Miles Jameson entro a formar parte del equipo gracias a Byron Cody, aunque por ser director del Parque Nacional de Chitwan, que se halla en la region de Tarai, en la tierra baja del sur del Nepal, y veterinario, era natural que lo llamaran a el para unirse a la expedicion. Jameson fue el jefe de veterinaria del zoo de Los Angeles y alli conocio a Cody cuando se publico el libro de este sobre los gorilas. Con anterioridad, este hombre blanco natural de Zimbabwe trabajo con Richard Leaky en el Servicio de Fauna Silvestre de Kenia. Al igual que Leaky, Jameson procedia tambien de una distinguida familia del este de Africa. Su padre, Max, era director de Parques y Fauna Silvestre de Zimbabwe, mientras que su hermana Sally era muy famosa por su lucha en defensa de los elefantes en el Parque Nacional de Whange, de Zimbabwe. Los grandes felinos eran la especialidad de Jameson y mas concretamente la coleccion de koalas y tigres blancos de Los Angeles. Los tigres son la principal atraccion del parque de Chitwan, que es visitado por quince mil personas al ano, y se cuenta que el principe Gyanendra del Nepal quedo tan impresionado por la labor de Jameson en Los Angeles que quiso conocer inmediatamente al joven veterinario de Zimbabwe y le propuso tomar las riendas de la administracion del Chitwan y, ademas, ponerse al frente de un ejercito de mil cuatrocientos soldados cuya mision era proteger de los cazadores furtivos a los tigres y rinocerontes del parque. Chitwan, desde el inicio de las hostilidades entre la India y Pakistan, habia recibido un escaso numero de visitantes y Jameson, cuando se entero del autentico objetivo de la expedicion, se apresuro a unirse al equipo expedicionario. De elevada estatura, tez blanca, pelo negro y ojos azules, Jameson tenia los modales exquisitos de un diplomatico; por eso dejo a todos perplejos que el y MacDougall se entendieran tan bien. Se contaban chistes, se reian, hablaban con infinito entusiasmo de la pesca de la trucha y se instalaron juntos en el refugio Jardin del Paraiso, donde sus sonoras carcajadas y el humo incesante de sus cigarrillos no molestaban a nadie.

El ultimo en llegar al CBA, sesenta minutos despues de que lo hiciera Byron Cody, era tambien el mas distinguido desde el punto de vista academico. Lincoln Warner era catedratico de antropologia molecular de la Universidad de Georgetown de Washington e investigador cientifico adjunto del Museo Smithsonian de Antropologia. Parecia extenuado, y es que el, a diferencia de Cody, habia transportado sus pertenencias desde Chomrong.

– ?Por que demonios ha querido cargar con todo? -le pregunto Jack a Warner-. Tenia que haberle pedido a un porteador que le llevara sus cosas, profesor, que para eso estan.

– Yo ya se lo he dicho -le respondio Cody encogiendose de hombros.

Warner, un negro de elevada estatura, meneo la cabeza y dejo la mochila en la nieve. Estaban fuera, junto a la concha.

– Ni hablar -dijo Warner-. Un porteador no es otra cosa que un esclavo, aunque se le llame de distinta manera.

– A los esclavos no se les paga diez dolares al dia -senalo Cody.

Lincoln Warner le lanzo una mirada llena de animadversion, y se puso asi de manifiesto que ambos habian discutido ya sobre aquel tema.

– Creo que un hombre debe cargar el solo con sus cosas mientras viva -opino Warner-. ?Entienden lo que les digo?

– Ah, supongo que su ordenador vino hasta aqui andando solito -intervino Jack-. Todos utilizamos ordenadores portatiles ligeros, menos usted. Usted necesitaba traerse un PC.

– Yo no puedo trabajar sin un UVP. Si hubiera un portatil lo bastante potente, lo habria traido. Pero no lo hay. Lo que quiero decir, de todos modos, es que no veo por que no habria de llevar yo una carga cuando los demas la llevan.

– Bueno, profesor, supongo que es cosa suya -concluyo Jack-. Pero lo que yo quiero decir es que ha dejado a una persona sin trabajo. Esta gente necesita dinero desesperadamente y la unica manera que tienen de conseguirlo es cargandose a la espalda bultos pesados, cosa que estan muy acostumbrados a hacer y que saben hacer muy bien. No hay razon, pues, para sentirse culpable de nada. Muchos occidentales vienen aqui y cometen este mismo error. Lo cierto es que los nepaleses no entienden que un hombre de medios, y que puede pagarles, cargue el mismo con sus cosas. No lo consideran por ello una buena persona, ni un buen democrata, ni nada por el estilo. Lo consideran solo un agarrado. ?No es cierto, Hurke?

