La estructura circular, de un diametro de veinte metros, en forma de iglu, que Boyd llamaba «la concha», estaba hecha de kevlar, un material que se utiliza comunmente en la fabricacion de chalecos antibalas, y tenia un armazon de tubos, «vigas de aire», que eran casi tan gruesos como una lata de cerveza y que se hinchaban a una presion unas trescientas veces superior a la presion a la que se hincha una lancha de dimensiones normales. Estos tubos hacian de soporte y eran casi tan resistentes como unas vigas de aluminio de identico grosor. Pero ademas de ser resistente, la concha, de unos tres metros de altura, se mantenia a una temperatura calida. Mientras que los edificios hinchables utilizados en la guerra del Golfo disponian de un circuito de aire refrigerado, en el Himalaya el aire del interior de la concha era caliente, de modo que esta, fuera cual fuera la temperatura exterior, estaba siempre lo bastante caldeada como para que los miembros del equipo pudieran estar en ella sin necesidad de ponerse la ropa de abrigo que utilizaban para salir. Hasta habia una compuerta hermetica que evitaba que la nieve entrara en el interior de la concha. La estructura estaba fijada a la nieve y el hielo del valle del glaciar mediante estaquillas de titanio «inteligentes» que contenian cables con memoria de la forma y de la condicion, que se expandian y se quedaban rigidos cuando eran sometidos a presion. Boyd dijo que en la Antartida la concha habia soportado vientos de hasta doscientos cuarenta kilometros por hora.
El mismo helicoptero que habia arrojado la concha habia dejado tambien la cabina de combustible Semath Johnson-Mathey. De la misma medida, aproximadamente, que el motor de un coche pequeno, la cabina de combustible era esencialmente una bateria que no podia agotarse nunca, que generaba unos cinco kilovatios y que suministraria a la expedicion toda la energia que iba a necesitar para mantener la climatizacion, la luz y varias piezas del equipo electrico que eran demasiado delicadas para ser arrojadas desde un helicoptero, por lo que los porteadores habian tenido que cargar con ellas desde Chomrong. Entre ellas habia cuatro ordenadores portatiles Toshiba Portege reforzados, un sistema Gel Documentation para un PC, un horno microondas Toshiba para calentar los alimentos que venian listos para comer, una camara de presurizacion para casos graves de mal de altura y una diminuta estacion meteorologica digital.
Las comunicaciones se efectuarian mediante unidades de GPS portatiles, mientras que del contacto regular entre el campamento base del Annapurna y el despacho de la expedicion situado en Pokhara se encargarian unos transceptores Satcom, dotados de una potencia de emision de dieciocho vatios. Estos eran lo bastante potentes como para que las tarjetas de fax-modem 14400 PCMCIA de US-Robotics que habia en el interior de cada uno de los ordenadores portatiles pudieran funcionar, facilitando a la expedicion la comunicacion, a traves del correo electronico, con despachos que se hallaban en zonas horarias muy alejadas.
– En mi vida habia participado en una expedicion tan bien equipada -le confeso Jack a Boyd.
– No has visto nada todavia -aseguro Boyd-. Ya veras cuando te pruebes uno de los trajes capaces de mantener su propio sistema de calefaccion. Mi instituto le encargo la fabricacion de estos trajes a la Corporacion Internacional de Latex, de Delaware, con el objetivo de que pudieran ser utilizados en las exploraciones efectuadas en la Antartida. Son parecidos a los trajes que se fabricaron para los astronautas que participaron en el programa de la lanzadera espacial.
– ?Te refieres a que es como un vestido espacial? -se rio Jack-. Venga, tio, menos bromas.
– Lo digo muy en serio. Ya te lo dije cuando nos conocimos, Jack. Solo hay un sitio mas frio que estas cumbres heladas: el espacio. Cero absoluto. ?Que es ese traje? Pues muy sencillo. Es como ir en Rolls-Royce. Cuando lo has probado una vez, ya no te conformas con ningun otro coche. Creeme, Jack, cuando tengas que salir de la concha con un tiempo de perros, no comprenderas como has podido pasarte sin el todo este tiempo.
Bajo la mirada atenta de Jack, el equipo empezo a trabajar bajo la concha instalando los ordenadores, comprobando el buen funcionamiento de las comunicaciones, ordenando el material, revisando los equipos y planeando las futuras exploraciones. Mientras, los porteadores almacenaron gran parte de las provisiones en uno de los refugios recien excavados.
El sirdar era Hurke Gurung, un cuarenton delgado pero muy fuerte y agraciado, y un sherpa, segun la opinion de Jack, de los de antes. Aunque no sabia leer ni escribir, su rostro expresaba una serena confianza y una solida experiencia, adquiridas con los anos de escalar con algunos de los mejores alpinistas del mundo. Habia coronado dos veces el Everest (una de ellas con Jack) y participo en una desafortunada expedicion japonesa que se propuso escalar el Chanbang o K2, nombre por el que es mas conocido en Occidente, y en la que perecieron diez personas. Hurke Gurung fue uno de los pocos supervivientes que llegaron a la cumbre de la montana que, por altitud, es la segunda del mundo por su vertiente oriental «imposible». Ademas de ser un extraordinario escalador, el sirdar era tambien un soldado experimentado. Antes de trabajar de sherpa, sirvio con los Fusileros Gurka y alcanzo el grado de naik o sargento. Tambien era un rastreador muy habil. Pero Gurung aportaba, ademas, un requisito especial, que hacia indispensable su presencia en aquella expedicion. Y es que, al igual que Jack, habia visto un yeti.
