receptores de radio, leer mensajes radiados, analizar transmisiones y procesar la informacion. En la actualidad, la mayoria de esos mismos departamentos habia reducido el numero de trabajadores drasticamente, pues a Perrins le bastaba con abrir su correo electronico para leer los informes de mayor relevancia de cualquier agente. En aquel momento lo que mas le interesaba era recibir el correo electronico dirigido a Hustler [2] que le mandaban directamente desde el Nepal. Podia incluso contestar automaticamente a traves de una simple funcion «por favor, conteste» y asi se ahorraba tener que utilizar el nombre en clave del agente, que en aquel caso era Castorp, o el numero de su correo electronico. Desde los tiempos en que el ministro de Guerra se habia acostado con Mata Hari, nadie habia gozado de una relacion tan intima y directa con un agente.

Normalmente Perrins no aprobaba que el personal en activo incluyera bromas en sus informes, pero cuando leyo el primer mensaje que le mandaron desde el Santuario del Annapurna, casi no pudo contenerse; el sarcasmo de la frase de Castorp, «todavia sin yeticias de su paradero», le arranco una carcajada.

– Menuda pandilla, estan todos zumbados -exclamo Perrins.

Titubeo un momento, preguntandose si no seria desafortunado contestar con la misma frivolidad, porque despues de todo Castorp estaba arriesgando la vida. Pero acababa de llegar y le quedaban muchos dias por delante. Asi que ?por que no? Un poco de humor quiza le infundiera los animos que necesitaba. Perrins escribio, pues, el siguiente mensaje:

Su informe es de un mal gusto abominable. En el futuro por favor utilice el termino persona de las nieves. Hustler.

Seria la ultima vez que Castorp haria reir a Perrins.

A Jack no le cabia ninguna duda de que era la CIA quien habia decidido aprovecharse de la expedicion para efectuar sus operaciones. En cuanto a que era lo que se proponian, estaba casi totalmente seguro de que, fuera lo que fuera, guardaba relacion con el conflicto indopakistani. A pesar del periodo de reflexion impuesto, no dejaba de ser una situacion critica. Habia pocas personas bien informadas que no pensaran que, en cuanto terminara el periodo de reflexion de tres meses impuesto, los dos bandos reanudarian las hostilidades. Pero, como el Santuario del Annapurna estaba mucho mas cerca de la frontera nepalesa-tibetana que de la frontera con la India, no se explicaba que perseguia exactamente la CIA. Aunque por otro lado, el Tibet, un pais controlado por la China comunista, justificaba tambien, a su juicio, el interes de la CIA. Los chinos lo habian invadido y ocupado en 1950 y desde entonces era imposible conseguir un permiso para escalar cualquier montana del Himalaya por la vertiente tibetana. Las autoridades ni siquiera se molestaban en dar explicaciones, pero desde su primer viaje al Himalaya, Jack habia oido insistentes rumores de que los chinos utilizaban el Tibet con el fin de construir fabricas secretas de armas nucleares, y tambien bases de misiles, estaciones de radar y vertederos para residuos radiactivos. ?Tendria algo que ver el interes de la CIA por el Santuario con el arsenal nuclear chino?

La tercera y ultima posibilidad que se le ocurrio a Jack tambien tenia en cuenta a los chinos, y era la mas inquietante de todas: los chinos tenian intencion de sacar partido de las hostilidades entre la India y Pakistan e invadir el Nepal cruzando el Tibet, al igual que hizo la Union Sovietica cuando invadio Afganistan en 1979.

Jack hubiera intervenido gustoso en cualquier operacion que tuviera como fin evitar una guerra en la India o abortar las ambiciones militares de los chinos en la zona. Pero le exasperaba que les hubieran utilizado a el y a sus colegas de la expedicion.

No desconfiaba de Mac ni de Jutta ni del sirdar, puesto que habian sido companeros suyos en anteriores expediciones. De Swift ni que decir tiene que no podia sospechar ni por asomo. Asi pues, a Jack solo le cabia vigilar atentamente a Tsering, Jameson, Cody, Warner y Boyd, porque estaba convencido de que tarde o temprano uno de ellos iba a decir algo que lo delataria.

