I y volver con Mac y Jameson antes de que anocheciera. Sabia que el frio que hacia en el interior de la grieta seria pronto imposible de soportar. Si en pleno dia el frio era espantoso, de noche aquello seria como la camara de congelacion de una carniceria. Al ver en el suelo el piolet de Swift, lo cogio. Ya no le cabia ninguna duda de que no le quedaba mas remedio que bajar por la pared de la grieta con los dos piolets, recoger el mismo la cuerda y volver a subir.
A Jack le vinieron arcadas al pensar que iba a tener que hacer, porque no le quedaba mas remedio, lo que siempre habia ido dejando hasta estar mejor preparado.
Iba a tener que escalar una pared de hielo cortada a pico sin cuerdas, con la unica ayuda de los crampones y dos piolets. Seria lo mas parecido a volver a escalar el Annapurna que cabia imaginar.
Cuando se acercaron al CBA, Jutta, Cody y Ang Tsering se encontraron a Boyd colocando en una lona especial muestras cilindricas de hielo del glaciar que habia obtenido con un punzon portatil. Estos especimenes, llamados muestras de sondaje, median casi dos metros de largo y siete u ocho centimetros de diametro; cada uno de ellos estaba conectado mediante un par de alambres a un pequeno ordenador digital. Cuando Boyd les vio llegar, dejo lo que estaba haciendo, se levanto y adopto una expresion sombria.
– Os habeis enterado de lo que ha ocurrido, ?eh? -les pregunto-. De lo que les ha ocurrido a aquellos pobres chicos.
Los tres asintieron.
– Senor, lo siento, Tsering. Mi organizacion pagara la parte correspondiente de los gastos, naturalmente. Honras funebres. Indemnizaciones. Lo que sea.
– Gracias, sahib.
– Al menos el sirdar esta bien. Segun Link, viene de camino.
Entraron todos en la concha y vieron que Warner ya habia hervido agua.
– Os oi llegar -les dijo-, y he preparado cafe.
– ?Cafe! Estupendo.
– ?Que tal va tu trabajo? -le pregunto Jutta a Boyd con amabilidad.
– Supongo que bien.
– Yo creia que para obtener esas muestras de sondaje habia que taladrar a mucha profundidad -comento Warner.
– No, para obtener estas muestras no es preciso. Estas son una indicacion de lo que ha ocurrido durante los ultimos mil anos. En la Antartida obtuvimos muestras a gran profundidad, a una profundidad de verdad. La mayoria mar adentro. En la plataforma de hielo Amery, a la altura del glaciar Lambert, taladramos a una profundidad de quinientos metros, diez mil anos atras.
Boyd cogio la taza humeante que le ofrecia Warner y sorbio el cafe con ruidoso entusiasmo.
– Muchas gracias. Pero vosotros si teneis buenas noticias, ?eh, chicos? Me he enterado de que Hurke vio no solo uno sino dos disfraces. ?Eh, Link, a lo mejor ahora podras trabajar un poco!
– Espero que asi sea, porque, la verdad, ya me estaba aburriendo mucho.
Tsering fruncio el ceno y sacudio la cabeza.
– ?Dos disfraces? No lo entiendo, sahib…
– Boyd tiene un sentido del humor un tanto extrano -le explico Jutta-. Se refiere a los dos yetis.
– Nosotros tambien hemos visto algo muy interesante -dijo Cody-. Algo que a ti, Boyd, que eres meteorologo, te puede interesar mucho.
– Soy climatologo -aclaro Boyd-. La meteorologia es otra cosa.
– Unos colegas. Un reducido equipo de cientificos chinos. Meteorologos. Seis chicos de aspecto desastroso.
– ?No me digas!
– ?Donde los habeis visto? -pregunto Warner-. Yo pensaba que eramos los unicos que estabamos aqui arriba.
– Segun Tsering, son desertores del ejercito chino -anadio Cody-. Es lo que el cree porque no tenian sherpas.
– Si hubieran alquilado porteadores en Khat, yo me habria enterado. -La voz inflexible de Tsering no admitia replicas.