El sirdar ayudante, Ang Tsering, que era mas joven, carecia de la experiencia de Gurung, pero, como habia estudiado en la Sir Edmund Hillary School, sabia leer y escribir e incluso habia estado en Estados Unidos. Hablaba, al igual que Gurung, un dialecto del tibetano, tibetano propiamente dicho y nepales. Su ingles era mejor que el del sirdar, aunque lo hablaba con una formalidad tan arcaica que parecia a veces un personaje extraido de una novela de Henry James. Asimismo, hablaba un poco de aleman, el cual Jutta Henze, la doctora de la expedicion, estaba resuelta a ayudarle a perfeccionarlo. De elevada estatura, esbelto, de pelo como el de un erizo de mar, de ojos que casi no tenian parpados, de nariz ancha y sonrisa incierta, Tsering era un hombre de aspecto cauteloso. Con la ropa de invierno nueva y elegante que le habian dado y con el sempiterno cigarrillo Yak entre los labios, a Swift le parecia mas que nada un engreido monitor frances de esqui. Jack le dijo a su amiga que no iba muy desencaminada, puesto que Tsering no habia participado en ninguna expedicion de alpinistas ni tampoco en ninguna expedicion cientifica, y su experiencia se limitaba a haber ejercido de guia turistico de excursionistas, y que las mujeres occidentales que iban al Himalaya muchas veces acababan liandose con los guias.
Jack creia que Jutta Henze era el tipo de mujer que escogia a los hombres con los que queria enrollarse. De complexion robusta, pelo rubio pajizo y pecosa, era una guerrera de terracota, la encarnacion del ideal neoclasico de heroina a una escala desmesurada. Jutta, que habia enviudado hacia dieciocho meses de Gunther Genze, el famoso alpinista aleman que se mato en el Matterhorn, era tambien, por derecho propio, una excelente escaladora de mirada acerada y ojos azules verdosos en los que se hallaban inscritas la tragedia superada, la devocion por el montanismo y la libertad que este le proporcionaba, todo a la vez. A Swift, aquella alemana maciza le parecia despiadada, como si, cual la Libertad guiando al Pueblo, no le importara avanzar por encima de los cuerpos de los muertos y de los moribundos. A Swift le parecia tambien que Jutta no tenia aspecto de medico, pero Jack le aseguro que, en cuanto la conociera mejor, comprenderia que era justamente esa determinacion lo que la convertia en la candidata ideal al puesto de medico de la expedicion. Todos los miembros del equipo tenian una personalidad fuerte, con tendencia a restar importancia a cualquier dolencia, y habia que ser todavia mas fuerte para dar las ordenes que daba el medico y que se obedecian siempre sin rechistar. Byron Cody, el zoologo especializado en primates, y Lincoln Warner, un antropologo nuclear, eran un buen ejemplo de ello. Nada mas llegar a Katmandu, los dos contrajeron una disenteria grave y Jutta les dio la orden de internarse en la clinica CIWEC de Baluwatar y permanecer alli hasta restablecerse del todo, cosa que implicaba que iban a llevar un dia de retraso respecto al resto del equipo que partio de Chomrong en direccion al Santuario del Annapurna.
Dougal MacDougall era el camara de la expedicion. Escoces nacido en Edimburgo, MacDougall abandono los estudios a los dieciseis anos para ponerse a trabajar de ebanista hasta que, movido por el deseo de hacer carrera en el mundo del cine, consiguio, contra todo pronostico, entrar en la Escuela Cinematografica de Londres. A pesar de que jamas habia escalado, el primer trabajo que le encargo la BBC fue unirse a una expedicion que iba a escalar la piramide Carstenz de Nueva Guinea; desde entonces MacDougall se hizo un nombre entre los mejores fotografos alpinistas y gozaba de una reputacion internacional.
Al parecer de Swift, al escoces le interesaba mas el dinero que la fama profesional. A sus ojos encarnaba al escoces tipico: groseramente tatuado, bebedor empedernido, malhablado, amante de las disputas y falto de los modales mas elementales de paciencia y de voluntad para establecer lo que podria llamarse una conversacion agradable. No obstante, Jack, que habia escalado con el el Everest y la cresta norte del Kangchenjunga, le admiraba mucho y le dijo a Swift que esperaba que ni ella ni el resto del equipo en ningun momento se vieran metidos en apuros por su culpa porque MacDougall sacaria, sin lugar a dudas, su peor parte de el y lo haria, ademas, sin contemplaciones.
