una locura. De todos modos, lo encendio y mientras el ordenador se ponia en funcionamiento, se inicializaba, comprobaba su memoria y leia las carpetas operativas con mucho ruido, Jack se fijo en los archivadores de madera reluciente que habia alineados junto a una de las paredes. Fue hasta ellos y leyo las etiquetas que habia en la parte frontal de los cajones. Casi inmediatamente localizo una que decia: «SOLICITUDES DE SUBVENCIONES.» Unos segundos mas tarde estaba sentado en el sillon de Schaffer leyendo las notas que habian adjuntado a la solicitud que Swift y el habian redactado con mucho esmero a fin de no dejar traslucir el verdadero objetivo de su expedicion. Junto con la solicitud de la subvencion estaban los informes de los miembros expertos del comite, que eran por lo general favorables, y una nota del comite de contabilidad en la que se informaba de que andaban escasos de dinero y no podian dar nuevas subvenciones hasta finales del proximo ano. A continuacion leyo el documento siguiente, una carta que confirmaba formalmente que habian aceptado la solicitud.
Jack gruno en voz baja y fijo la mirada en la pantalla del ordenador de Schaffer. Era un sistema Windows estandar de Microsoft, el mismo que utilizaba el en el ordenador que tenia en su casa, en Danville. Pero al intentar acceder a los documentos de Schaffer descubrio que estaban bloqueados, protegidos por un nombre en clave. Se concentro en el programa y se quedo mirando fijamente los iconos de colores, que parecian los objetos que se ven en las casitas de munecas, con la esperanza de que alguno de ellos le diera alguna indicacion de lo que debia hacerse a continuacion. Y asi fue. El icono Compuserve le dio la idea. Jack se pregunto si Schaffer se habia molestado en proteger su correo electronico. Si Brad se parecia aunque fuera minimamente a el, debia amontonar los mensajes hasta que algun dia se tomaba la molestia de borrarlos.
Hizo clic en el icono Compuserve y examino la bandeja que contenia los mensajes recientes. Advirtio de inmediato que uno de aquellos contenia justamente la informacion que andaba buscando. Era un mensaje de un tal Bryan Perrins que incluso adjuntaba un numero de correo electronico por si se deseaba mandar una respuesta. Jack lo apunto para investigar sobre el mas adelante.
Querido Brad:
Gracias otra vez por tu cooperacion en este asunto. Dunham me ha dicho que tu ayuda ha sido inestimable. Dadas las circunstancias, lo menos que puedo hacer es explicarte con detalle como estan las cosas. Desde que empezo todo, los nepalies han intentado mantenerse neutrales, y su neutralidad es nuestra mejor baza para resolver nuestro pequeno problema. Se trata de una mision cuyo riesgo es en verdad insignificante. Si la situacion acaba en fracaso, el que sea, la unica compensacion real es mas o menos esta: si nuestro hombre no logra salir victorioso, hay poquisimas probabilidades de que otra persona pueda hacerlo. El hombre que mandamos ya ha participado en misiones anteriores con excelentes resultados. Teniendo en cuenta la naturaleza de la expedicion, le corresponde a la doctora Swift decidir a quien se lleva con ella. Estoy absolutamente convencido de que cuando ella haya hablado con el, deseara que nuestro hombre forme parte del equipo. Es una persona muy capaz, con vastos conocimientos sobre el area cientifica de su especialidad, y sobre quien, ademas, las expediciones de este tipo ejercen un atractivo especial. No obstante, a pesar de los acontecimientos politicos recientes, nosotros creemos que hay que actuar con urgencia. De ahi que insistamos en que se desplacen a la zona cuanto antes. Por ultimo, deseo tranquilizarte sobre un punto: mas alla de los peligros que obviamente pueden surgir, los miembros del equipo no tienen nada que temer de nuestro hombre. Dudo que lleguen a saber nunca cuales son sus verdaderos propositos.
Jack leyo la nota con una sonrisa sombria en la boca.
– Yo no estaria tan seguro de ello -susurro. Despues se fue otra vez al piso de arriba y se encamino a la ventana por la que iba a salir.
De vuelta en el hotel, no vio al recepcionista por ningun lado. Jack cogio la chaqueta, los zapatos y los calcetines y subio directamente a la habitacion, donde Swift lo recibio con cara de espanto.
– ?Donde demonios te has metido? Parece que te hayas arrastrado por la calle.
Jack se miro por encima. Ella tenia razon, estaba asqueroso.
– He tenido un accidente sin importancia -dijo con vaguedad-. He resbalado y me he caido. -Se fue hacia el cuarto de bano y se quito el jersey de cuello vuelto-. Las calles estan cubriendose de hielo.
– Di mas bien que has bebido mas de la cuenta -le sugirio Swift aproximandose a el y abrazandolo con ternura.
»Me duele que nos hayamos peleado. Pero es que esta expedicion lo representa todo para mi, ?lo entiendes? Es una ocasion unica en la vida. Es la ocasion de dar sentido a mi vida profesional. Lo entiendes, ?verdad?
– Si. Ya veo que para ti es muy importante.
– Pero tu eres el jefe, Jack. Eres el jefe de la expedicion. Tu eres el que domina la logistica, tu eres el que sabe lo que hay que hacer en un sitio como ese.
Swift lo estrujo carinosamente en sus brazos y procuro dar la impresion de que tenia que hacer un gran esfuerzo por decir lo que iba a decir. Habia estado ensayando su discurso mientras el estaba fuera y esperaba transmitirle la combinacion exacta de aquiescencia y seduccion.
– Si crees que hay algun motivo por el cual debemos dejar todo esto para mas adelante… -musito-. Si crees que hay algun motivo por el que debamos decirles al senor Beinart y a la Semath, y a los de la National Geographic que ya nos espabilaremos y conseguiremos el dinero en otra parte, a mi me parece bien. ?De acuerdo?
– No -replico Jack-. No hay ningun motivo para hacerlo. Ninguno.
Tal vez no convenia que Swift supiera lo que Jack sabia. Ademas, el tampoco lo habia entendido del todo. Lo unico que sabia es que tendria que ir con ojo, aunque no sabia muy bien que era lo que debia vigilar.
SEGUNDA PARTE