– Quiza sean invasores -se rio Cody-. Del Tibet.
– ?Donde los habeis visto? -insistio Warner.
– En el valle que hay encima del CBM -le explico Jutta-. El que se extiende hacia el Tarke Kang. Han acampado al pie del pico Acanalado.
– ?Habeis hablado con ellos? -les pregunto Warner.
– Si -contesto Jutta-. Byron habla un poco de chino.
– Un poquito.
– ?Donde aprendiste chino, Byron? -le pregunto Boyd.
– En Vietnam. Estuve en las Fuerzas Especiales un tiempo. Interrogaba a los prisioneros y hacia otras cosas por el estilo.
– ?Lo dices en serio? -exclamo Boyd-. ?Torturaste a alguno?
Cody solto una carcajada despectiva y meneo la cabeza.
– Las Fuerzas Especiales. ?Vaya! ?Os han dicho a que clase de meteorologia se dedican?
– No. Pero les he prometido que iriamos a visitarlos otro dia. Que les llevariamos cigarrillos y whisky. Tal vez podamos averiguar que hacen aqui.
– Si, eso haremos.
– Me sorprenderia mucho que siguieran en el mismo sitio cuando vayamos -dijo Tsering-. Me sorprenderia mucho que no hayan liado los petates y se hayan marchado del campamento en cuanto nos hemos ido nosotros.
– ?Sabes cual es tu problema, Tsering? -le dijo Boyd-. Que no confias en tus compatriotas.
Hustler. ?Sabes que? Pues que tenemos compania. Hay un equipo chino en la zona, a 83,75° de Greenwich y 28,45° al norte. Uno de nuestros sherpas cree que son desertores. Pero puede que sean un grupo de enemigos que quiera humillarnos. Yo me inclino por esta ultima posibilidad. Quiero borrarlos del mapa inmediatamente. Dime algo, por favor. Saludos, Castorp.
Jack respiro hondo y se arrodillo en el borde de la grieta. Sentia deseos de rezar. Queria confesar sus pecados, pedir valor, suplicar que le guiaran ahora que iba a rescatar a Swift, y lo queria todo a la vez. Lo que deseaba mas que nada en el mundo era precisamente no tener que hacer lo que se disponia a hacer. Tenia ardor de estomago, como si hubiera bebido vinagre, y el corazon le latia tan aceleradamente que creyo estar a punto de sufrir un infarto.
Serenate, anda. Si la dejas ahi abajo, se morira congelada.
Se giro con mucho cuidado y clavo el piolet en el hielo. Cuando quedo completamente satisfecho de los puntos de apoyo, se volvio del todo, metio las piernas en la grieta como hacemos cuando nos metemos despacio en una piscina deslizandonos junto a la pared, y despues clavo las puntas dobles de los crampones en la pared lisa de hielo.
No era la primera vez que efectuaba una escalada libre en una pared de hielo y Jack tenia presentes todos los peligros, que dependian en gran medida de la calidad del hielo. Las puntas de los crampones podian salirse. El hielo podia astillarse. O, lo que era peor, podia romperse por el impacto del piolet y el fragmento entero podia arrastrarte con el como si bajaras por un tobogan. Era una suerte que los picos de los dos piolets fueran delgados, facilitando asi la penetracion, y al mismo tiempo lo bastante afilados como para ser extraidos sin dificultad. Lo mas arduo de todo era la tecnica de escalar con piolets a la inversa. Despues de encontrar un par de buenos puntos de agarre, uno tenia que sacar un crampon del hielo y a continuacion un pico, bajar el cuerpo hasta que uno tenia la mano en el extremo del mango del piolet clavado en el hielo, y luego insertar el otro crampon. Era la tecnica de descenso con mas posibilidades de destrozarte los nervios jamas inventada.
Nueve metros no eran mucho. Pero si se caia de la pared azulada y verdosa de roca incrustada de hielo, Jack sabia que seria una caida mortal. Sabia tambien que su peso y el angulo de su cuerpo serian suficientes para