El sirdar hizo un gesto afirmativo con solemnidad.

– Es muy cierto, Jack sahib. Para los porteadores llevar pesos representa un monton de dinero. Especialmente ahora que no hay mucho turista. Para un hombre con familia quiza sea la mejor oportunidad de todo el ano de hacer mucho dinero, sahib. Diez dolares al dia son sesenta de Chomrong.

– No recuerdo haber dicho que tuviera un problema con la aritmetica mental -refunfuno Warner-. Mire, ha dejado usted muy claro lo que queria decir. Y yo estoy demasiado cansado para discutir. Estoy demasiado cansado y tengo demasiado frio -anadio haciendole una mueca a Jack.

Jack le dio una palmada en el hombro.

– Yo creia que era usted de Chicago -dijo-. Hace mucho frio y mucho viento en Chicago, ?no es cierto, profesor?

– Lincoln, llameme Lincoln. O Link. Que me llamen profesor me hace sentir viejo, que es lo que soy. En realidad naci en un pueblo de la costa del lago, al norte de Chicago. Un pueblo llamado Kenosha. Kenosha esta en Wisconsin. En Kenosha solo se han hecho tres cosas buenas. La primera es la carretera que va hacia el sur, hasta Chicago. La segunda, Orson Welles. Y la tercera, yo, Lincoln Orson Warner. Como la mayoria de los habitantes de Kenosha, mi madre, bueno, pues siempre sintio algo especial por aquel viejo gordo.

El cientifico, de cuarenta anos, se parecia algo a aquel hombre mas grande que la vida, Welles. Alto, tirando a gordo, con un fino bigote, Warner recordaba a Welles cuando interpretaba Otelo. Su fisico era impactante, pues era el de un hombre al que nada ni nadie podian someter. Y, al igual que en el caso del nino prodigio del cine, no habia en la ninez y adolescencia de Warner nada que anunciara su talento cientifico precoz: antes de los treinta era un eminente antropologo molecular, entre los mas brillantes de su generacion. Warner habia publicado libros importantes sobre las consecuencias geneticas que se derivaban de los fosiles humanos y sobre la naturaleza biologica de la raza humana. En el momento en que se organizo la expedicion, estaba embarcado en la elaboracion de una teoria que explicaba la razon por la cual habia personas de piel oscura y personas de piel blanca. Pero era por su investigacion sobre las secuencias del ADN de los aborigenes australianos y de los orangutanes por lo que Swift creyo que su participacion en la expedicion seria de incalculable valor, si eran lo bastante afortunados como para capturar un especimen vivo. Warner sostenia que el ADN mitocondrial indicaba que los aborigenes y los orangutanes se habian bifurcado en una epoca distinta que la del hombre africano y los simios africanos. En este descubrimiento se baso para postular que los animales antropoides habian evolucionado separadamente en distintas partes del mundo y que solo con posterioridad se habian fusionado. Era la teoria mas radical que se habia formulado en el mundo de la paleoantropologia en toda la decada anterior.

Con la llegada de Cody y Warner se reunio el equipo al completo, que estaba formado por diez miembros, sin contar el sirdar y su ayudante, que supervisaban a los encargados de la cocina, los mensajeros que iban a transportar peliculas y los diez o quince porteadores, que iban y venian del CBA, Chomrong y Pokhara.

En Pokhara, un pueblecito que era el lugar de acceso a los recorridos mas populares del Nepal, el teniente Surjabahandur Tuhte era el responsable de atender a la expedicion y suministrarle el material, y al igual que Hurke Gurung, tambien el habia servido en el cuerpo de Fusileros Gurka. A mas de ciento cincuenta kilometros de distancia, en Katmandu, Helen O'Connor, una corresponsal de la Reuters, dirigia el despacho de la expedicion, un piso muy elegante que daba a la plaza Durbar. Helen, que hablaba de corrido nepales e indostanes, mantenia buenas relaciones con el gobierno y ademas, como Jack pudo comprobar en multiples ocasiones, conocia a la perfeccion como funcionaba la burocracia del pais y en particular el Departamento de Aduanas y Aranceles. Tendrian que confiar en el buen oficio de Helen si las autoridades nepalesas llegaban a enterarse del objetivo real de la expedicion y del lugar prohibido en el que pensaban llevar a cabo sus investigaciones.

Estaban conectados. La revolucion digital habia supuesto un cambio radical no solo para los fanaticos de la informatica sino tambien para la comunidad del espionaje. Bryan Perrins podia ponerse directamente en contacto con cualquier agente con tan solo pulsar el boton del raton nada mas levantarse. Solamente unos anos atras habia departamentos enteros compuestos de personas que se dedicaban a manejar

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