Y cuando esto ocurriera, Jack estaria preparado para desenmascararlo.

DIEZ

La filosofia persigue cortarle las alas a un angel, conquistar todos los misterios con argumentos exactos, vaciar el aire hechizado y la mina donde habitan los gnomos…

John Keats

A poco de llegar Lincoln Warner y Byron Cody al CBA, el tiempo empeoro. Cuando la luz crepuscular envolvio por segunda vez al reducido grupo que estaba acampado en el valle del glaciar, la visibilidad se hizo practicamente nula y el viento soplo con tal furia que sus aullidos lo convertian casi en un ser vivo.

Byron Cody, al salir del pozo que conducia al refugio Tierra Blanca, sintio que el vendaval le cortaba literalmente la respiracion. Su barba de nada le protegia, su cara recibio el impacto del viento como si le hubieran arrojado un chorro de arena, y se alegro de que alguien previsor hubiera colocado una cuerda a modo de barandilla entre el refugio y la concha.

– Vaya noche -murmuro iluminando con la linterna los diversos depositos en los que estaban almacenadas las provisiones y el resto del material y que habian cubierto con lonas fijadas en el suelo que el viento agitaba como si la tierra tuviera un violento acceso de fiebre. Despues enfoco la concha.

Un ruido como de pisadas le hizo pararse en seco y, agarrado a la cuerda, proyecto el potente haz de luz por la zona del campamento. Escudrino las tinieblas que lo envolvian por si aquel ruido misterioso volvia a repetirse.

– ?Hay alguien ahi? -grito.

Pero no obtuvo respuesta. Agarrandose otra vez a la cuerda y encogiendose de espaldas para protegerse del viento, se encamino hacia la concha. Aunque esta estaba a menos de veinte metros de distancia, cuando llego, a pesar de llevar un anorak Berghaus y unos gruesos pantalones de esquiador, Cody estaba aterido.

La primera persona con la que hablo al cruzar la compuerta hermetica fue Jack.

– Me ha parecido oir algo ahi fuera -comento frotandose las manos y tiritando de frio.

– ?Ah, si? ?Quieres que vayamos a echar una ojeada?

Cody se encogio de hombros. No le apetecia lo mas minimo volver a salir en busca de algo desconocido en medio de la tempestad.

– No, me imagino que no habra sido nada -repuso con una mueca nerviosa en los labios-. Nada de nada. Solo el viento y mi imaginacion. ?Que facil es mirar un arbusto y creer que estas viendo un oso! O un yeti. Desde que aprendi a leer, me da miedo la oscuridad, y empece a leer a una edad muy temprana, puedes creerme. De noche este lugar es fantasmal y horripilante. Me tiene asustado.

– Aqui, a esta altitud, el viento arrastra de todo -afirmo Jack-. Y la cabeza tambien se resiente y queda azotada a su paso.

– Vaya noche de perros -exclamo Cody, sacudido por un escalofrio-. Si el tiempo es aqui tan espeluznante, como sera mas arriba, en la vertiente sur del Annapurna.

Jack hizo una mueca.

– Muy lejos de ser agradable.

– Ya intentaste escalar la hija de puta esa, ?verdad?

– Si, lo intente pero fracase, Byron. No tiene nada de hija, es solo una gran puta. Annapurna significa diosa de las cosechas abundantes. Debe de responder a la idea que alguien tiene de una diosa, pero te aseguro que no es la mia.

Cody husmeo fuerte como si fuera un perro hambriento.

– ?Que hay de cena?

Jack sonrio y senalo con el pulgar a su espalda por encima del hombro.

– El microondas esta alli atras. Si quieres, calientate un plato de comida precocinada.

Mientras los porteadores, que se habian acostado pronto, dormian en el refugio del Santuario del Annapurna,

Вы читаете Esau
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ОБРАНЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату